El Día Internacional de la Mujer, conocido popularmente como 8M, está a la vuelta de la esquina; a un par de semanas, las calles se llenarán de mucha protesta en forma del grito de consignas colectivas, de denuncia estruendosa y de mucho color morado. ¿Te has dado cuenta que las calles no solo se pintan de los colores del movimiento, sino que también se transforman en un lienzo en donde el arte también funciona como protesta?
Carteles que exigen justicia, performances que nos recuerdan la crueldad de la impunidad y batucada que nos pone a bailar porque el gozo también es una forma de protestar y resistir.
Esto no solo ocurre en el espacio físico de las marchas, también se ve reflejado en redes sociales, cuando mujeres y sobrevivientes de violencia de género, instituciones y organizaciones de la sociedad civil y artistas se unen para denunciar la violencia en publicaciones creativas, llenas de reflexión, color y resistencia.
Esto nos dice algo: el movimiento feminista ha utilizado el arte como un vehículo de denuncia y de exigencia para frenar la violencia de género y feminicida en el país y esto tiene un nombre, se le conoce como artivismo.
¿Qué es el artivismo?
Artivismo es una palabra que se compone de “arte”, más “activismo”, y se define como una corriente donde los artistas utilizan su creatividad como una herramienta para promover causas sociales, políticas y ambientales.
Esta práctica trasciende los límites convencionales del arte para intentar impactar directamente en la sociedad, pues busca crear conciencia, provocar reflexión y generar cambios reales.

El artivismo se manifiesta a través de diversas disciplinas como la pintura, la escultura, la música, el teatro, la danza y la performance. Una precisión necesaria es que, a diferencia de la propaganda, el artivismo no dicta exactamente qué pensar o sentir, sino que busca inspirar el pensamiento crítico y la empatía de las personas en contacto con las obras.
¿Cómo surgió la práctica?
Aunque el uso del arte con fines sociales ha existido históricamente pues el arte es intrínsecamente político, ya que responde a una temporalidad histórica y social, el término y la práctica contemporánea tienen hitos específicos.
De acuerdo con el artículo, Artivism: Making a Difference Through Art, se dice que el artivismo, como concepto moderno, comenzó con el movimiento chicano en Los Ángeles a finales de la década de 1960, sin embargo, como explican Steve Lambert y Steve Duncombe, co fundadores del Centro para el Activismo Artístico, “Si nos fijamos bien, todo movimiento activista exitoso implica creatividad, cultura e innovación”.
Por ello, se podría decir que el artivismo no tiene un inicio único, ya que todo movimiento activista exitoso a lo largo de la historia ha involucrado creatividad, cultura e innovación.
Sin embargo, al igual que el movimiento feminista regional y en el mundo, han existido notorios movimientos sociales en los que es casi imposible separar la protesta del arte.
Un ejemplo es el surgimiento de The Guerrilla Girls. En 1985, este grupo comenzó a utilizar máscaras de gorila y humor para denunciar el desequilibrio de género y racial en el mundo del arte, combinando hechos con imágenes impactantes. En esa misma época, artistas como Keith Haring usaron el graffiti para transmitir mensajes sobre el SIDA y los derechos humanos.
Artivismo feminista en México
El artivismo feminista es central en los movimientos de justicia social globales y utiliza la creatividad como resistencia contra la opresión. Para jornadas como el 8M, podemos ver múltiples muestras de artivismo desplegadas en las calles y redes sociales.
Sin embargo, cada año, aparece una reflexión difícil de dejar pasar: en el contexto de la globalización, el movimiento muchas veces se transforma en un proceso de mercantilización que vende, precisamente, supuestas piezas de arte para utilizar durante la protesta, alejándose de su carácter subversivo. Y es que a pesar de que una pluralidad de prácticas artísticas feministas que se han consolidado como una respuesta directa a la lucha por los derechos de las mujeres y contra la violencia de género,existe un problema sobre qué término es el más adecuado para describir estas acciones, de acuerdo con el estudio, Notes to Continue Thinking about Feminist Artivism in Mexico, de Cecila Itzel Noriega Vega.

Hablar de artivismo también implica cuestionar la forma en la que su uso se ha transformado a lo largo de la historia, por lo que Noriega Vega explica que, aunque el uso de artivismo feminista ha crecido en los últimos años, este término puede tener limitaciones para captar el impacto social real de estas prácticas.
Como alternativa al concepto de artivismo, propone el uso de “prácticas estético-políticas feministas”, un concepto busca dar cuenta de la complejidad de las expresiones culturales que se posicionan desde el feminismo hoy en día, evitando categorías que puedan resultar inestables.
Formas de artivismo para el 8M
Como explica Vanessa Montoya, fundadora del Movimiento de Modelos de Arte en Resistencia, en entrevista con La Cadera de Eva “podemos hacer política desde muchos lados y hacer artes es una manera en la que se pueden hacer estas reivindicaciones. Además entra en un plano de lo gozoso”.
Estas son algunas de las formas más comunes de artivismo que se despliegan en movimientos sociales y manifestaciones de los feminismos:
Pancartas y carteles: desde los estandartes bordados de las primeras olas feministas en el Reino Unido hasta los pósteres modernos de la Marcha Aurat en Pakistán. En años recientes, se ha visibilizado la elaboración y reivindicación del bordado como una forma de arte y protesta en Latinoamérica.
Performance y danza: un ejemplo notable es la canción y baile de Un violador en tu camino, de la colectiva Las tesis en Chile, que cobró fuerza a nivel regional y después, minimalismo, para unificar el movimiento feminista.
Uso del cuerpo: artistas pioneras como Marina Abramovic han utilizado el cuerpo y sus límites como una herramienta de transformación y concientización para desafiar las normas sociales.
Intervenciones visuales disruptivas: como el uso de visuales potentes y expresiones performativas para cuestionar las normas de género patriarcales y fomentar la solidaridad.
¿Conoces o has hecho alguna forma de artivismo? Te leemos.

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