La Fundación Plan B, junto con empresarios interesados en realizar labor social, legisladores y el Gobierno del Estado de México han unido esfuerzos para apoyar a mujeres privadas de su libertad para que se desarrollen en espacios dignos y cómodos y así convertirse en mujeres productivas.
El proyecto busca motivar, capacitar en diferentes oficios y emplear a mujeres privadas de su libertad, con el objetivo de que a través de su trabajo y la transmisión de conocimiento, proveen un sustento y un ejemplo para sus familias.
Para el Arquitecto Daniel Esquenazi, empresario patrocinador de esta iniciativa “es primordial lograr una reinserción social exitosa enfocada en el desarrollo económico de estas mujeres y sus familias. Pues sabemos que la oportunidad de autoemplearse y realizarse económicamente reduce la probabilidad de reincidencia delictiva” explicó.
La ENPOL (Encuesta Nacional de Población Privada de Libertad) publicó que el 61.4% de la población penitenciaria tiene hijos menores de 18 años de edad y según la Universidad Internacional Valenciana estos menores tienen una alta probabilidad de convertirse en víctimas e infractores al mismo tiempo, al no contar con un modelo equilibrado a seguir o si se desarrollan en ambientes socio-demográficos inestables.
El proyecto contempla adicionalmente la construcción de talleres y bibliotecas dentro de las instalaciones de los Centros de Readaptación Social, como en Santiaguito, en Almoloya de Juárez, el cual fue el piloto con la intención de replicarlo en otros Estados.
Esta iniciativa de Tatiana Ortiz Monasterio busca empoderar a mujeres privadas de su libertad “mi objetivo es hacer de las cárceles femeniles lugares para aprender” expresó.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos ha declarado que existe falta de espacios destinados para actividades recreativas y productivas en los centros de readaptación social lo que impide que estas mujeres tengan acceso a actividades encaminadas a la reinserción social.

