Amix, ¿cuántas veces ves tu teléfono celular y te quedas horas en redes sociales sin un destino concreto? Que el chismecito feminista, que las salidas de tus amigas, que las últimas fotografías que subió tu artista favorita y luego…¡un bucle eterno de contenido digital del que ni te acuerdas ni buscabas!

¡No te preocupes, no eres la única! A la mayoría nos pasa y es que, en la actualidad, con la normalización de la Inteligencia Artificial (IA), la hiperconectividad y las redes sociales, vivimos atadas al sistema. 

A este fenómeno se le conoce como scroll infinito, algo que el mismo internet define como “una técnica de diseño web y móvil que carga contenido nuevo de manera automática a medida que el usuario baja por la página”. 

Esta definición describe el funcionamiento técnico del fenómeno pero no abarca su complejidad. Para conocer más al respecto consultamos con Miriam Millán, gestora cultural, editora, internacionalista y coordinadora del área editorial del Centro de Cultura Digital, quien advierte que el scroll o scrolling infinito es una herramienta diseñada intencionalmente por grandes corporaciones para monopolizar la atención de los usuarios. 

¿Qué es el scroll infinito?

¿Entras a espacios digitales como Tik Tok e Instagram y parece que no puedes salir? ¿Llegaste a ese lugar bizarro en el que comienzas a ver vídeos que jamás buscarías por tu cuenta? 

Para Miriam Millán, el scroll infinito se puede definir como un fenómeno diseñado intencionalmente por las grandes corporaciones tecnológicas en el cual el contenido de las redes sociales hegemónicas, especialmente en formatos de videos cortos como los reels, carece de un final.

En entrevista con La Cadera de Eva, Miriam lo contrasta con los formatos analógicos tradicionales como la lectura de un libro (por cierto, ¿cuál fue el último libro que leíste?), donde existe un límite físico, un final definido, sin embargo, en redes sociales y plataformas digitales, el flujo de información es ininterrumpido, de ahí que se asocie con una prolongación “infinita”. 

Un fenómeno complejo

Detrás de la simple visualización de múltiples contenidos en pantalla, Miriam identifica varias capas que estructuran este fenómeno, entre ellas su relación con el hiperconsumo y la economía hasta la extracción de datos personales. Estos son algunos factores detrás del scroll infinito:

1. Consumo y economía de la atención: su diseño es adictivo y esto tiene una razón: capturar y retener la atención de las personas usuarias en las plataformas para lucrar directamente al mantener a las personas enganchadas a las pantallas.

2. Recolección de datos y perfilamiento: cada interacción de las y los usuarios, incluso el acto de deslizar rápidamente un video que no le agrada, genera datos específicos sobre sus gustos, rechazos, deseos y formas de habitar el espacio digital. Miriam señala que las corporaciones extraen, procesan y analizan esta información de manera masiva para perfeccionar los algoritmos de recomendación.

3. Manipulación e incidencia ideológica: amix, ¿crees en la “energía femenina y masculina”? La aparición de esos discursos en tu feed está impulsada por un perfilamiento algorítmico, como lo estudiamos en nuestra investigación, Censura Algorítmica, que facilita que ciertos contenidos se introduzcan de forma disfrazada para influir en lo que consumes. En entrevista, Miriam asegura que esto no es arbitrario, sino que responde al auge de la ultraderecha para moldear la corriente ideológica.

¿Qué consecuencias causa?

Ya no estamos acostumbrados a esperar. (Esperamos) este efecto de la dopamina, esta recompensa rápida que te da el hecho de ‘scrollear’ y ver un contenido que te gusta, condiciona nuestro cerebro”, explica Miriam en entrevista.

Las consecuencias no son menores. De acuerdo con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) el scroll infinito expone a las y los usuarios a manipulación, desinformación y a contenidos que normalizan la violencia. La especialista enfatiza que la exposición ininterrumpida a contenidos de violencia explícita o a estándares aspiracionales inalcanzables satura el cerebro de información y genera efectos difíciles de mediar que impactan directamente en nuestra salud mental.

¿Y cómo se relaciona este fenómeno con la violencia de género?

Miriam explica que este fenómeno está directamente relacionado con la reproducción de desigualdades y prejuicios de género, pues los algoritmos no son neutrales y reproducen activamente desigualdades de género diseñadas bajo patrones de poder patriarcales. 

Además, funcionan como una herramienta para imponer estándares de belleza e identidad irreales que privilegian la representación de cuerpos hegemónicos, delgados y blancos. Esto puede terminar afectando nuestra salud mental, pues estamos expuestas de forma prolongada a estas representaciones.

¿Qué hacer para evitar caer en la trampa del scroll?

Amix, no se trata de “salir a tocar pasto” un par de minutos para estar en contacto con la naturaleza, estamos hablando de, como explica la especialista, combatir un problema estructural

No existen soluciones meramente individuales como el autocuidado o la simple desconexión pasiva, se trata de un esfuerzo colectivo. Estas son las recomendaciones:

  • Exigir regulaciones estatales: Miriam nos invita a demandar colectivamente políticas de privacidad estrictas, transparencia algorítmica y límites al diseño adictivo y al extractivismo masivo de datos que realizan las empresas.

  • “Abrazar al aburrimiento”: salir de redes sociales y buscar el silencio puede darnos el “espacio político” para aburrirnos y combatir la estimulación del teléfono.

  • Desarrollar una desconexión digital crítica: cuestionar por qué las plataformas están diseñadas de esa forma y quiénes se benefician.

  • Habitar internet fuera de las redes hegemónicas: dirigir nuestra atención a construir y habitar redes alternativas que no sigan las lógicas de las grandes corporaciones.

Incentivar la escucha y los encuentros presenciales: recuperar los espacios físicos de diálogo y el encuentro cara a cara como herramientas fundamentales de resistencia ante el aislamiento digital.

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