Este 14 de octubre se conmemoran 126 años del nacimiento de la filósofa, historiadora, socióloga y escritora, Hannah Arendt, una de las pensadoras humanistas más influyentes del siglo XX. 

Sabemos que la obra de Arendt estuvo dedicada a comprender la complejidad de la modernidad: el totalitarismo, la violencia, el colapso de la política, la condición de los refugiados y la naturaleza del mal.

En las ciencias sociales, Arendt es una de las primeras filósofas que se estudian y analizan dentro de las aulas de clase; en sus palabras se encuentra reflejado el presente. Sin embargo, como en la actualidad, su pensamiento también nace de la complejidad. 

Te contamos. 

Las bases de su pensamiento

Arendt nació el 14 de octubre de 1906 en Hannover, Alemania, en el seno de una familia judía. Estudió Filosofía y Teología entre 1924 y 1928 —aunque nunca se considero filósofa pues argumentaba que la filosofía tradicional tenía como objeto de estudio al individuo, mientras que ella estudiaba la “pluralidad humana”—, asistió a clases de Edmund Husserl y realizó su doctorado sobre el concepto del amor en San Agustín bajo la tutoría de Karl Jaspers en Heidelberg. 

En 1933, tras la llegada de Hitler al poder, se le prohibió enseñar por ser judía y fue detenida por la Gestapo. Aquí comenzó una relación compleja con el ente sionista: 

“Arendt fue una mordaz opositora de la asimilación y una ferviente admiradora de los logros sionistas —económicos, políticos, intelectuales y sociales— en Palestina y, posteriormente, en Israel, aunque también expresó su repugnancia ante el sionismo en la práctica”, se lee en el artículo Hannah Arendt sobre el sionismo, publicado en la revista de la Universidad de Yale. 

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Sin embargo, se opuso a la idea de constituir un Estado-nación judío soberano sobre toda Palestina y propuso que judíos y árabes compartieran el territorio y tomaran decisiones políticas desde el nivel vecinal, por lo que, en 1947, rechazó el Plan de Partición de Palestina aprobado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pues advirtió que si el sionismo sometía a la población palestina, la región quedaría condenada a un estado de guerra y conflicto permanente.

El pensamiento de Arendt también fue evolucionando tras su llegada a Estados Unidos en 1941 como refugiada y su naturalización en 1951, sucesos que marcaron un momento decisivo en su vida como en la evolución de su pensamiento político en donde analizó el racismo, la segregación y la modernidad. 

¿Por qué es tan relevante leer a Arendt en la actualidad?

“Arendt entendía la política como algo que sólo puede surgir entre los seres humanos y, sobre todo, la entendía como una forma de no-gobierno, es decir, donde no existía -o no debería existir- el mando de un individuo o grupo sobre otros”, enfatiza Carlos Labastida Salinas en la reseña del libro de Richard Bernstein, ¿Por qué leer a Hannah Arendt hoy?

Aunque su pensamiento se constituyó hace más de un lustro, las problemáticas, dinámicas y peligros de la vida política no han desaparecido y, por el contrario, parecen intensificarse en la actualidad. Estas son algunas razones para leerla: 

Arendt analizó cómo el declive del Estado-nación produce masas de refugiados y apátridas desprovistos de comunidad e identidad legal y formuló la idea célebre de que el derecho fundamental es el “derecho a tener derechos”. 

Además, advirtió sobre los peligros de la posverdad y la mentira en una época caracterizada por la manipulación de la información. Sus advertencias sobre cómo la mentira organizada destruye la dignidad de la política son una realidad del presente.  

¿Qué obras leer?

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  1. Los orígenes del totalitarismo (1951)

Su primer clásico, donde examina cómo el antisemitismo, el imperialismo y el racismo cristalizaron en el horror del nazismo y el estalinismo.

  1. La condición humana (1958) 

Habla sobre la vita activa, donde analiza la libertad, la pluralidad y el riesgo de reducir la vida moderna al consumo y la productividad.

  1. Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal (1963)

Es un informe periodístico y filosófico sobre el juicio a Eichmann, en el que explica  su concepción de la responsabilidad moral personal.

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