Cada oficina tiene sus normas sociales sobre lo que se puede expresar o no, a éstas se le llaman “reglas de sentimientos”, dijo para la BBC la socióloga Adia Wingfield.
El cómo se toma la expresión de las emociones de los hombres y mujeres es diferente. Si un hombre se enoja es considerado como liderazgo, a diferencia de las mujeres. Si ellas se enojan son calificadas de “exageradas”, de acuerdo a estudios retomados por el diario británico.
La conclusión consistente sobre las investigaciones en torno a las emociones en el trabajo es que las personas juzgan emociones como la ira, la tristeza y la frustración mucho más duramente cuando las muestra una mujer que si lo hace un hombre.
Si una mujer llora es considerada como débil, si lo hace un hombre se considera que está lidiando con un problema grave.
SESGO DE GÉNERO Y RACISMO
En un proyecto estudiantil de 2014, se pidió a estudiantes que vieran un video de declaraciones de abogados, debían emitir su opinión de acuerdo al desenvolvimiento de ellos.
Los litigantes enojados recibieron más puntuación que las litigantes enojadas. Se atribuyó el enojo de las mujeres a su estado emocional.
Lo mismo sucede cuando empleados de minorías expresan sus emociones, en comparación con sus contrapartes blancas.
Los investigadores concluyen que el sesgo inconsciente y el racismo interiorizado a menudo consideran como amenaza cuando los empleados de minorías blancas se expresan.
AUTOCONTROL
La socióloga Wingfield dice que los trabajadores de minorías étnicas deben controlar sus emociones, para conservar sus empleos.
"Entonces, fue aprender qué no hacer porque otras personas fueron despedidas".
Una de las sugerencias de la antropóloga es que la alianza y la conciencia de los colegas es vital.
Si vemos a alguien que está exponiendo su opinión, podemos mostrarles nuestro apoyo, ya sea de forma pública y privada. Sin embargo, Wingfield apunta sobre la necesidad de generar espacios más inclusivos para que quepan las emociones de todos y todas.
Con información de la BBC
DJT
