“¡Culpable, culpable, Alejandro es culpable!”. Entre consignas y muestras de apoyo, este 13 de abril, la activista por los derechos de las mujeres trans y fundadora de la Coalición Laboral Puteril (CLaP), Natalia Lane, cruzó las puertas del Reclusorio Preventivo Varonil Sur, en la Ciudad de México para celebrar un fallo condenatorio histórico:  su agresor, Alejandro “N”, fue condenado por intento de feminicidio en grado de tentativa

Por primera vez y después de tres meses de audiencias, Natalia Lane se convirtió en la primera mujer trans viva en lograr una sentencia condenatoria por tentativa de feminicidio con perspectiva de género en México.

“Hoy nos devolvieron un poquito, solo un poquito, de toda la justicia que nos deben, de todo el daño histórico, de todo el silenciamiento de las putas, las transexuales, las travestis y las trans”, dijo Natalia Lane tras horas de audiencia y acompañada de su padre. 

Este lunes, el juez declaró culpable a su agresor, quien atacó con un cuchillo a Lane el pasado 16 de enero de 2022 en un hotel sobre la Calzada de Tlalpan, en la Ciudad de México. La activista recibió heridas graves en el rostro, el cuello y las manos que pusieron en peligro su vida.

Un paso histórico hacia la justicia

Después de cuatro años —y de una justicia que no es ni pronta ni expedita—, se dictó la culpabilidad del agresor. Sin embargo, aún faltan audiencias para determinar los años de prisión y la reparación del daño que se le fincarán al agresor. “Esto no termina aquí, faltan audiencias para poder lograr una sentencia que esté a la altura de las circunstancias, a la altura del dolor de muchas travestis trans en América Latina y en México. Todavía falta un camino muy largo para tener las justicias que merecemos, pero no estamos solas”, señaló Lane después del fallo. 

Foto: Cuartoscuro
Foto: Cuartoscuro

De acuerdo con el Observatorio de Personas Trans Asesinadas 2025, México ocupa el segundo lugar en la lista de países con mayor número de transfeminicidios en Latinoamérica, solo por debajo de Brasil. 

Como explicó Natalia Lane en entrevista con La Cadera de Eva el pasado 15 de enero de 2026, el 50% de estos crímenes ocurren en contra de trabajadoras sexuales, pues existe una relación directa entre el ejercicio del trabajo sexual y el riesgo de violencia extrema cometida en contra la comunidad trans.

En este contexto, el caso busca que la sentencia no sea solo punitiva, sino que incluya una reparación integral del daño que contemple las afectaciones físicas, económicas, emocionales y patrimoniales. Esto incluye los gastos médicos y de cirugía reconstructiva que tuvo que costear por su cuenta, así como el impacto económico por no haber podido retomar el trabajo sexual, su principal fuente de ingresos.

“Prevención, reparación y no repetición”

Lane ha sido clara al señalar que su objetivo principal es obtener justicia, una reparación integral de los daños sufridos y garantías de no repetición para que otras personas no atraviesen lo mismo. 

Foto: Cuartoscuro
Foto: Cuartoscuro

El camino no ha sido fácil; durante años, Natalia Lane ha sido blanco de campañas de hostigamiento, acoso, calumnias y amenazas de muerte por parte de familiares del agresor y colectivos antifeministas, quienes han difundido información falsa para deslegitimar su caso.

El caso ha expuesto cómo se criminaliza a las víctimas que son trabajadoras sexuales bajo la narrativa de que “no son buenas víctimas”.

Como explica la organización Equis Justicia para las mujeres, la sentencia tiene la responsabilidad de dejar un mensaje claro: las vidas de las mujeres trans y trabajadoras sexuales importan, la justicia no puede llegar tarde y debe llegar en vida.