Durante los últimos tres sexenios, que comprenden los periodos presidenciales de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, en México se han encontrado 5 mil fosas clandestinas.

Así lo reveló el informe Trazar la ausencia, caminar la esperanza. Análisis de hallazgos de fosas clandestinas en México (2006 - 2024), elaborado por el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana (IBERO) y que hace un recuento y análisis sobre la localización de fosas clandestinas, cuerpos y restos humanos en México durante los últimos tres sexenios. 

A partir de este panorama, las preguntas surgen y se agudizan: ¿qué tan confiable es la información que proveen las fiscalías?  ¿quiénes, cuándo y con qué propósito cavan las fosas? ¿qué sucede con la identificación forense y la incertidumbre que se ocasiona a las familias? ¿cómo impacta esta violencia de manera diferenciada a grupos en condiciones de vulnerabilidad? 

Durante la presentación del informe, Andrea Horcasitas Martínez y Mariana Marchand Moreno, coordinadoras e investigadoras del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana señalaron que la omisión de fosas clandestinas “no responde a hechos aislados, si no a la omisión y negligencia sistemáticas”.

El contraste de las cifras oficiales 

Uno de los hallazgos más relevantes es la profunda disparidad e inconsistencia en los registros de fosas clandestinas y cuerpos exhumados que existe entre los casos reportados en medios de comunicación y las cifras oficiales proporcionadas por las fiscalías estatales entre el periodo de enero de 2006 a septiembre de 2024. 

Foto: Cuatoscuro
Foto: Cuatoscuro

De acuerdo con el informe, en prensa se documentaron al menos 3 mil 516 fosas clandestinas, 8 mil 341 cuerpos y 52 mil 305 restos humanos, aunque las disparidades en los reportes podrían alzar las cifras hasta 4 mil 071 fosas, 10 mil 365 cuerpos y 101 mil 013 restos.

No obstante, las cifras oficiales reportaron un total de 5 mil 152 fosas clandestinas y 5 mil 718 cuerpos. Estas cifras sugieren que las fiscalías registraron 46.5% más fosas que la prensa, sin embargo,  los medios de comunicación documentaron 46% más cuerpos con una diferencia de 2 mil 623 cuerpos no reconocidos u omitidos en las fuentes oficiales. 

El informe reveló, además, que en varios de los estados con mayor violencia, las fiscalías reportaron menos fosas de las que la prensa logró documentar. Esto ocurre en Guerrero, Guanajuato, Jalisco, Sinaloa y Morelos.

Pero, ¿por qué existen estas diferencias? Según el informe, algunas fiscalías locales ocultan datos, se niegan a entregarlos con el argumento de que ponen en riesgo las investigaciones o entregan los reportes de fosas sin desglosar cuántos cuerpos se recuperaron en cada una. Esto pone en evidencia una deuda histórica con las familias de personas desaparecidas: el subregistro oficial de víctimas.

Calderón, Peña Nieto y AMLO

Durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa (2006 - 2012), periodo que marcó el inicio de la denominada “guerra contra las drogas”, la prensa documentó 524 fosas clandestinas, concentradas principalmente en el norte del país: Coahuila con 56 fosas, Chihuahua con 55, Nuevo León con 49 y Tamaulipas con 43.

Foto: Cuatoscuro
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En el caso del sexenio de Enrique Peña Nieto (2013 - 2018) se documentaron mil 336 fosas clandestinas, más del doble que en el sexenio anterior. Las entidades con mayor acumulación de fosas fueron Veracruz con 210, Guerrero con 205, y Jalisco con 69.

Mientras que el periodo de Andrés Manuel López Obrador (2018 - 2024) concentra las cifras más altas de los hallazgos documentados. Se registraron 3 mil 292 fosas clandestinas, un aumento drástico respecto al periodo anterior, con particular concentración en los  estados de Sonora con 361 fosas, Guanajuato con 283, y Colima con 217.

Como se señaló durante la presentación del informe, el incremento acelerado en la localización de fosas ha rebasado las capacidades de las instituciones del Estado, por lo que hoy existen 83 mil restos humanos sin identificar en los servicios médicos forenses y servicios periciales del país. Para las y los investigadores, esto se traduce en una crisis forense sin precedentes, que sigue en aumento. 

Y es que, ante la falta de registros especializados y de metodologías de registro unificadas, muchos de los cuerpos exhumados se pierden dentro de la opacidad institucional lo que refuerza la violencia que atraviesa a familiares de personas desaparecidas y no localizadas, conocida como “dobles desapariciones”, pues a  pesar de que los restos de una persona sean recuperados por el Estado, su identificación se vuelve inaccesible o imposible de realizar para sus familias.

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