¿Alguna vez te has puesto a pensar en qué edad comenzaste a realizar tareas de cuidado o de trabajo no remunerado? Recoger los platos de la mesa, barrer el patio de tu casa, ir por el mandado. Aunque estas parecen tareas inocentes, y en muchos casos lo son, el problema surge cuando solo las realizan las niñas y adolescentes del hogar. 

En México, las cifras sobre el trabajo de cuidados y labores domésticas revelan una brecha de género significativa que comienza desde edades muy tempranas. Según el informe "Uso del tiempo entre los y las adolescentes en América Latina" de Unicef, México encabeza la región de América Latina con la brecha más amplia en trabajo no remunerado entre adolescentes.

La diferencia es abrumadora: las niñas y adolescentes en México dedican, en promedio, 3 horas y 12 minutos diarios al trabajo del hogar y de cuidados, frente a 1 hora y 52 minutos que dedican los niños. Esto representa una diferencia de 80 minutos más al día para las niñas. 

En el marco del Día de las Infancias platicamos con Flor Rodríguez, abogada, activista y experta en derechos de las mujeres, y Directora Ejecutiva de Repara Lumea A.C., una asociación civil dedicada a combatir la violencia de género y promover la reparación integral desde enfoques jurídicos y sociales, para conocer que acciones hay que emprenden para garantizar que se descentralicen los cuidados por género y que las niñas gocen de una vida plena, libre y digna. 

Imagen

La feminización infantil de los cuidados: cuidar siendo niña

En entrevista con La Cadera de Eva, Flor Rodríguez señala que las niñas pueden llegar a pasar más de 7 horas a la semana desempeñando estas tareas, tiempo que restan de su espacio de recreación, educación e intereses personales.

“Desde niñas ya tenemos tareas de trabajo asumidas, casi siempre se nos asignan, precisamente, por esta correlación con el género”.

Como explica Rodríguez, la desigualdad se agudiza en contextos vulnerables. En los hogares más pobres, la brecha de tiempo se duplica y las niñas pueden llegar a invertir, al menos, 14 horas más por semana en tareas de cuidados y del hogar que los niños.

De acuerdo con el informe de la Unicef, la asignación de estas tareas a las niñas desde la infancia tiene repercusiones directas en su desarrollo. Una de ellas es la limitación de derechos; el exceso de trabajo no remunerado impide que las niñas gocen plenamente de sus derechos a la salud, educación, descanso y esparcimiento. 

Foto: Cuartoscuro
Foto: Cuartoscuro

En cuanto al desempeño académico, afecta su capacidad para terminar tareas escolares o asistir regularmente a clases, limitando su potencial en la educación formal. Un dato relevante es la cifra de inasistencias escolares por género: según el INEGI, en 2023, de las niñas no viven con sus madres o padres, 24.9% suele faltar a la escuela, mientras que la cifra se reduce en el caso de los niños, con 19.9%.

Una de las últimas consecuencias visibles, pero menos socializadas es la desigualdad estructural que surge con la correlación de género y cuidados, de donde nace la feminización de los cuidados.

Vincular la agenda de las infancias con la agenda de género

Desde la niñez, la feminización de los cuidados perpetúa patrones de desigualdad que dificultan que, al ser adultas, las niñas alcancen la independencia económica o salgan de círculos de violencia

Foto: Cuartoscuro
Foto: Cuartoscuro

Como menciona Flor Rodríguez es fundamental trabajar en la “desfeminización” de los cuidados para que estas tareas dejen de asumirse como exclusivas de las mujeres y niñas, garantizando así su autonomía futura. “Sin lugar a dudas el tema de cuidados debe incluir a las infancias. La mayoría de la sociedad mexicana es muy estereotipada y perpetúa estos roles de género”, señala en entrevista. 

Así, Rodríguez explica que, si se garantizan derechos y oportunidades para las mujeres, como la independencia económica, esto se refleja directamente en una mejor calidad de vida para las infancias que dependen de ellas y se termina los círculos de violencia, pues la falta de autonomía económica impide que muchas mujeres salgan de entornos violentos, lo que mantiene a los niños y niñas en situaciones de vulnerabilidad.

“Todos podemos cuidar y ser cuidados”.

Sostener la vida a través de los cuidados no debe ser una carga impuesta, sino una responsabilidad compartida. Este Día de las Infancias, el mensaje es claro y urgente: “si no dejamos a ninguna niña atrás, también estamos avanzando todos”.

.

¿Qué piensas? Te leemos en los comentarios.