Este 10 de septiembre se cumplen 229 años desde el fallecimiento de Mary Wollstonecraft, escritora, filósofa y una de las pioneras del pensamiento feminista y de la defensa de la igualdad de género y los derechos de las mujeres en el Reino Unido. 

Hoy recordamos su legado. 

¿Quién fue Mary Wollstonecraft?

Mary Wollstonecraft nació en 1759 en una familia acomodada, sin embargo, esa vida no duró mucho tiempo debido a la mala gestión y los abusos de un padre alcohólico. Desde niña, Mary presenció la vulnerabilidad a la que se enfrentaban las mujeres en occidente. 

Como se repite en la historia de la mayoría de las mujeres de su época, Mary no contó con la misma educación que recibieron los hombres de su familia. Mientras que a su hermano mayor se le otorgó una educación formal extensa y una herencia, a ella le negaron esas oportunidades sólo por ser mujer. 

Pero esto no la detuvo, Mary se guió por una firme determinación de educarse a sí misma de manera autodidacta. Al crecer, trabajó en las pocas ocupaciones disponibles para mujeres educadas pero sin recursos: dama de compañía, maestra de escuela y gobernanta de la familia aristocrática Kingsborough en Irlanda. 

Ser una mujer trabajadora le permitió observar de cerca la falta de independencia a la que la sociedad condenaba a las mujeres aristócratas y las pocas oportunidades de autonomía económica para las mujeres trabajadoras.

Mary ya tenía un pensamiento crítico consolidado, pero fue la Revolución Francesa fue el catalizador definitivo de su pensamiento.

¿Cuál es su legado?

Al estallar la revolución en 1789, Wollstonecraft encontró una oportunidad para plasmar sus pensamientos. Cuando el político conservador británico Edmund Burke criticó el movimiento francés en Reflections on the Revolution in France (1790), Mary redactó de inmediato una respuesta que resultó en su libro más famoso Vindicación de los derechos de la mujer (1970), donde sostuvo que los líderes revolucionarios promulgaban la igualdad de derechos, pero mantenían en la exclusión a las mujeres bajo supuesta “inferioridad natural” de femenina. Mary sostuvo que el rezago era consecuencia de la falta de educación y exigió igualdad de oportunidades respecto a los hombres.

Mary no paró; dedicó la segunda edición al político francés Charles Talleyrand para criticar sus planes educativos que relegaban a las niñas al ámbito doméstico y sostuvo que, si las mujeres no participaban de la reforma moral y la educación ciudadana, la mitad de la población no progresaría y, por tanto, la sociedad en general.

En diciembre de 1792, Mary viajó a París para presenciar la revolución en persona; vivió allí durante la ejecución de Luis XVI y el Periodo del Terror, donde miles de personas fueron guillotinadas. Tras su visita redactó Una vista histórica y moral del origen y progreso de la Revolución Francesa (1794), en dónde denunció el despotismo francés y abogó por un futuro modelo social basado en pequeñas fincas y empresas familiares con una división del trabajo mínima. 

Imagen

Su estancia en Francia volvió su pensamiento más complejo y comenzó a advertir que la riqueza comercial emergente podía ser tan injusta como la de la antigua aristocracia.

Mary murió a los 38 años por complicaciones tras dar a luz a su segunda hija, Mary Wollstonecraft Godwin, conocida posteriormente como Mary Shelley, autora de Frankenstein, sin embargo, sus aportaciones la consolidaron como la “Primera feminista de Reino Unido” y sentó las bases para el auge del feminismo occidental.

¿Qué piensas? Cuéntanos en los comentarios