Actualmente en el contexto de la pandemia, podemos afirmar la necesidad de colocar los cuidados al centro de la política y la toma de decisiones para poder superar las múltiples crisis.

La coyuntura abre la posibilidad de insistir en lo que Joan Tronto ha propuesto desde la década de los ochenta del siglo pasado: la necesidad de situar los cuidados como una cuestión prioritaria para la democracia.

 ¿Ocurre esto en México? En noviembre de 2020, la Cámara de Diputados aprobó una reforma constitucional que reconocerá el derecho al cuidado digno y establecerá un Sistema Nacional de Cuidados.[1] ¿Cuál es la visión de los cuidados en el debate legislativo mexicano? ¿Implicará un impulso al proceso de democratización y emancipación de las mujeres?

La discusión y la politización de los cuidados se ha llevado a cabo desde hace varias décadas, particularmente por teóricas y activistas feministas. La pandemia desarrollada en 2020 ha puesto el tema con gran énfasis en el debate público nacional, regional y mundial. Las múltiples crisis ya presentes (ecológica, económica, política y social), ahora agravadas por la emergencia sanitaria, han demostrado la centralidad de los cuidados para el sostenimiento de la vida. Así, hoy hablamos de la crisis de los cuidados: un aumento de las necesidades de cuidados, la incapacidad y debilidad de los Estados para gestionar la situación y satisfacer dichas necesidades, la reproducción de arreglos sociales desiguales que afectan de forma diferenciada a grupos específicos, especialmente a las mujeres, y la carencia de principios colectivos y solidarios que puedan otorgar reconocimiento y redistribución de los cuidados entre las sociedades. 

EL CUIDADO Y LA DEMOCRACIA

Para continuar con esta reflexión es importante retomar a Joan Tronto y Berenice Fisher quienes definen el cuidado en el marco amplio de la democracia y la teoría política desde un punto de vista feminista. La propuesta va más allá de una definición de cuidado; su propósito es vincular el cuidado con la vida y la práctica democrática para arribar idealmente a una democracia solidaria, a una democracia del cuidado que supere la división entre lo público y lo privado e irrumpa las lógicas capitalistas de la producción en favor de las lógicas de cuidado, de las lógicas de la reproducción.

Si se considera lo que refieren las autoras, los cuidados se hacen y están en todas partes y son una pieza central en la existencia y la reproducción de la vida humana. Bajo este entendimiento no es la dependencia lo que debe determinar la organización, los espacios y la distribución de los cuidados, ya que se reconoce y enfatiza en la condición de interdependencia de todas las personas.

Así, al realizar un análisis de la reforma antes mencionada, la visión de cuidados plasmada arroja luces esperanzadoras hacia la democratización de los cuidados a partir de los siguientes elementos: 1) un enfoque de derechos. Se entiende al cuidado como un derecho humano: derecho a cuidar, a recibir cuidados y a autocuidarse en condiciones dignas. En este enfoque de derechos, es relevante recuperar el derecho a distribuir el tiempo con libertad; 2) el principio de corresponsabilidad. La responsabilidad de todos los entes involucrados (Estado, mercado, familias y comunidades) en prestar servicios de cuidados y considerar las condiciones en que se hagan. Se subraya también la importancia de la distribución equitativa de tareas y cargas de cuidado entre hombres y mujeres al interior de las familias, y 3) las personas cuidadoras entre los grupos prioritarios por atender en el Sistema Nacional de Cuidados. Al ser mujeres las principales cuidadoras, se reconoce que requieren una atención prioritaria, lo cual implicaría incorporar sus experiencias y necesidades en el diseño, implementación y evaluación de las políticas públicas de los cuidados

La posibilidad de que dicha visión se concrete y permita caminar hacia una mayor democratización y emancipación de las mujeres dependerá del diseño e implementación del citado sistema. La moneda está en el aire.

Actualmente, docente de la UNAM. Realizó su estancia postdoctoral en el CEDUA-COLMEX. Sus líneas de investigación son la perspectiva de género, políticas públicas, usos del tiempo, corresponsabilidad social, vida cotidiana y trabajo de cuidados, diversidad familiar y diversidad sexual, nuevas experiencias de ser hombres (masculinidades)

Twitter: @Luzapelusita


Mtra. Elisa Gómez

Es licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y maestra en Gobernanza Global por la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP). Desde 2009 dirige la Coordinación de Diálogo Político de la Fundación Friedrich Ebert en México. Su trabajo se enfoca a la promoción del diálogo democrático, la formación política y la asesoría en políticas públicas de corte socialdemócrata. Destaca la coordinación del Programa de Liderazgos Progresistas, programa dirigido a personas jóvenes de partidos políticos, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil, en aras de construir una cultura política democrática. Otros temas de trabajo son: seguridad y gobernanza, reformas políticas, cuidados, participación ciudadana e igualdad de género.  


[1] La conclusión de dicha reforma requiere todavía de su aprobación en el Senado, lo cual está previsto para el periodo legislativo que correrá de septiembre a diciembre de 2021. Una vez concluida la reforma se procederá al diseño de la Ley que dará vida al Sistema Nacional de Cuidados.

[2] La conclusión de dicha reforma requiere todavía de su aprobación en el Senado, lo cual está previsto para el periodo legislativo que correrá de septiembre a diciembre de 2021. Una vez concluida la reforma se procederá al diseño de la Ley que dará vida al Sistema Nacional de Cuidados.