Violencia, inseguridad, desigualdad… a distintos niveles pero el reclamo es general en la convocatoria para parar este próximo lunes 9 de marzo, un día después del Día Internacional de la Mujer.

La Cadera de Eva consultó a Emma, Rosaura, Ilse, Rosa y Gisela, cinco mujeres con distinta profesión pero unidas bajo la idea de que las mujeres merecemos un país donde estemos vivas y libres.

¿Por qué paras este lunes? 

Rosa Rivas, nutrióloga:

Rosa comenta que se une al paro y al movimiento en contra de la violencia contra las mujeres pues considera que no debería existir en un país en donde podemos tener una vida libre y feliz. 

“Espero que se logre el impacto que necesitamos y que deseamos; que se den cuenta (los hombres) de lo importante que somos para el desarrollo del país, el papel tan valioso que representamos en nuestros hogares y trabajos. A mí me hace feliz todo este movimiento porque yo crecí en una familia machista, con mucha violencia física hasta llegar al hospital, así es que siento una gran felicidad por poder ver este cambio en nosotras”, relata.

Gisela Hernández, community manager:

Por su parte, Gisela coincide en que la violencia debe parar ya pues “los niveles ya son muy alarmantes en el país debido a la insensibilidad de las autoridades, la falta de justicia y de acciones para garantizar la seguridad, para que no haya más feminicidios” y a su vez destaca que busca con el paro ser un ejemplo de lucha para las siguientes generaciones para que éstas no normalicen la violencia ni a la inacción ante la descomposición social y asesinatos de mujeres.

“Yo quiero que mi hija, mis sobrinas, mis primas, mis tías, mis amigas, sus hijas, etcétera, tengan un  presente seguro”, dice.

Emma, gestora de cuentas:

Al preguntarle a Emma, quien trabaja  en una incubadora de empresas/fondo de inversión, qué espera con el paro nacional de mujeres, primero comenta que se niega a tener que salir siempre con miedo y ya es hora de que las cosas cambien.

“El paro es una buena forma de que vean el mundo sin nosotras, y se den cuenta de lo importantes que somos para que la Economía del país y la vida en general se mueva”.

Rosaura, tatuadora y escritora:

Al parar y no participar en el consumo o producción de absolutamente nada es una forma de presión social y económica, considera Rosaura, y afirma que al participar en el paro “se envía el mensaje a la sociedad de “no estar de acuerdo con el sistema que agrede todo aquello que sea femenino, le margina, segrega, explota y abusa”.

Ilse Torres, ingeniera:

“No poder ir tranquila por las calles y no poder caminar y mucho menos correr, se vive con el terror de no poder defenderse”, describe Ilse pues vive con una enfermedad crónica que no le permite caminar bien pero agrega que se une al paro por cansancio.

“En el trabajo, mayormente habitado por hombres (ingeniería), a las mujeres nos tratan como "la que DEBE usar falda", que no nos podemos enojar porque si no "estamos en nuestros días” y ni hablar de la paga, es menor aunque estemos haciendo hasta más y mejor las cosas”, lamenta.

¿Hacia dónde va el feminismo?

Para Gisela, el feminismo ha ido cambiando, desde su perspectiva para bien y en otras cosas no tanto, pero entre lo que no coincide, la nutrióloga reconoce que existen feminismos que destacan “la importancia del respeto entre géneros y sus diferencias, de la cooperación para poder avanzar en igualdad de derechos y oportunidades, yo creo que ese es el feminismo que debemos inculcar entre mujeres y hombres también”.

“Yo creo que la división es lo que derrota a los movimientos, de ahí la importancia de la unidad, pero la unidad como sociedad, más allá de partidos o actores políticos, pues muchos se están montando de este movimiento con fines personales y políticos. Insisto la unidad debe venir desde la sociedad, pero no sólo eso, debemos cambiar la mentalidad, no parar un día y ser apáticos al siguiente y al siguiente, porque debemos luchar hasta que no haya más muertes de mujeres, hasta que cada uno de nuestros derechos de mujeres estén garantizados, porque por ahora no en todos los estados las mujeres pueden decidir sobre su propio cuerpo y eso también mata”, dice Rosa.

Para Rosa, este movimiento “la hace feliz” pues en su pasado creció con una familia machista “con mucha violencia física hasta llegar al hospital, así es que siento una gran felicidad por poder ver este cambio en nosotras” y espera que se logre el impacto “que necesitamos y que deseamos” pues es necesario un cambio de consciencia, de valores y  de educación.

“Siempre lo he visto como algo especial, como una opción para poder ser libres, poder vivir tranquilas y son violencia. Desde muy pequeña defendí mi derecho de ser mujer y de no vivir bajo violencia por lo que siempre he visto al feminismo como un regalo”, reflexiona.

Mientras que para Emma, el feminismo es un movimiento que poco a poco va tomando más fuerza y “es necesario que todas nos unamos porque ya no podemos vivir así”.

“Es un movimiento que seguirá avanzando cada vez más, ganándose los espacios limpia y orgánicamente, otorgándole mayores libertades y poder a quienes llevan años tomando responsabilidades sin corromperse, inclusive muchas haciéndose cargo de trabajos absolutamente necesarios para el funcionamiento económico mundial sin recibir una remuneración por ello; como lo son las labores del hogar y los cuidados de quienes no se pueden valer por sí mismos”, coincide Rosaura.

Finalmente, para Ilse la reflexión que el feminismo le deja es que aunque el feminismo crece, aún hay mujeres que no logran entender el verdadero concepto que este movimiento debido a cómo nos han educado, pero espera que en algún punto todas ellas se den cuenta pues dice: solo nosotras nos podremos salvar. Solas.