La batalla de las mujeres en Irán en contra del velo obligatorio se ha recrudecido. Luchan no sólo contra el Estado, sino también, contra la religión sofocante y las agresiones de los fanáticos que atentan contra sus vidas e incluso, boicotean sus negocios en las calles de Irán. 

En 1983 la República Islámica impuso el uso del velo para todas las mujeres, las años pasaron sin mayor revuelo y se adoptó su uso como una norma social. En septiembre, las mujeres se rebelaron contra esta ley luego del asesinato de Mahsa Amini en manos de las autoridades iraníes quienes la detuvieron por llevar mal colocado el velo

Un detonante que sería suficiente para que la furia se apoderara de las calles y la resistencia se hiciera presente. Por su parte, el Estado ha tratado de reprimir con fuerza a las mujeres a través de políticas que las vulneran, desprotegen y atentan de manera directa en contra de sus derechos humanos

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Hace unos días, el Ministerio de Educación advirtió que las instituciones educativas ya no ofrecerían clases a las estudiantes que no llevaran el hiyab, esto luego de que millones de personas regresaran a las aulas luego de la temporada vacacional. 

A través de un comunicado, el Ministerio indicó que todas las universidades y centros de alta educación dependientes de este órgano estatal dejarán de brindar sus servicios a “las pocasestudiantes que no cumplan con las normas. En ese sentido, el comunicado desvirtúa el movimiento y minimiza a todas las mujeres que luchan contra esta imposición.

Es así, que la República Islámica ha puesto una barrera a las mujeres para acceder a la educación, pero la tirada, quedó sólo ahí. Poco después de las declaraciones del Ministerio de Educación, el Ministerio de Salud también se pronunció afirmando que al igual que la castidad, el velo es una obligación de toda mujer, por lo que se dejará de atender a cada paciente que no cumpla con estos requisitos. 

El anuncio generó la rabia entre las universitarias que convirtieron los campus en un punto de protesta en donde muchas mujeres bailaron y se quitaron el hiyab haciendo gestos de desprecio y odio en contra Ali Jameneí, líder islámico supremo de Irán. 

Mujeres iraníes bajo el lente 

En redes se hizo viral el video donde un hombre arroja yogur a la cabeza de unas mujeres que no utilizaban el velo. Las insulta y las agrede, todo esto en la localidad de Shandiz y aunque el hecho quedó registrado como un acto de violencia, las primeras órdenes de arresto salieron en contra de las dos mujeres por ir en contra de la ley y tiempo después, se citó al hombre por alterar el orden público.

De acuerdo a información de efeminista, se tiene registro de mujeres a quienes se les lanza comida por ir con la cabeza descubierta, ataques a negocios de mujeres comerciantes y restauranteras e incluso algunas han denunciado violencia física como puñetazos en el rostro perpetrados por hombres fervientes al islam

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Por si no fuera suficiente la obstrucción a la salud, a la educación y el escrutinio social, la República Islámica también ha anunciado lo que presumen, es una medida muy moderna e innovadora: cámaras de vigilancia

La agencia informativa del islam llamada Tasnim, expidió un comunicado donde señalaba que para “evitar tensiones y conflictos”, la policía hará uso de cámaras inteligentes para identificar los rostros e identidades de toda mujer que utilice el hiyab y “advertirle” que ha violado las leyes del Estado. 

“En el contexto de la preservación de los valores, la protección de la privacidad familiar y el mantenimiento de la salud mental y la tranquilidad de la comunidad, no se tolerará ningún tipo de comportamiento individual o colectivo contra la ley” (Agencia informativa Tasnim)

¿Cómo resisten las mujeres en este país?

Las protestas de las mujeres son colectivas, se han acuerpado con coraje a una lucha en la que no desean ceder. En redes, las mujeres difunden fotografías sin el velo frente a los policías y autoridades. Otras, pelean en contra del policía que resguarda las estaciones de tren y entran por la fuerza haciendo uso de su derecho al transporte. Su resistencia no da tregua pese a la intimidación y persecución de un estado intolerante que, a toda costa, intenta quebrarlas. 

“Una respuesta a las palabras amenazantes de los policías: lo han estado haciendo desde hace 44 años y sé que han cumplido con sus amenazas. Eso ya no nos preocupa, ya no nos asusta nada de eso” (Discurso de una mujer iraní)