La Cineteca Nacional de México se ha consolidado como un espacio donde el cine, la convivencia y la recreación convergen para construir una comunidad cultural que, con el paso del tiempo, se ha afianzado en el imaginario colectivo como un referente de acceso a la cultura. 

Sin embargo, ¿qué ocurre cuando la idea de una cultura accesible para todas, todes y todos se sostiene sobre la precarización laboral de quienes hacen posible su funcionamiento cotidiano?

Esto es lo que está ocurriendo en las tres sedes de la Cineteca (México, Cineteca de Chapultepec y Cineteca de las Artes): el personal que labora en estos espacios publicó un comunicado el 6 de febrero y un pliego petitorio denunciando una serie de irregularidades laborales y advierte que, de no obtener respuesta, podría detener por completo sus actividades.

Estas demandas evidencian una problemática estructural. No puede sostenerse un proyecto cultural público que se asuma progresista e incluyente mientras reproduce desigualdades y violencias hacia quienes lo hacen posible día a día. Te contamos.

¿Qué denuncian los trabajadores?

Ante la incertidumbre y la precarización laboral, las personas trabajadoras del a Cineteca demandaron dignidad laboral a través de un pliego petitorio en donde denunciaron que viven en una situación de precarización generalizada y vulnerabilidad jurídica pues, el 70% de la plantilla laboral, trabaja bajo el esquema de honorarios, conocido formalmente como  prestación de servicios profesionales. Esto quiere decir que las personas trabajadoras carecen de contratos formales, seguridad social y prestaciones básicas.

De acuerdo con el comunicado en el que denuncian las malas condiciones laborales, aproximadamente de entre 240 y 340 personas han trabajado sin contratos vigentes durante enero y febrero de 2026,  lo cual consideran una relación laboral ilegal que debería derivar en una indemnización de tres meses de salario.

Por ello, denuncian la falta de contratos laborales formales para los y las trabajadoras adscritas al Fideicomiso para la Cineteca Nacional (FICINE), entidad encargada de preservar, custodiar y difundir el patrimonio cinematográfico de México. 

“Para el mes de febrero 2026, y los meses subsecuentes, carecemos de certidumbre laboral pues no se nos ha extendido ningún documento legal donde

se nos inscriba nuevamente como empleadas y empleados de esta instancia

gubernamental”, se lee en el comunicado.

Por su parte, la Cineteca Nacional emitió un comunicado el 8 de febrero en el que señaló estar al tanto de las peticiones del personal y de la situación particular de cada caso. En el texto, la institución afirmó que el pago correspondiente al mes de enero ya había sido realizado a “la mayoría” de las personas trabajadoras, sin detallar criterios, porcentajes ni plazos para quienes aún no han recibido su salario.

¿Qué contiene el pliego petitorio?

Los salarios que percibe el personal de la Cineteca Nacional apenas superan el salario mínimo vigente —actualmente de 9 mil 582 pesos— y, de acuerdo con la denuncia, rondan los 9 mil 600 pesos mensuales. A esta precariedad salarial se suma una asignación desigual de sueldos: las personas trabajadoras señalan que en fechas recientes se ha incorporado personal nuevo con remuneraciones significativamente más altas que las del personal operativo, sin criterios claros ni transparencia en su determinación.

Por ello piden lo siguiente: la basificación (es decir, la contratación legal) del personal o, la asignación de contratos por un periodo mínimo de uno a tresaños; la notificación de renovación o término de contrato con un aviso mínimo de 90 días de antelación; la contratación de más personal para poder cubrir adecuadamente la demanda de las tres sedes; un aumento de salarios para todas las áreas de la Cineteca Nacional.

Foto: Cuartoscuro
Foto: Cuartoscuro

Así mismo, se busca establecer un precedente en la búsqueda de la instauración de jornadas laborales de 40 horas semanales con dos días de descanso a la semana, estipuladas por contrato, así como la transparencia total en la asignación de los sueldos y en el manejo del presupuesto institucional.

De no ser atendidas las demandas, la comunidad de personas trabajadoras hace un llamado a detener las actividades en las tres sedes de la Cineteca sin represalias. Esta no es la primera vez que la Cineteca se ve envuelta en prácticas discriminatorias, injusta u violentas. 

No olvidemos, además, la protesta económica, cultural y por los derechos de las mujeres trans y de las personas LGBTQ+, que actualmente ocupa los pasillos del recinto y que denuncia exclusión, precariedad y falta de políticas institucionales con enfoque de derechos humanos. 

De aquí que, los actos de injusticia no institucional, relacionados o no con la reproducción y difusión cultural, como en este caso, el de la industria cinematográfica, no puedan aislarse del bienestar económico, laboral y hasta emocional de las personas que lo sostienen.

¿Qué piensas? Te leemos en los comentarios.