“Yo no me sentía una princesa. Él me hacía sentir como una princesa fea. Aquí me di cuenta que soy una princesa hermosa y una princesa que no debe estar en el mundo del machismo”. 

¿Qué ocurre cuando el sistema de justicia no incorpora plenamente la perspectiva de género? ¿Cómo viven las mujeres que se enfrentan a un sistema penal sin acceso a la justicia?

Antiprincesas (2026), documental dirigido por Alejandro de Icaza y producido por BHD Films en asociación con la organización La Cana, retrata el proceso de diez mujeres privadas de la libertad en el Reclusorio Neza-Bordo que participan en un taller de teatro. 

Durante el largometraje, se entrelaza la preparación de la obra —que culmina en una presentación final ante sus familias— con los testimonios e historias de vida individuales en donde se explora la violencia de género, la violencia institucional y la capacidad del arte como una herramienta y espacio de resistencia en prisión. 

Antiprincesas: “el reinado se va a caer”

En México, 9 de cada 10 de las mujeres privadas de la libertad sufrieron violencia doméstica, violencia de género o abuso sexual antes de ingresar a prisión. En 70% de los casos fue perpetrada por su pareja sentimental, de acuerdo con datos citados por el documental. 

“Hoy vemos a esa mujer que está en la cárcel y a lo mejor si hubieran leído solamente las sentencias, nunca te imaginas la historia”, explica Mercedes Becker, cofundadora de La Cana, y pregunta:  “¿Quién fue esa niña que sobrevivió a múltiples violencias a lo largo de la vida? ¿Dónde estuvimos como sociedad, como instituciones, como organizaciones para poder voltear a ver el problema antes de que llegara ahí?”.

Antiprincesas busca crear espacios de diálogo y reflexión más allá de la prisión. A lo largo de tres actos, Antiprincesas es una ventana hacia la vida de Vera, Vilchis, Anita, Gheisel, Eva, Yesenia, Ofelia y Jessica, mujeres cuyas vidas han estado marcadas por la violencia sistémica. 

Foto: La Cana
Foto: La Cana

Desde el 2021 Lucía Ferreyra y Arantxa Oliver realizan talleres de teatro y dirigen las clases, los ejercicios de expresión corporal, los ensayos, la elaboración de los guiones y la preparación de las obras dentro del penal.  “El arte se cuela como plantita del pavimento busca la luz para nutrirse y para generar cambios (...) es muy visible lo importante que es el arte como agente de transformación, cambio y comunicación”, señalaron las talleristas. 

Este espacio está diseñado para que las participantes encuentren un medio para nombrar violencias pasadas, trabajar el manejo de sus emociones, revisar sus trayectorias personales y romper el silencio sobre sus contextos de vulnerabilidad. 

"Aunque tengas problemas, aunque tengas ganas de llorar, siempre debes sonreír", dice uno de los once consejos para la buena esposa en la presentación de la obra que, a modo de sátira y comicidad, explora las violencias de género que permean en la sociedad mexicana.

Poco a poco, clase tras clase y presentación tras presentación, “el reinado se va a caer, las princesa despertaron del cuento color de rosa”, se escucha en la cinta corear a la mujeres durante la presentación.  

Ampliar la conversación

Como señala su director Alejandro de Icaza, la película busca generar debate público sobre la necesidad de juzgar con perspectiva de género e influir en las personas encargadas de tomar decisiones. “Al principio esto no tenía el objetivo de hacer un documental, tenía el objetivo de hacer un archivo bibliográfico de lo que estaban haciendo ellas. Cuando nos empezaron a contar sus historias, vimos que era importante tratar de visibilizarlas lo más posible, de darles voz y que la sociedad lo vea entero”. 

Ampliar la conversación es posible y urgente. Si deseas ver el largometraje, puedes encontrarlo en la selección oficial del Festival DocsMX el 26 y 27 de octubre. 

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