“Es la edad”, “se te va a pasar”, “tu perfil hormonal está normal”, “te estás volviendo loca”. Estas son frases que miles de mujeres han escuchado mientras transitan por la menopausia. Frases que yo escucho todos los días en el consultorio y que no explican nada, que invalidan y que silencian a las mujeres. Frases que reflejan el abandono estructural de nuestro sistema de salud hacia la mujer cuando su cuerpo cambia.
La menopausia es un proceso natural y fisiológico en la vida de todas las mujeres. No es una enfermedad. Es una transición que marca el fin de la etapa reproductiva. Sin embargo, el modelo biomédico – centrado históricamente en lo masculino, lo productivo – ha dejado de lado esta etapa. Este silencio es la consecuencia de una estructura patriarcal que considera invisible a las mujeres cuando dejan de ser fértiles.
Desde la formación médica, los contenidos sobre menopausia suelen ser mínimos. Pocas universidades incluyen educación con perspectiva de género sobre esta etapa. En los consultorios, muchas mujeres se topan con personal de salud que desconoce los síntomas, que minimiza el malestar o que incluso las ignora. La mujer transitando la menopausia – con insomnio, bochornos, ansiedad, cambios en su sexualidad, dolores articulares o sensación de pérdida de identidad – es enviada a casa con un “échale ganas” o, en el mejor de los casos, una receta con antidepresivos.
Esa falta de formación y sensibilidad se traduce en un sistema de salud que no acompaña, que no escucha, que no informa. Las mujeres no hablan del tema con sus parejas, con sus hijas, con sus amigas, porque sienten vergüenza, porque creen que lo que les pasa “es normal” o “no es tan grave”. Y así, la experiencia de transitar esta etapa se vuelve solitaria, dolorosa, marcada por estigmas y por una violencia estructural que se expresa en la omisión.
La menopausia, además, no es solo una cuestión de hormonas. Es un fenómeno biopsicosocial. Involucra la vida sexual, la salud mental, el trabajo, la autonomía económica y la autoestima. Sin embargo, sigue siendo una conversación pendiente en las políticas públicas de salud. En México no existe una estrategia nacional integral para el abordaje del climaterio. La información accesible y basada en evidencia es escasa. La mayoría de las campañas de salud se enfocan en el embarazo, el parto o la prevención del cáncer, pero no en el acompañamiento de la mujer en menopausia ni de la prevención de enfermedad cardiovascular, que es la causa número uno de muerte de la mujer a nivel mundial.
Hablar de menopausia es hablar de justicia reproductiva, de derecho a la información, de salud integral con enfoque de género. Las mujeres tienen derecho a saber que hay opciones: que la terapia hormonal es segura y efectiva en la mayoría de los casos, que el deseo sexual no desaparece con la vida reproductiva, que los cambios emocionales no nos hacen el sexo débil y que pueden vivir esta etapa con dignidad, placer y plenitud. Pero necesitamos un cambio: dejar de pensar en la menopausia como el final de algo y empezar a verla como lo que es, la etapa de la vida de la mujer en la que estaremos al menos un tercio de nuestras vidas.
Como ginecóloga especialista en climaterio, y como mujer, creo firmemente que es tiempo de romper el silencio. Así como lo hago con mis pacientes en el consultorio día a día, empoderándolas con información basada en evidencia científica y empatía, convirtiéndolas en “embajadoras de la terapia hormonal”, haciendo día a día nuestra propia revolución juntas y educando a las siguientes generaciones para que vivan todas sus etapas de la manera más inteligente, saludable y en armonía. Se trata de transformar esta narrativa médica, académica y cultural sobre la menopausia. De formar profesionales con sensibilidad, empatía y conocimientos actualizados. Y, sobre todo, de sumar esfuerzos para que el Estado y la sociedad garanticen una salud integral para todas las mujeres, en todas las etapas de la vida.
Porque cuando el cuerpo cambia y nadie habla de ello, no sólo se silencia los síntomas. Se silencian las historias.

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