¿Las mujeres odiamos a los hombres? ¿Sentimos aversión por ellos? ¿Promocionamos una agenda social y cultural en su contra? ¿Tu canción favorita es "Manchild" de Sabrina Carpenter?
El discurso de la misandria resurge en redes sociales cada luna llena. No es extraño ver publicaciones promocionadas por la manosfera en las que se asegura que el feminismo —sin distinción interseccional ni noción de la existencia de múltiples feminismos— es un sinónimo del odio a los hombres y, por consecuencia, de la misandria.
Bajo esta retórica también se han difundido frases como “ni machismo ni misandria: humanidad” pero, ¿qué tan cierto es esto?
Comencemos por la etimología de la palabra. Misandria surge del griego misos, que significa “odio”, y de andro, que significa “hombres”. La definición literalmente se traduciría como “el odio o aversión a los hombres”.
Entonces, ¿qué es la misandria y qué tiene que ver con el feminismo?
¿Qué es la misandria?
En el provocador texto, Hombres, los odio, Pauline Harmange concibe la misandria como un sentimiento negativo y de impaciencia hacia el género masculino, especialmente hacia los hombres cisgénero que disfrutan de sus privilegios sin cuestionarlos.
Para Harmange, la misandria funciona como un “principio de precaución” o caparazón desarrollado tras experiencias de opresión o violencia y tras la asimilación de la teoría feminista sobre el patriarcado. En este sentido se trata de una adopción en oposición a la misoginia.
La misandria existe y tiene consecuencias para los hombres, sin embargo, en su definición se habla de una tendencia a la aversión, no de una estructura de odio.

Un informe de investigación empírica, realizado en 9 países con más de 9 mil participantes y publicado en The Conversation, define la misandria como el odio a los hombres, pero demostró que la idea de que las feministas son “misándricas” es un mito. En sus principales hallazgos encontraron que las personas feministas mostraron actitudes mayoritariamente positivas hacia los hombres, puntuando por encima del punto medio en las escalas de calidez, agrado y confianza. Es más, el informe concluyó que los sentimientos de las mujeres feministas hacia los hombres apenas se diferencian de las actitudes de las personas no feministas.
¿Misandria = misoginia?
Como te contamos en esta publicación, la misandria sí existe pero no es lo mismo que la misoginia. La misoginia no describe una “tendencia o inclinación” al odio contra los hombres, sino que forma parte de un sistema estructural en donde las relaciones de poder han justificado la violencia y desigualdad contra las mujeres.
Esto se refleja en violencia sexual, brecha salarial, control sobre los cuerpos de las mujeres y, en su mayoría expresión, en feminicidios.
¿Qué relación tiene con la manosfera?
La manosfera, que se compone del entramado de foros, blogs y comunidades virtuales masculinas como red pill o incels, vincula directamente la misandria con el feminismo por diversas razones, entre ellas:
Una narrativa de victimización y la metáfora de las "píldoras": según las investigaciones sobre la manosfera hechas por C. Benassini Félix, los hombres de la manosfera se perciben a sí mismos como víctimas de una sociedad misándrica orientada a favor de las mujeres y dominada por el feminismo.
Descalificación del movimiento feminista: En el artículo de The Conversation señala que proyectar el estereotipo del "odio a los hombres: sobre el feminismo es una forma conveniente de desacreditar sus reclamos, oponerse a las iniciativas de igualdad de género y justificar la hostilidad o actos de violencia hacia las mujeres dentro de la manosfera.
Teniendo esto en cuenta, la próxima vez que algún hombre te diga misándrica por cantar a todo pulmón tu canción favorita, puedes tener la certeza de que existen diferencias estructurales que explican este fenómeno.
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