Desde que comenzó la pandemia a la fecha han muerto más de 790 mujeres embarazadas por la covid-19 en el país, la segunda peor cifra de América, solo detrás de Brasil.

De 2020 a 2021 la muerte de mujeres embarazadas por el virus aumentó un 87% al pasar de 248 a 465 fallecimientos, según cifras de la Secretaría de Salud. A pesar de la intensa campaña de vacunación, el coronavirus fue la principal causa de muerte materna en 2021, con una participación de un 46% de un total de 1.036 decesos registrados en el país.

Esto supone la peor cifra desde hace 20 años. Una tendencia que no ha menguado en el inicio de este año, solo en las primeras semanas del 2022 han muerto al menos 18 mujeres embarazadas o en puerperio debido a la pandemia.

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Desde que comenzó la crisis sanitaria de la covid-19 a la fecha, en México han fallecido más de 790 mujeres embarazadas o en puerperio debido al virus y se han confirmado más de 31.400 casos positivos en este segmento de la población, de acuerdo con los informes semanales de la Secretaría de Salud. 

Con estos datos, el país se sitúa en segundo lugar en muertes de mujeres embarazadas por coronavirus, solo detrás de Brasil, donde se supera el millar de decesos, según los reportes sobre embarazo y coronavirus elaborados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Mujeres embarazadas en peligro 

Las entidades con más cifras de mortalidad materna en 2021 fueron el Estado de México, Puebla, Veracruz, Jalisco y Chiapas. Además de la covid-19, los edemas, los trastornos hipertensivos y las hemorragias obstétricas fueron algunas de las causales de fallecimiento más frecuentes en este grupo de población en 2021, confirman los reportes semanales de la Dirección de Vigilancia Epidemiológica. 

La pandemia ha empujado al alza la tasa de mortalidad materna. Antes de la pandemia, en 2019, esta tasa se situaba en 31.1 por cada 100 mil nacimientos; durante la crisis de coronavirus, esta tasa aumentó a 53.1 por cada 100 mil nacimientos.

Sudip Datta Banik, investigador del Cinvestav Unidad Mérida, junto a un equipo de científicos, realizó un estudio de vigilancia retrospectiva de la mortalidad materna en México entre febrero de 2020 al mismo mes de 2021, en relación con los casos de covid-19 en mujeres embarazadas. 

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El estudio desvela que no todas las muertes maternas en México estuvieron directamente relacionadas con la infección por covid-19, sino con las condiciones no controladas durante el embarazo debido a la escasa disponibilidad de asistencia sanitaria. Las complicaciones de las mujeres gestantes se presentaron con mayor frecuencia en aquellas que también padecían neumonía, asma, hipertensión, obesidad, diabetes y tabaquismo.

El profesor Datta Banik también hace hincapié en que el estrés psicosocial derivado de la crisis económica también fungió un papel en las complicaciones en la salud de las mujeres gestantes. Aunque el investigador reconoce que existe aún incertidumbre ante la aparición de nuevas variantes, él anticipa que en 2022 la tasa de mortalidad materna no se incrementará como en los dos años anteriores.

La pandemia borra 20 años de logros

 “No podemos decir que ya lo peor ha pasado, pero ahora creo que con la reducción de las hospitalizaciones ahora las mujeres tendrán mucha más atención médica, por eso soy optimista y creo que las mujeres embarazadas van a recibir más atención médica este año”, menciona. 

A noviembre pasado, México detentaba el tercer sitio en casos positivos en embarazadas – sólo detrás de Estados Unidos y Panamá—y el segundo lugar en muerte materna, solo detrás de Brasil. El continente americano acumula más de 342.000 casos y 3.300 muertes en este grupo de población.

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“Durante las últimas tres décadas, América Latina y el Caribe lucharon por reducir la mortalidad materna”, indicó la doctora Carissa Etienne,  directora de la OPS. 

“Ahora la pandemia amenaza borrar 20 años de logros conseguidos con mucho esfuerzo”, advirtió en septiembre pasado la directora de la OPS, lamentablemente en México este pronóstico es ya una realidad.

Las cifras de mortalidad materna han vuelto a niveles que no se observaban desde 2010.

Con información de El País