¿Qué sucede cuando el cuerpo se convierte en territorio de disputa? Cuando el cuerpo de las mujeres se convierte en un vaivén político, en una conversación abierta que incluye múltiples opiniones que resuenan y atentan directamente en contra de nuestros cuerpos, la única respuesta es la resistencia.
No se trata de una resistencia retórica utilizada por el discurso hegemónico, sino de un acto político de combate en contra del silenciamiento y la opresión cotidiana. Para existir en un mundo patriarcal, se resiste y, para resistir, es imposible no ver el mundo desde la política. Como escribió el poeta palestino, Marwan Makhoul: “Para escribir una poesía que no sea política, debo escuchar a los pájaros. Pero para escuchar a los pájaros, los aviones de guerra deben guardar silencio”.
Marjane Satrapi sabía que la resistencia era una postura política y en el año 2000 introdujo al mundo un Irán poco conocido a nivel mundial. La novela gráfica autobiográfica, Persépolis, que narra la vida de Marji durante su niñez en Teherán durante la Revolución Islámica de 1979 y el derrocamiento del Sah, Mohammad Reza Pahleví.
Hoy, a los 56 años de edad, la célebre autora e ilustradora franco-iraní falleció, pero nos dejó una certeza: el arte es político, la resistencia es política, la vida de las mujeres es política.
Marjane Satrapi, la artista que hizo resistencia
La vida de Marjane Satrapi estuvo marcada por el exilio, la búsqueda de la libertad y una carrera artística dedicada a humanizar la realidad del pueblo iraní. Nacida en Rasht, Irán, en 1969, en una familia de ideología izquierdista y cosmopolita, vivió de cerca el derrocamiento del Sah y el establecimiento de la República Islámica cuando tenía 10 años.
A los 14, sus padres la enviaron a Viena, Austria, para protegerla de la represión. Allí vivió momentos difíciles; entre la tristeza, la añoranza de un lugar al que llamar hogar y la enfermedad regresó temporalmente a Irán, donde estudió artes gráficas y vivió un breve matrimonio.

En 1994 se trasladó definitivamente a Francia, estableciéndose primero en Estrasburgo y luego en París, donde alcanzó la fama con su obra Persépolis; su famosa obra fue una crítica abierta del régimen clerical iraní, pues denunció la falta de libertades básicas para las mujeres, como el derecho a bailar o cantar. A pesar de su éxito, su activismo no solo encontró un valioso espacio entre lectoras de todo el mundo y aficionadas del cine (con la adaptación de su novela gráfica en 2007), sino que también se manifestó afuera, en las calles, en la resistencia colectiva.
Durante el movimiento de las mujeres iraníes “Mujer, Vida, Libertad”, que surgió como una respuesta tras el asesinato de Mahsa Amini en 2022, Satrapi coordinó la obra colectiva Mujer, Vida, Libertad, donde reunió a artistas y académicos para documentar la resistencia de las mujeres iraníes contra el velo obligatorio y la represión.
Su activismo y compromiso social la consagraron como una de las artistas más aclamadas de los últimos años. En 2024 recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades por su papel activo en la defensa de las mujeres y derechos humanos.
Aún así, nunca confundió resistencia con ilusión. En 2025, rechazó la Legión de Honor francesa, la máxima distinción del país, como protesta por la “hipocresía” de la política exterior de Francia hacia Irán, señalando que, mientras los hijos de oligarcas iraníes veraneaban en Francia, los jóvenes que luchaban por la libertad no obtenían visados.
Al estilo de su valiente espíritu, su fallecimiento, este 4 de junio de 2026, a los 56 años de edad, se produjo poco más de un año después del fallecimiento de su esposo, el productor Mattias Ripa. “Murió de tristeza”, se lee en medios internacionales, citando los reportes de su familia. Satrapi se fue amando en un mundo en el que todo acto de ternura en contra del autoritarismo es resistencia.
Persépolis, el punk no está muerto
El punk no está muerto. Se encuentra en todas las mujeres que resisten, en los cantos de protesta, en el gozo de la amistad, en la obra de Marjane Satrapi, virtuosa de la creatividad, con una mirada multidisciplinar que supo utilizar la novela gráfica, el cine, la pintura y la ilustración como un medio de denuncia.
Broderies (2003) y Pollo con ciruelas (2004) son obras personales. En la primera, mujeres iraníes conversan sobre amor, sexo y hombres durante el té de la tarde. En la segunda Satrapi relata la historia de la muerte de su tío abuelo en Irán.

Su incursión en el cine con adaptaciones de sus novelas gráficas, así como su dirección en películas como The Voices (2014) y Radioactive, Madame Curie (2019), además de sus diversas facetas artísticas rompieron prejuicios occidentales, evocaron esa furia que crea y destruye el estigma.
Ese fue su objetivo con Persépolis, su obra más popular tanto en el papel como en el cine: mostrar que las personas iraníes son seres humanos y que, detrás de los eslóganes políticos, hay vidas ordinarias marcadas por la dignidad y la resistencia.
Con sus dibujos en blanco y negro, que combinan la estética del cómic contemporáneo con la influencia de las miniaturas persas, Persépolis es la clara muestra de que lo personal es político y de que una biografía individual se puede convertir en fábula universal.
Así lo describió Marjane Satrapi en The Complete Persepolis:
El régimen había comprendido que una persona que sale de su casa preguntándose: ¿Me llegan los pantalones lo suficientemente largos? ¿Me pongo el velo? ¿Se me ve el maquillaje? ¿Me van a azotar?
Ya no se pregunta: ¿Dónde está mi libertad de pensamiento? ¿Dónde está mi libertad de expresión? ¿Es mi vida digna de ser vivida? ¿Qué está pasando en las cárceles políticas?
¿Qué piensas? Te leemos en los comentarios.

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