¿Qué tanto conocemos las cifras de violencia y feminicidios contra mujeres lesbianas en Latinoamérica? En una región en donde las cifras a menudo son escasas, la colectiva GeoFeministas da un paso hacia adelante y, por primera vez, mapea un acercamiento a las víctimas de lesbocidios en la región. 

El "Mapa de lesbocidios en América Latina" es una herramienta que reúne información sobre 56 casos registrados en diversos países, incluyendo el nombre de la víctima, el año de los hechos y una breve descripción de lo ocurrido, basándose, principalmente, en notas periodísticas e informes de medios independientes. con el objetivo de nombrar, localizar y rescatar la identidad de las mujeres.

La geógrafa Vanessa Quintana López, integrante del colectivo GeoFeministas y maestranda en Territorio y Memoria Histórica en la Universidad Nacional Rosario Castellanos (UNRC), identificó que, aunque existían mapas de agresiones y directorios de colectivas lésbicas, no había un registro específico sobre los lesbofeminicidios. 

En entrevista con La Cadera de Eva, señala que la iniciativa busca nombrar estos crímenes correctamente como “lesbocidios”, diferenciándolos del feminicidio general, ya que a estas mujeres se les asesina por transgredir el sistema heterosexual y no solo por su condición de género. “La lesbiana transgrede esa subordinación del sistema heterosexual y por eso las matan, por ser lesbianas y no solo por ser mujeres”.

Sin datos oficiales

El proyecto nace ante la ausencia absoluta de estadísticas oficiales o bases de datos gubernamentales que desglosen la violencia contra las mujeres lesbianas, explica Quintana. “No hay una base de datos que te hablen de esto. Ese es el vacío enorme y generalizado que hay al menos en nuestro país”. 

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“A las mujeres lesbianas, por ejemplo, se nos ha puesto en un margen, se nos ha invisibilizado, nos han prohibido el acceso a diversos sitios”.

De acuerdo con los datos recopilados hasta el momento, México encabeza la lista con 17 casos de lesbocidios, seguido de Colombia con 13 y Chile con 9. En cuanto al caso mexicano, los registros más altos se encuentran en la Ciudad de México y el Estado de México, aunque en los últimos años la violencia también se ha documentado de manera preocupante en las regiones del Bajío y el Norte del país, señala Quintana. 

Sin embargo, aún existe un sesgo: estas cifras podrían ser mayores debido a las limitaciones en los motores de búsqueda y a que muchos casos son invisibilizados o registrados erróneamente como suicidios.

"Lo que pasa que informes de ONGs generalizan las cifras, los hacen a partir de partir de población LGTBQ+, no directamente población por población (...) Las autoridades no están haciendo absolutamente nada para llevar a cabo una base de datos de atentados contra las mujeres lesbianas”.

Hallazgos: la violencia contra mujeres lesbianas

Uno de los descubrimientos más notables es la persistencia de la violencia, que trasciende la afiliación política, pues los registros de la cartografía sugieren que en México no hay un patrón político claro, ya que los lesbicidios ocurren tanto en estados gobernados por la derecha como por la izquierda.

Sin embargo, los hallazgos más importantes se concentran en los cuerpos de las mujeres víctimas de feminicidio pues se ha encontrado que la violencia ejercida es sumamente traumática e impactante. Desde violencia sexual previa al asesinato y uso de armas de fuego o métodos extremos como prender fuego a las víctimas o cuerpos que son abandonados en condiciones inhumanas. En muchos casos, se da la posible categorización erronea de muerte por suicidio en estados como Yucatán, entidad sin entradas al registro.

“Hay un caso que se documentó como suicidio... ya hay una teoría feminista detrás en el que proponen el hecho de que los suicidios también son feminicidios (...) Podríamos decir que podría haber suicidios de mujeres lesbianas en el sur de México, pero esto solamente es una hipótesis, porque no tenemos datos”.

Por una geografía feminista

La iniciativa es un trabajo autogestivo y sin financiamiento, realizado por Quintana de manera individual, dedicando su propio tiempo para buscar justicia social desde hace tres años, cuando notó que, a pesar de sus búsquedas, no existía un mapa que registrara específicamente los lesbicidios en la región.

Foto: Cuartoscuro
Foto: Cuartoscuro

Aquí entra la geografía feminista, una disciplina que busca reivindicar la presencia de las mujeres en el espacio público. “Estamos resistiendo frente a países que también matan y asesinan a mujeres lesbianas”, explica Quintana, sobre el acto político de mapear la violencia en el territorio.

Desde el cuidado y la necesidad de visibilizar la impunidad e injusticia cuando se habla de lesbocidios, el trabajo de Quintana representa, a la vez, memoria y justicia.

“Siempre estoy dispuesta a poner mi granito de arena poniendo estas herramientas geográficas para que se visibilicen pues estas cartografías que estoy segura, pueden verse como un simbolismo sobre la memoria de aquellas mujeres lesbianas que nos arrebataron y que buscamos justicia social para ellas”.

Para consultar el mapa, puedes acceder al siguiente enlace

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