Chiapas, un territorio marcado profundamente por movimientos sociales, luchas campesinas y resistencia, vive una crisis de censura que pone en riesgo el pensamiento crítico universitario. 

En San Cristóbal de las Casas, dentro del Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (CESMECA) de la Universidad Autónoma de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), profesoras feministas denuncian la expulsión e inhabilitación en bloque de la totalidad del cuerpo docente del Posgrado en Estudios e Intervención Feministas (PEIF).

¿Qué está ocurriendo en el PEIF?

Fundado en 2014, el PEIF es el primer posgrado en México en nombrarse abiertamente feminista. A diferencia de la academia tradicional, el PEIF vincula la teoría crítica con la investigación militante y la intervención directa en el territorio.

Desde sus aulas se impulsan iniciativas clave para la región, como el Observatorio Feminista, que mapea la violencia feminicida e incide en políticas públicas de la frontera sur y la Cátedra Mercedes Olivera.

Foto: Cortesía
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En entrevista con La Cadera de Eva, Teresa Garzón, Doctora en Ciencias Sociales y Maestra en Estudios Feministas y parte del cuerpo docente expulsado y criminalizado del PEIF, señala que a lo largo de sus cinco generaciones, el posgrado ha formado a 82 estudiantes con una eficiencia terminal del 100%. 

El posgrado, además, le ha abierto las puertas de la educación superior a mujeres de los pueblos tsotsil, triqui y náhuatl, así como a compañeras afromestizas, lesbianas y neurodivergentes, siendo además el único posgrado del CESMECA con becas garantizadas por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI).

Sin embargo, durante los últimos años, las profesoras y docentes han denunciado un aumento en la violencia y hostigamiento. En entrevista, Garzón identifica que el deterioro institucional en la UNICACH se hizo evidente a partir del 13 de febrero de 2025, tras la toma de posesión de la rectora Juana de Dios López Jiménez pues, según explica, durante su administración se agudizó la precarización universitaria, el abandono de infraestructura y la opacidad en el manejo de recursos. 

“En este momento no tenemos agua potable para el consumo. Desde hace ya como dos meses nos la quitaron, no solo en CESMECA, en toda la universidad”, señala Garzón. 

“Esto es un feminicidio académico”

El hostigamiento y persecución contra las cuatro profesoras —Marisol Anzo, Delmy Tania Cruz, Karla Somosa y María Teresa Garzón—  se intensificó cuando en la primera mitad de 2026, estudiantes de la Licenciatura en Biología denunciaron haber sido víctimas de violencia sexual por parte de un docente. Ante la falta de respuesta institucional hacia las alumnas, las cuatro profesoras del PEIF respaldaron sus exigencias y colocaron de manera pacífica pancartas de apoyo en las instalaciones universitarias.

Foto: Cortesía
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Como relata Garzón, la respuesta de las autoridades no fue atender las denuncias, sino criminalizar la protesta entregando actas administrativas y paralizando las actividades académicas del posgrado. En palabras de la docente, esta es una estrategia para “borrar la producción de pensamiento crítico, en específico aquel que viene producido desde las mujeres”. 

“Esto no es un mensaje para la universidad solamente, es un mensaje para todas las feministas a nivel regional, porque estamos viviendo una embestida de derecha tan terrible y nos están atacando tan fuerte que yo denomino a esto sin duda alguna como un feminicidio académico”. (María Teresa Garzón)

¿Qué denuncian las profesoras?

“No estamos frente a una disputa laboral ni académica, sino política. Por lo que es hora de tomar la vía de la denuncia social, mientras se adelantan las vías legales, y alzar la voz pues, como lo hemos aprendido de Audre Lorde, ‘el silencio no nos protegerá’. (María Teresa Garzón)

Garzón denuncia que las autoridades universitarias las han fábricado expedientes en donde las acusan de discriminación y violencia laboral, motivo de su rescisión de contrato. Este proceso estuvo plagado de vicios, filtraciones, negación de copias y tiempos asfixiantes que les impidieron presentar sus pruebas y testimonios antes de ser expulsadas, según contó a La Cadera de Eva. “Somos un laboratorio, o sea, una experiencia ejemplarizante... que le está diciendo a todas las feministas, sean indígenas o no, sean blancas o no: si tú alzas la voz, esto es lo que te va a pasar”, señaló.

Nota: Comentarios extraídos de públicaciones en redes sociales.
Nota: Comentarios extraídos de públicaciones en redes sociales.

Esto ha provocado que las profesoras sean blanco de ciberacoso y campañas de desprestigio en redes sociales. Además, señalan que se han realizado maniobras administrativas para que el posgrado no continúe como el retraso forzado del inicio de clases, la asignación de horarios en zonas oscuras e inseguras que vulneran las políticas de cuidado de las profesoras y alumnas, además del congelamiento de plazas docentes. 

Ante este panorama, las docentes exigen la intervención directa e inmediata del Gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez, para que frene la persecución política, el acoso a las estudiantes y el desmantelamiento del programa pues advierten que “callar ante la misoginia institucional es respaldarla”.

“Analicen esto en el marco geopolítico de la región y del Sur Global, porque no somos las únicas, no somos las primeras y no seremos las últimas (...). Esto nunca jamás se había visto y eso es muy diciente”, reflexionó Garzón y continuó:  “Echaron a todas las profesoras de un posgrado feminista, la instrucción es acabar con el posgrado”.

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