La película inglesa Brujas (Witches, 2024) es un documental sobre la experiencia de la depresión postparto, en donde Elizabeth Sankey, la directora, narra lo que padeció y la importancia de los grupos de ayuda para contrarrestar toda la discursividad hegemónica en torno a la maternidad y poder colocar en un lugar particular la propia experiencia. Una reseña del documental apunta que: “Se habla del instinto materno, de la importancia de dejarse de lado para enfocar la vida entera en otro ser humano. La depresión posparto desafía totalmente esta narrativa, y no es culpa de nadie. Es algo que les pasa a muchas mujeres. Sin embargo, la vergüenza de no convertirse en la ficción ideal las obliga al silencio”.
A partir de este documental he reflexionado sobre lo fundamental de conocer experiencias similares, de escuchar lo que otras mujeres viven durante el embarazo y el postparto y las diversas sensaciones que presentan. Con ello, romper el aislamiento que, en general, acompaña a la experiencia del postparto que no cubre ciertas expectativas sociales, fuertemente marcadas por el orden de género en el que se inserta la maternidad.
Quizá uno de los rasgos más difíciles de la vivencia del postparto que estoy narrando aquí sea el contraste entre un ideal sobre lo que se pensaba sentir al tener a un bebé esperado y deseado y los sentimientos que se empiezan a tener, ya sea de manera inmediata o más tardía, y la dificultad para comunicar esto a un entorno que solamente espera felicidad y sonrisas. Cuando por fin encontramos otras con quiénes conversar acerca de ello, otras que también vivieron o están pasando por lo mismo, nos damos cuenta que no somos las únicas viviéndolo y quizá inician reflexiones y comprensiones sobre lo vivido. Podemos de alguna forma empezar a tener un diálogo con esos malestares, darles un nombre y un lugar y con ello comprendernos sin juzgarnos.
Los grupos de ayuda en Internet
Si bien, el documental de Brujas no aborda de manera central la reflexión sobre el uso de Internet, sí muestra con claridad la importancia de los grupos de pares que han vivido similares situaciones de depresión postparto. Recientemente se ha estudiado cómo espacios en Internet también facilitan el intercambio de experiencias de personas con diversas situaciones y vivencias, por ejemplo, sobre la maternidad. Dentro de estas temáticas más específicas también se ha investigado la presencia de grupos de ayuda en Internet que intercambian saberes, experiencias, conocimientos sobre la depresión postparto.
Algunos rasgos: breve revisión de posteos y comentarios
Ante esto podemos ver en grupos que podríamos caracterizar de ayuda mutua que uno de los elementos centrales de intercambio es el decirle a la persona que postea sobre su depresión postparto que no está sola, que hay muchas mujeres en la misma situación, que el grupo mismo sirve como espacio para el desahogo y el intercambio. También podemos leer cómo, en algunas ocasiones, la persona que publicó su situación desesperada agradece los comentarios, consejos, orientaciones de otras mujeres que comentan su publicación. Es decir, hay diálogo, interacción e intercambio, de vivencias, gracias a lo cual quizá inicie cierta comprensión de lo que se está atravesando.
Otro rasgo general que he detectado en una revisión reciente de estos grupos en Internet, es el intercambio de teléfonos o la recomendación de seguir alguna página o incluso de formar un grupo a partir de las personas que interactúan. Es decir, el intercambio se continúa en otros espacios, quizá ya no virtuales. Por eso, debemos pensar que se trata de continuidades y que no hay un mundo online y otro offline.
Otros rasgos que he detectado en un primer acercamiento a estos espacios son: recomendaciones de ir con psiquiatras y psicólogos y seguir las indicaciones médicas y farmacológicas que les prescriban; consejos sobre hacer cosas que las dejen satisfechas (caminar, maquillarse, ponerse alguna ropa bonita y bailar se repiten mucho); la recomendación de buscar otras terapéuticas (meditación, Flores de Bach, por ejemplo); acercarse a Dios y orar; modificar la alimentación; hacer ejercicio. Hay un sentido de urgencia en algunos casos. También he detectado una gran presencia de posteos y comentarios sobre diversos medicamentos, el tiempo que tardan en hacer efecto, sus consecuencias, cómo salir de ellos de manera adecuada, el miedo a recaer en depresión postparto al dejarlos.
Por otro lado, en la revisión que he realizado hasta el momento de estos espacios en Internet, y en tanto impresiones que quizá requerirán más análisis y profundización, algo que ha llamado mi atención es que la gran mayoría de los comentarios no hacen cuestionamientos a los modelos hegemónicos que sustentan maneras de vivir la maternidad, ni las condiciones sociales, económicas, de soledad, de crianza única de la madre que se perciben en los posteos de muchas mujeres.
Lo que sí es un factor común y que la literatura que analiza este tipo de espacios enfatiza es cómo se convierten en lugares de ayuda. Por supuesto, este tipo de intercambios y los grupos de ayuda no son nuevos, pero sí la posibilidad de continuar con la práctica en espacios virtuales. Bienvenidas todas las formas a través de las cuales las personas y en este caso las mujeres (y personas gestantes) puedan narrar su experiencia y con ella salir del silencio y romper el estigma.

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