Empoderar a las mujeres es muy importante para impulsar su desarrollo y en la medicina no es la excepción, ya que hacerlas sentir fuertes, tranquilas y brindarles lo necesario para combatir una enfermedad puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte.

Ese es el caso de Marcela Palacios Hernández, quien se ha enfrentado al cáncer en tres ocasiones y en todas ha logrado derrotarlo gracias al tratamiento oportuno que recibió en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y al apoyo de su hijo.

En 1995, cuando ella tenía 35 años de edad, le diagnosticaron cáncer cervicouterino. Como madre soltera de un niño de entonces 12 años, rendirse no era una opción. 

“Fue un camino difícil, pero todo salió bien, la brincamos”

Sin embargo, 10 años después el cáncer regresó a su vida, pero ahora en uno de sus senos. Esto fue un segundo golpe para Marcela, quien narra este momento mientras las lágrimas empiezan a asomarse en su rostro.

“Venía mal, venía triste, pero en el momento en que llegas al IMSS me siento acogida, protegida, segura. El acompañamiento desde que te reciben, ellos te dicen todo va a estar bien, no te preocupes. Ellos te empoderan, porque esto no es fácil.

“Llegas devastado, llegas mal. A veces tú piensas equivocadamente, me voy a morir y no, yo creo que aquí hubo prontitud de diagnóstico, de tratamiento. Tan sales empoderada que aquí estoy”.

Un año después de la primer cirugía de seno, regresó el cáncer, ahora al otro de sus pechos. En las tres ocasiones su tratamiento consistió en cirugía, quimioterapias y radioterapias.

Samuel Rivera Rivera, oncólogo médico del Hospital de Oncología del Centro Médico Nacional Siglo XXI, destacó que “Marcela tuvo un caso muy especial, muy particular porque ella no sólo tuvo un tipo de cáncer, al final tuvo tres”.

El especialista explicó que es poco común que sucedan casos como el de Marcela en los que el cáncer se da en tres o más ocasiones y se debe principalmente a factores genéticos.

En el Hospital de Oncología del CMN Siglo XXI, donde atendieron a Marcela, reciben al año 12 mil pacientes de primera vez con diversos tipos de cáncer.

“La verdad es que yo al Instituto le agradezco estar viva, al día de hoy y cada día que me despierto, digo que esto es increíble”, enfatizó Marcela.

Destacó la importancia de la familia en este proceso, ya que quienes la rodeaban la hacían sentir querida e importante.

Michell Palacios Hernández, hijo de Marcela, dijo que escuchar que su mamá tenía cáncer “fue difícil, en la casa somos ella y yo, al principio estaba chico y tener que asumir responsabilidades que le tocan más a un adulto es complejo”.

En la segunda y la tercera ocasión que la enfermedad regresó, él pensó que la perdería, pero se alegra de que eso no haya sucedido y de que hoy pueden estar juntos.

Marcela es una mujer muy positiva y señaló que para que se le hiciera menos pesado  el tratamiento en lugar de decir “apenas llevo una quimioterapia”, mejor pensaba “sólo me faltan 11”, hecho que le ayudó a llevar mejor todo el proceso.

“Otra cosa muy importante es no victimizarse, no sentirte víctima, pues te tocó, ni modo”, dijo esta mujer, quien señaló que fue muy fuerte saber que tenía esta enfermedad y que regresara tres veces a su vida.

A pesar de todo, para ella la palabra cáncer representa vida, una nueva manera de ver las cosas y de disfrutarlas. Por ejemplo, ella descubrió una fuerza interna que le permitió seguir adelante

“Es fuerte, podría mentir, cuando me vi en el espejo después de la cirugía dije ‘qué te hice’, pero después no y tan es así que a la semana de la cirugía andaba yo en el súper, no me detuve, no te puedes detener, no te puedes morir diario”, enfatizó Marcela, quien actualmente es un ejemplo de vida y de que las mujeres pueden enfrentar cualquier adversidad que se les presente.