Ana Katiria Suárez y Daniela son dos abogadas han dedicado su vida a la defensa de las mujeres víctimas, especialmente de casos de violencia de género y feminicidios. Sin embargo, ambas abogadas también se han convertido en víctimas de la violencia y pese a eso siguen defendiendo a las mujeres.

Ana Katiria Suárez, una mujer que a pesar del miedo continúa defendiendo mujeres

Ana Katiria Suárez, es abogada, litiga desde hace 20 años y en 2013 se convirtió en defensora de Yakiri Rubio, una mujer que fue violada y secuestrada, quien acuchilló a uno de sus atacantes. Yakiri fue acusada de homicidio por actuar en legítima defensa. Con este caso la vida de Ana Katiria dio un salto relevante al enfrentarse brutalmente con las autoridades y darse cuenta de las maquinaciones  e indolencias del sistema penal y de justicia, que es totalmente violatorio a los derechos humanos, obedece al patriarcal-machista y  por ende el  trayecto defendiendo a una mujer se convierte en algo mortal.

En una charla para la Cadera de Eva, Ana Katiria deja ver su lado más humano, se considera una mujer con una vida relativamente normal

“Tengo un esposo, perros, ilusiones, soy romántica, me gusta pensar en sonreír, busco espacios para mí, pero si trato de responsabilizarme sobre mis pensamientos, voy a terapia de contención y a veces me tomo unos respiros y digo vamos otra vez”.

En todos estos años de litigar, ha sido imposible decirle que no ayudará a las mujeres víctimas de violencia, por lo que mantiene su despacho con otros casos como demandas financieras, bancarias entre otros que hacen que ella pueda dar un servicio gratuito a todas estas mujeres que piden a gritos quién las defiendan de los abusos que viven.

“Así es como se genera este aprendizaje y perfeccionamiento de la materia y restablecer el Estado de derecho de las mujeres que han y hemos sido violentadas en este México Feminicida”.

Ha tenido infinidad de experiencias que la han llevado a pensar si vale la pena el haber renunciado a una vida tranquila, pero orgullosamente expresó que la vocación de lucha y la convicción de aportar algo, para que se abra la brecha que pueda generar distintos paradigmas para juzgar con perspectiva de género, esto le da mayor sentido a su vida.

Ahora, Suárez defiende a María Elena Ríos, la saxofonista quien fue quemada con ácido y su agresor sigue prófugo, respecto a este caso dijo:

“Si nos sentáramos a enlistar la cantidad de dolencias que hoy tiene la familia y María Elena por estos actuares, otra vez nos dolería el alma, el tratamiento que se le dio en la estancia del hospital publico de Oaxaca, la indolencia con la que fue tratada, la carencia de medicamentos y protocolos de actuación en este tipo de delitos es muy grave”.

Pero, Ana Katiria Suárez está convencida que seguirá al lado de Malena, como la nombra de cariño, hasta que ella lo decida y espera regresarle un poco de ilusión a la vida que definitivamente no eligió.

Respecto a la marcha del 8 y el paro del 9 de marzo, aseguró estar dispuesta a hacer todo:

“Haré todo por unirnos, haré paro, por las que pueden ir, las que siguen sometidas, las victimas que represento, por las que ya no están y el día del paro guardaremos un silencio sepulcral para que se entienda por el dolor que vivimos”.

Para finalizar mandó un mensaje a todas aquellas mujeres que juzgan el movimiento o lo tachan de exagerado, “aquí estamos compañeras para ustedes, para cuando puedan ver que no somos responsables de la violencia que se comete en nuestra contra, no todas tenemos el mismo despertar en cuanto a los derechos que podemos exigir sin justificar micromachismos hasta el último grado de violencia que es el feminicidio, aquí estamos para cuando nos necesiten y si no es así, aquí estamos para recibir su apoyo para cuando ustedes decidan”.

Me preocupan que las amenazas se materialicen: Daniela, abogada de víctimas

Daniela es una abogada del Estado de México que ha dedicado su vida profesional a la defensa de víctimas, especialmente de casos de violencia de género y feminicidios, sin embargo, su vida ha cambiado ahora que ve la vida como una víctima y con miedo.

En septiembre de 2019 inició la psicosis y el miedo, relata Daniela, pues aunque era algo cotidiano vivir con amenazas por su labor, el día cuatro fue cuando un hombre desconocido tocó el timbre de su domicilio y le dijo que la iban a matar.

“Me dijeron que me iban a matar e iban a culpar a mi esposo. No podía ver a nadie en el videoportero que tenía pero me asustó mucho porque siempre habían sido amenazas en mensajes”, relata Daniela.

Asimismo, la abogada contó a La Cadera de Eva que debido a que en el Estado de México las amenazas no son un delito tipificado, su acta se levantó como denuncia de hechos únicamente y quedó asentada en la carpeta de investigación FVG/JME/00/MPI/184/03546/19.

“Lamentablemente sé que esto (las amenazas) no procede porque mientras no llegue a lesiones o que me maten se vuelve un delito por el que los vayan a perseguir”, explica y lamenta que por este hecho el número de feminicidios sea tan grave en la entidad mexiquense.

Fue así como tras recibir unos mensajes en los que le decían “te vas a morir lic, y ya pagaron por tu cabeza”, Daniela acudió a Segob a solicitar protección a periodistas y defensores de Derechos Humanos.

“En Segob, el Licenciado Alejandro López fue muy atento y me dio un botón de asistencia pero lamento que este no ha servido como quisiera”, cuenta puesto que en una ocasión que viajaba con su hermana en un auto, una camioneta se les aventó y al pedir ayuda mediante dicho botón, le enviaron una patrulla de tránsito y no a un oficial que la auxiliara y resguardara.

“Tampoco han venido (las autoridades) a hacer un análisis de riesgo de mi situación, no saben si esto está funcionando y en una ocasión que yo estaba nerviosa y presioné el botón, tardaron mucho en llegar los policías”.

La abogada cuenta que tanto ella como su esposo han recibido mensajes del mismo teléfono, el cual ya ha reportado y solicitado a los elementos de la policía que consigan la geolocalización de la llamada y todos los datos de cómo se comunica pero no ha pasado nada.

“Hubo un punto en el que ya no quería salir, pienso en mi hijo y solo deseo que si me llega a pasar algo, no sea frente a él y no esté en casa pues esto sigue sucediendo”, lamenta.