Su panza se encogió cuando salió de bañar y vio a su esposo colgado en su sala. Tenía ocho meses de embarazo. Fue acusada de homicidio por la muerte de su esposo. No le creyeron que tenía que ir al hospital a parir. En el reclusorio pensaron que estaba fingiendo para poder fugarse. Su hijo, Miguel, nació casi en la semana 43 con estrés fetal causando daño cerebral irreversible (por lo regular, la labor de parto es en semana 37 y 40). Se llama María y tiene una sentencia de 24 años. María tiene otros dos hijos, ellos viven con sus familiares y hoy, como el 83% de las mujeres en prisión en México es madre tras las rejas de uno o tres hijos menores de 18 años.
El 83% de las mujeres en prisión en México es madre tras las rejas de uno o tres hijos menores de 18 años
(Foto: Oaxaca Político)
Tras una larga jornada de trabajo como policía, llegó a su casa para darse cuenta que no estaba ni su esposo ni su hijo. Al agarrar su celular para hablarle a su pareja se percató de un mensaje que no había visto: “vente al hospital X que Pedro se cayó y lo están atendiendo”. Al llegar al hospital fue arrestada casi de forma inmediata acusada del homicidio de su hijo. No entendía que había pasado. Ella, una mujer policía en el Estado de México presentó todas las pruebas que demostraron que ella no estaba en la casa cuando su hijo había sido brutalmente golpeado hasta su muerte. En su detención, la golpearon y amenazaron, como a más del 50% de las mujeres que son detenidas en nuestro país. El juez fue muy claro cuando la sentenció: “era tu obligación como mujer y mamá salvaguardar el bienestar de tu hijo”. Carolina lleva seis años en prisión y aún no tiene sentencia, sin embargo, le han dicho que puede ser sentenciada a 30 años de prisión. Carolina es una del 66% de las mujeres en prisión que aúno ha sido sentenciada.
Seis de cada 10 mujeres en México se considera inocente de los hechos de los cuales la acusan.
Este es el caso de Tania, quien caminaba en la calle rumbo al supermercado con sus dos hijas de siete y diez años. Se le cerraron tres camionetas y fue lo último que vio; lo demás sólo lo escuchó. Con un pasamontaña sobre su cabeza, los mecanismos de interrogación usados por la policía fueron los comunes: quemaduras en sus genitales, la obligaron a dar sexo oral a dos de los judiciales y amenazaban con tener a sus hijas en el cuarto de alado haciéndoles lo mismo que le estaban haciendo a ella. No firmar su confesión era un sin sentido. Tania tiene una sentencia de 72 años de prisión por un delito que no cometió.

Como Tania, 57% de las mujeres en prisión son el sustento de sus familias antes de ser detenidas, lo que nos obliga a voltear a ver lo que se genera cuando una mujer entra a prisión. ¿Hay alguien que le de seguimiento a los hijos de personas en prisión? ¿Quién se asegura de que los niños tengan sus necesidades básicas cubiertas? ¿Alguna institución los apoya para poder explicarles que sus padres están en prisión y se les de el apoyo emocional? Las respuestas de estas preguntas lamentablemente son que no, y México entra en la lista de países que no tienen ningún programa oficial de apoyo a hijos e hijas de personas privadas de su libertad.
Las mujeres en México representan el 5% de la población penitenciaria, lo cual al ser una cifra “pequeña” hace que sea un sistema para hombres y no se lleve ninguna parte del proceso con enfoque de género, ni los juicios, ni las detenciones y mucho menos el cumplimiento de las sentencias, ya que la mayoría de los penales en donde están las mujeres son centros mixtos.
El día de mañana, durante la marcha por el Día Internacional de la Mujer, llevaremos carteles hechos por mujeres privadas de su libertad. Esto con el fin de dar visibilidad a la violencia de género que existe en prisión y seguir trabajando para erradicarla. #PorUnMéxicoMásSeguro pic.twitter.com/OzY5dq4vKK
— Reinserta (@Reinserta) March 7, 2020
Eran las cuatro de la mañana y su hijo de siete meses dormía tranquilamente a lado de ella en su celda. Escuchó ruido intenso y sabía que se trataba de una revisión espontánea que hacían los custodios en búsqueda de drogas y celulares. Tapó a su bebé y se paró junto a la reja como indica el reglamento. “No pongas resistencia y deja que revisen tu celda. Agarra a tu bebé”, le dijo una de las custodias. Mientras revisaban su celda, abrazando muy fuerte a su bebé para que no se despertara por los ladridos de los perros, una custodia se le acercó “¡destapa a tu bebé que lo vamos a revisar!”. Hizo lo que se le ordenó mientras veía como cortaban con un cuchillo el pañal del bebé mientras lo tenía puesto buscando droga. El bebé se despertó asustado y las custodias no encontraron nada. Es Juliana y tiene una sentencia de 12 años.
El abandono que han vivido las mujeres en prisión durante años tiene que terminar para poder cerrar el ciclo de la violencia en México.
Las niñas y niños que nacen y viven en prisión han sido olvidados y no fue hasta el 2016 que aparecieron en papel con una ley para protegerlas. Es indispensable capacitar y sensibilizar a los operadores del sistema para comprender la perspectiva de género, que enfoca y cómo debe de aplicarse. Las partidas presupuestales deben asignar recursos para que los estados puedan tener modelos de justicia con perspectiva de género.
No podemos normalizar la violencia y menos continuar abandonando a las mujeres que están tras las rejas. Detrás de ellas están miles de niños y niñas que necesitan ser tomados en cuenta para romper el ciclo de la violencia y la delincuencia en México.
*Saskia Niño de Rivera, presidenta y cofundadora de Reinserta, e integrante del Consejo Nacional de Seguridad Pública @saskianino @Reinserta
*Mercedes Castañeda, directora General y cofundadora de Reinserta

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