Ya se acerca el 28 de septiembre, Día de Acción Global por el acceso al aborto legal, seguro y accesible, una fecha emblemática para el activismo a favor de los derechos sexuales y reproductivos impulsada desde América Latina, y también un momento para la reflexión sobre lo que necesitamos seguir apuntalando para fortalecer el acceso al aborto seguro. En este artículo de opinión abordaré de manera breve algunas cuestiones que debemos seguir mirando porque la despenalización legal y parcial del aborto (en la mayor parte del país) es un gran paso, pero representa el punto de partida:
La calidad y el acceso en la atención del aborto
Tomando como punto de partida las reflexiones de María Isabel Matamala y Pilar Maynou, Débora Tajer, así como de las propuestas sobre salud feminista vertidas por la Fundación Soberanía Sanitaria la calidad de atención en salud debe enfatizar la ciudadanía y el ejercicio de derechos y alejarse del modelo médico hegemónico. La accesibilidad, el trato, la calidad de la información, la dignificación, el ejercicio de derechos y la autonomía, son elementos que deben ser cuidados por las instituciones y el personal de salud. En este sentido, las mujeres y personas gestantes que abortan no tienen un papel pasivo sino activo y sin duda las colectivas y organizaciones de la sociedad civil que brindan acompañamiento dan muestra de ello.
Si hablamos de calidad no debemos dejar de lado que la decisión del aborto implica otras decisiones, relacionados con los tiempos, lugares y personas vinculadas a este proceso: ¿cómo lo voy a hacer? ¿quién quiero que me acompañe? ¿y en dónde lo quiero o lo puedo realizar?, y también implica miedos al dolor, al estigma, y a la infertilidad o la muerte generados por grupos conservadores que debemos prever y aclarar.
Por otra parte, el Lineamiento Técnico para la atención del aborto seguro en México y los Servicios de Aborto Seguroimpulsados por el Centro Nacional de Equidad de Género, Salud Sexual y Reproductiva, son un avance sustantivo en materia de política pública, acompañada de una vigilancia de su implementación a partir de observatorios generados también por colectivas y organizaciones de la sociedad civil.
Las universidades también debemos mirar la calidad y la atención del aborto, y de todos los procesos reproductivos y no reproductivos vinculados ya que tenemos un papel fundamental en la prevención de la violencia reproductiva, obstétrica y contra los derechos sexuales y reproductivos. La inclusión y el fortalecimiento del abordaje de estas temáticas en los planes de estudio a partir de asignaturas específicas y contenidos transversales es indispensable en disciplinas médicas, de enfermería, psicología y trabajo social además de otras vinculadas con la comunicación y el periodismo, además de fortalecer la educación sexual integral y la ciudadanía sexual y reproductiva en el bachillerato y en la universidad. Las universidades sin duda deben ser espacios donde las mareas verdes nos inunden, se propaguen y nos llenen de esperanza.
La investigación sobre la autonomía, justicia reproductiva y el acceso al aborto deben ser aspectos prioritarios en las instituciones de educación superior, no son temas agotados, por el contrario, la evidencia científica puede contribuir al movimiento por el aborto seguro y gratuito, ante un contexto mundial de derechas que amenazan nuestras libertades y derechos.
Por último, no podemos dejar de señalar que las colectivas están realizando una tarea que el Estado debe realizar, que es necesario asegurar el acceso al aborto en el segundo y tercer trimestre, presupuestos etiquetados para el aborto seguro y el acceso a la mifepristona (igual que el misoprostol) sin receta médica. El impacto de la federalización del sistema de salud para personas sin seguridad social en el ámbito de los derechos sexuales y reproductivos es un tema de urgente análisis.
Sacar el aborto del Código Penal
No solo basta con la despenalización parcial del aborto a nivel estatal, necesitamos sacar el aborto del Código Penal a nivel federal y estatal. El aborto es un servicio esencial de salud y parte del derecho a la salud como ya se ha reiterado en múltiples ocasiones, no un delito. El 6 de septiembre de 2023, la anterior Suprema Corte de Justicia de la Nación ya había ordenado al Congreso de la Unión eliminar los artículos en materia de aborto que fueran declarados contrarios a la Constitución, pero no ha cumplido. Además de remarcar que ninguna mujer debe estar presa por abortar, sacar el aborto del Código Penal contribuirá a la despenalización social del aborto y al cambio de imaginarios y narrativas, que sin duda desde la sociedad civil ya hemos venido transformando desde hace más de 50 años.
Este texto está dedicado a Olivia Ortiz, psicóloga clínica y pionera en el acompañamiento emocional por aborto voluntario y fundadora de Adas, Acompañamiento después de un aborto seguro, quien nos enseñó a mirar el aborto desde una perspectiva afirmativa, dicho en sus propias palabras “a cambiar la idea del aborto como un problema y ponerlo como un tema de salud y bienestar”.

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