Toda política pública requiere de datos estadísticos para ser diseñada, ejecutada y evaluada. Este tipo de información permite cuantificar la realidad y contar con elementos para generar estrategias de intevención más precisas y pertinentes que hagan frente a los problemas públicos presentes en las sociedades.
Ahora que en México se está construyendo el Sistema Nacional de Cuidados (SNC), este proceso debe contemplar no solo el uso de los datos ya disponibles, sino también la generación de nueva información estadística para que la política efectivamente transforme la realidad de los diversos grupos poblaciones relevantes dentro de la dinámica de los cuidados.
Lo que sabemos de los cuidados en México
Gracias a la información que constantemente generan y actualizan diversas instituciones públicas, hoy en día sabemos que en nuestro país las responsabilidades de cuidados recaen desproporcionadamente en las mujeres. Este dato lo revela la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) del INEGI, la cual ha dejado en evidencia en sus cuatro ediciones (2002, 2009, 2014 y 2019) que las mexicanas destinan más horas de su semana al trabajo doméstico y de cuidados que los integrantes masculinos de sus hogares. Datos de la versión más reciente muestran que, en promedio, ellas están destinando 24.2 horas más a la semana a tareas como barrer, planchar, preparar los alimentos o cuidar de alguien más.
También es un hecho que la gran mayoría de las cuidadoras lo hacen sin un pago de por medio. La información más actualizada para conocer el porcentaje de personas en esta situación es de 2015 y la proporciona la Encuesta Intercensal[1], también del INEGI. Esta encuesta es particularmente importante porque, hasta el momento, es la única con el grado de desagregación suficiente —es decir, que permite un acercamiento a unidades más pequeñas dentro del conjunto de datos— para explorar (aunque de manera limitada) lo que ocurre en los estados y municipios del país con respecto a la provisión de cuidados no remunerados. Tener en cuenta las realidades locales es fundamental para comprender que el SNC tendrá distintos puntos de partida e implicará esfuerzos diferenciados para garantizar a todas las personas el derecho al cuidado, sin importar su ubicación en el mapa.
Por otro lado, obtener información sobre quienes se dedican al cuidado remunerado es más sencillo, y de hecho son datos que se actualizan con bastante regularidad. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI es la fuente ídonea para ello, pues ofrece datos sobre el mercado laboral en México, tanto formal como informal, y una de sus bondades es que al realizarse a personas de 12 años en adelante se puede saber, por ejemplo, cuántas menores de edad se emplean como trabajadoras del hogar, sus características sociodemográficas y condiciones de trabajo. Estos datos abonan a la discusión sobre cómo las niñas y adolescentes no solo son receptoras de cuidados, sino que un porcentaje significativo de ellas también los están proveyendo de manera remunerada, lo que conlleva a reflexionar en las posibles implicaciones —positivas y negativas— que esto implica.
¿Qué hace falta saber sobre los cuidados en México?
A pesar de la diversidad de fuentes que existen, aún hay brechas importantes en la agenda de datos sobre cuidados en México. Una de las más preocupantes es la escasez de información sobre cuidados y personas con discapacidad. La Encuesta Laboral y de Corresponsabilidad Social (ELCOS) 2012 cuenta con una aproximación al tema, pero el concepto que en ella se maneja es personas con limitaciones permanentes —que en realidad no refiere como tal a personas con discapacidad— y además, su cobertura geográfica es limitada. Sería provechoso contar con una versión más actualizada y completa para subsanar la carencia de información sobre este grupo poblacional.
Una cuestión más que se hace evidente en la oferta de información estadística sobre cuidados en nuestro país es que el foco ha estado en detallar el perfil de las personas que proveen los cuidados, dejando de lado muchos otros temas transversales sobre los que también se necesitan recolectar o aprovechar los datos. Un ejemplo de esto último es el Censo de Alojamientos de Asistencia Social (CAAS), un subproducto del Censo de Población y Vivienda, el cual contiene información estadística sobre el funcionamiento de establecimientos como casas hogar, asilos y albergues. Es importante identificar a las personas que carecen de los cuidados más básicos (alimentación, higiene, refugio) y mejorar las condiciones bajo las que los están recibiendo, pues suelen pertenecer a los sectores poblacionales más desprotegidos. Tener en consideración esto es indispensable para que el SNC se conduzca bajo una una comprensión amplia e integral de lo que implica el cuidado.
Por último, el panorama de los cuidados en México se vería enriquecido de sobremanera con un ejercicio de recolección de datos que permita conocer las experiencias y percepciones de las personas cuidadas, pues cuidar implica una interacción entre dos personas concretas. El Sistema Nacional de Cuidados en México deberá contar con datos suficientes, actualizados y de calidad para asegurar que las políticas públicas en la materia incidan en el bienestar de quienes cuidan y de quienes son cuidados y cuidadas.
Diana Laura Ramírez es maestra en Cooperación Internacional para el Desarrollo por el Instituto Mora. Investiga sobre trabajo de cuidados y desarrollo humano sostenible. Es analista de datos en formación e integrante del Seminario de Sociología Política de los Cuidados del Instituto Mora.
Twitter: @_lalalau
[1] Ejercicio que realiza el INEGI para actualizar la información sociodemográfica entre el Censo de Población y Vivienda 2010 y el 2020.

