¿Acaso el reconocimiento laboral de las mujeres solo ha sido una trampa de un sistema que tiene la capacidad de capitalizar movimientos sociales y convertirlos en explotación laboral?

Me encontraba viajando en el metro de la Ciudad de México, cuando observé el vagón y me di cuenta de que todos estaban inmersos en su celular. Al mismo tiempo, escuché a una señora que le decía a su hija de 15 o 16 años que le había conseguido trabajo en el mercado, pues ya se tenía que aprender a ganar el dinero. Del articulo 173 al 180 de La ley Federal del Trabajo se busca regular el trabajo de personas menores de edad y, allí mismo, se establece que la edad mínima permitida para trabajar legalmente son los 15 años.

Según la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2022 del INEGI encontró que, de los 3 millones 700 mil infantes que trabajan, 2.1 millones lo hicieron en alguna actividad no permitida. (UNAM Global Revista, “Trabajo infantil en México.”). En ese sentido, ¿por qué las personas en el metro habían normalizado o ignorado que una niña comenzara a trabajar tan joven en un país peligroso y con una de las mayores tasas de explotación infantil? Allí entendí que las pantallas y el cansancio laboral jugaban un papel importante. Aquel día el metro parecía, metafóricamente, una toma aérea de la sociedad y los problemas que se desarrollan.

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Fotografía: Andrés Ramírez Flores

¿Qué dice la ciencia sobre la normalización de conductas sociales a través de las pantallas y el scrolling infinito?

Diversos estudios científicos afirman que el uso constante del celular y redes sociales tiene un impacto grave en el cerebro. La neurocientífica de la Universidad de Harvard, Mathura Shanmugasundaram explica cómo se daña la Corteza Cingulada Anterior (CCA). Esta es una región del cerebro encargada de la regulación cognitiva y emocional. La lista de daños es larga; disminución en la capacidad de toma de decisiones, de atención y retención de información. ¿Qué fue lo que más llamó mi atención? Fatiga cognitiva, pérdida de la memoria y capacidad de análisis y cuestionamiento.

A lo largo de la historia han existido mecanismos de atención y control ideológico, pero no tan invasivos y similares a una droga ¿En dónde radica lo peligroso? Que ahora gracias al constante estimulo cerebral se normalizan procesos y cambios sociales sin cuestionar sus bases. Es decir, ¿En qué momento las mujeres se insertaron a las nuevas condiciones del mercado laboral con las mismas responsabilidades familiares y domésticas?

El reconocimiento laboral femenino y su bienvenida a la doble explotación

La economía “se dio cuenta” de que estaba desaprovechando una oportunidad de explotación. No dudó ni un segundo en dotar de mayor responsabilidad a las mujeres. Al mismo tiempo, este mismo mecanismo se colgó de la lucha de las trabajadoras que día con día exigen sus derechos. Estos “cambios” demuestran más una bienvenida de las mujeres a la precariedad y doble explotación laboral, pero ahora formalizada.

Lo anterior, no nos lleva a una teoría de conspiración: es un análisis de resultados de la brecha salarial ¿Por qué en las metrópolis de México la administración económica del hogar solo se sostiene si todos los miembros trabajan? En México la brecha salarial del 2025 revela que las mujeres ganan de 14% a 18% menos que los hombres y entre las causas esta la maternidad y las responsabilidades familiares. Existe movimiento en la economía, pero en donde realmente se hizo el ajuste fue en la administración del hogar.

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Fotografía: Andrés Ramírez Flores

Mientras las pantallas hacen su trabajo y capturan nuestra atención nos venden la idea de libertad en una sociedad en donde la productividad organiza nuestras vidas, dejamos de cuestionar condiciones que hace algunas décadas hubieran parecido insoportables. Quizá por eso aquella niña en el metro ya no movía la indignación de nadie. El riesgo no es solo trabajar para sobrevivir, sino olvidar que aspiramos a vivir de otra manera. No niego el gran avance y reconocimiento histórico de las mujeres, pero esto se siente como una trampa para producir más en una economía con su propia moral. 

Hoy en día la mujer trabaja y tiene más responsabilidades que en cualquier momento de la historia. Le llamamos igualdad de oportunidades a un juego que no da, ni siquiera, la equidad de condiciones a todos. Vivimos en un espejismo de igualdad social, cuando no hemos entendido que ni siquiera estamos en el juego. ¿Acaso no vemos los comerciales que normalizan que una mamá peine a su hija mientras pide un taxi por aplicación y va tarde al trabajo? Si seguimos este rumbo no quiero ni imaginar cómo normalizaremos que trabajen formalmente los menores de edad.