Conocida como una de las arquitectas del movimiento feminista en Estados Unidos, Gloria Steinem, activista política, escritora y feminista, murió este 2 de septiembre en su hogar, en la ciudad de Nueva York a los 92 años de edad. 

A lo largo de su vida, Gloria Steinem, pasó de ser considerada una figura mediática superficial a convertirse en un ícono fundamental para el movimiento feminista occidental. 

Desde su famoso reportaje encubierto en el Club Playboy hasta la fundación de la revista Ms. Magazine y su labor política, así como vinculaciones con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en la década de 1950, la vida de Gloria ha provocado un profundo diálogo sobre la importancia de la lucha feminista y la necesidad de ligar el género, clase y raza.  

Inicios en el activismo

Gloria Marie Steinem nació el 25 de marzo de 1934 en Toledo, Ohio. Durante sus primeros años, vivió en una casa remolque debido al trabajo de su padre, Leo, quien era un vendedor ambulante. Cuando sus padres se divorciaron en 1944, Gloria, de apenas diez años, se quedó en Toledo a cargo del cuidado de su madre, Ruth, quien sufría de una grave enfermedad mental, por lo que no asistió a un año escolar completo y recién pudo retomar sus estudios hasta que cumplió los 12 años.

Estudió en la universidad para mujeres Smith College, en Massachusetts, donde se graduó en 1956. Ese mismo año, a los 22 años, Gloria, como muchas mujeres en el siglo XX y XXI, se sometió a un aborto en Londres con ayuda médica, una práctica que en ese entonces era ilegal tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos.  “Estaba realmente desesperada. Simplemente sabía que si regresaba a casa y me casaba, cosa que habría tenido que hacer, lo haría con la persona equivocada; sería para vivir una vida que no era la mía, que no era la mía en absoluto”, contó a NPR en una entrevista en 2015.   

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Este episodio, como los dos años posteriores que pasó en la India gracias a una beca Chester Bowles, le hicieron familiarizarse con el activismo. A su regreso, comenzó su carrera como periodista en Nueva York y, como ocurre bajó el patriarcado, Gloria se enfrentó a un mundo en el que los medios estaban dominados por hombres, por lo que fue relegada a escribir sobre moda y temas de estilo de vida para las llamadas “páginas de mujeres”. Pero su firmeza y convicción siempre estuvieron presentes en su vida profesional; en 1962, logró publicar un artículo en la revista Esquire sobre la anticoncepción y el sexo prematrimonial. 

El reportaje que cambió su trayectoria

En 1963, a los 29 años y contratada por la revista Show, Gloria trabajó encubierta durante varias semanas como “conejita de Playboy” en el club de Hugh Hefner en Nueva York.

Bajo el título Fui una conejita de Playboy, Gloria destapó en su artículo las condiciones laborales de las mujeres trabajadoras dentro del club: un mundo lleno de acoso sexual, acoso laboral, salarios bajos, exámenes ginecológicos obligatorios y la  sexualización de los cuerpos de las mujeres, que debían usar trajes pequeños, ajustados y cosificantes. 

Desde ese momento, Gloria ya estaba escribiendo su camino como una de las periodistas y líderes feministas más aclamadas de la segunda ola del feminismo en Estados Unidos.

Feminismo, contradicciones y la asociación con la CIA

Aunque mucho se puede hablar de los aportes de Gloria Steinem a la lucha feminista occidental —como su apoyo a la legalización del aborto, su papel en la fundación de el National Women's Political Caucus junto a figuras como Shirley Chisholm, Bella Abzug y Betty Friedan y la fundación en 1972 de la icónica revista  Ms. Magazine, la cual dirigió durante quince años, mientras escribía sobre urgencias como violencia doméstica, el acoso laboral y los derechos reproductivos—, su vida también ha estado marcada por el claroscuro. 

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Una de las polémicas más conocidas se remonta a la década de 1950, cuando, después de regresar de la India, Gloria trabajó y dirigió el Independent Research Service, una organización encubierta y financiada por la CIA que enviaba estudiantes estadounidenses no comunistas al extranjero con el propósito de que asistieran a los Festivales Mundiales de la Juventud patrocinados por la Unión Soviética en Europa para “contrarrestar el avance del comunismo” y mostrar al mundo una visión positiva de Estados Unidos. 

En una entrevista con Time Magazine, Gloria defendió su trabajo y señaló que “estaba encantada de utilizar el dinero del establecimiento en contra del propio establecimiento”.

Asimismo, Gloria ha sido criticada por activistas y personas de la comunidad LGBTQ+, y es que en 1977 publicó un ensayo en Ms Magazine titulado Si el zapato no te queda bien, cambia el pie, en el que expresaba sentirse escéptica de la transición de género y escribió: “Deberíamos desconfiar profundamente tanto de las causas sociales de la transexualidad como de su enorme explotación comercial, tan ostentosa y llamativa”. 

Aunque más tarde su perspectiva cambió, durante muchos años apoyó a autoras transfóbicas como Janice Raymond, quien contribuyó a la perpetuación del discurso de odio en contra de las personas trans en su libro El imperio transexual. 

Con el paso de las décadas, la lucha de Gloria se diversificó y adoptó una perspectiva más amplia. Cofundó la reconocida organización internacional Equality Now para proteger los derechos de mujeres y niñas en todo el mundo, así como el Women's Media Center en 2005 para combatir los estereotipos de género en la prensa y expresó abiertamente su postura contra el apartheid en Sudáfrica.

Con una trayectoria de 70 años, entre polémicas y posturas difusas más allá de la lucha de género, Gloria Steinem se convirtió en una figura fundamental para el feminismo estadounidense.

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