En México, el 67% los síntomas físicos y emocionales afectan de la menopausia afectan el desempeño laboral del 67% de las mujeres mexicanas, de acuerdo con el Estudio sobre los efectos de la transición a la menopausia en la participación económica de las mujeres en México, elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la organización Sin Reglas, dedicada a visibilizar la vivencia de la menopausia.
A través de estudios cuantitativos y testimonios, el estudio reveló una brecha salarial del 30% en mujeres de 40 a 60 años que no se explica por su formación o experiencia, sino por factores invisibles como el estigma y la falta de atención médica como consecuencia de la menopausia.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2025, la participación laboral de las mujeres es de 45.5%. La cifra da cuenta de un avance sostenido en la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo formal frente a años anteriores, pero también revela una exclusión que se profundiza con el paso del tiempo.
Mientras cerca del 70% de las mujeres de entre 40 y 44 años se mantiene activa laboralmente, esa proporción cae a menos del 50% entre quienes tienen de 50 a 60 años.
El envejecimiento, lejos de ser una etapa de reconocimiento y estabilidad, se convierte para muchas mujeres en un punto de expulsión del mercado laboral en donde la menopausia se convierte en un factor de expulsión de la fuerza laboral que profundiza la desigualdad de género.
La brecha salarial
La brecha de género por edad y menopausia en México es un fenómeno estructural donde factores biológicos, sociales y laborales se entrelazan para generar una penalización económica silenciosa.
De acuerdo con la ENOE 2025, apenas el 30% de las mujeres de entre 40 y 44 años cuenta con acceso a servicios de salud. La situación se agrava con la edad pues entre los 56 y 60 años, la proporción cae a menos del 10%. Estos datos evidencian un desmantelamiento progresivo del derecho a la salud que impacta de manera directa a las mujeres en una etapa de la vida que exige mayor atención médica, según el informe.

La gravedad de esta cifra cobra sentido con un dato revelador: al menos el 57.4% de las mujeres con menopausia debe pagar por su cuenta medicamentos y consultas, lo que reduce su ingreso disponible y su capacidad de ahorro.
La brecha también se manifiesta en la calidad del empleo y el desempeño diario, y es que el 67% de las mujeres reporta que los síntomas como fatiga, niebla mental y bochornos afectan su desempeño laboral, sin embargo, muchas mujeres trabajan con síntomas severos sin solicitar ajustes por miedo a ser estigmatizadas y tachadas como “improductivas” o “quejumbrosas”, lo que también genera un desgaste que limita sus oportunidades de ascenso.
A esto se suma que la brecha se alimenta de prejuicios culturales que vinculan el envejecimiento femenino con la invisibilidad. Las mujeres suelen ocultar su transición por temor a la discriminación sistémica por edad, lo que impide, en cierta medida, que se implementen ajustes necesarios en sus entornos de trabajo.
La prevalencia de los síntomas y la brecha económica
Aunque el 73% de las mujeres mexicanas encuestadas realiza trabajo remunerado, 44% fuera del hogar y 29% desde casa, este porcentaje no es excluyente de otras responsabilidades.
Muchas mujeres combinan su empleo con el 27% dedicado a labores de cuidado y trabajo doméstico no remunerado. Esta cifra supera suma más del doble de las mujeres no realiza ninguna actividad laboral actualmente (12%) y se triplica al porcentaje de mujeres que se encuentra en situación de retiro (9%)
Esta combinación de roles genera una doble o triple carga que exige altos niveles de energía justo cuando los cambios hormonales pueden provocar cansancio extremo y falta de concentración.
Con una participación laboral tan alta, el impacto de los síntomas se convierte en un problema de productividad nacional pues, de acuerdo con el estudio, el 84% de las mujeres ha experimentado síntomas, siendo los más frecuentes los bochornos (57.4%), el cansancio extremo (24.3%), el dolor articular (22.6%), cambios de ánimo (21.7%), problemas de concentración (13.9%) e irritabilidad (10.4%).
Además, el informe destaca otros cambios físicos y riesgos de salud a largo plazo asociados con la disminución de estrógenos como los cambios físicos que incluyen alteraciones en el ciclo menstrual, cambios en la textura de la piel, caída del cabello y vértigo, mayor riesgo de osteoporosis, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y pérdida de masa ósea, y sentimientos de tristeza, decepción y frustración ante la falta de apoyo institucional y social.
¿Qué es lo que debe cambiar?
Atender la menopausia es una inversión estratégica esencial para retener el talento femenino experimentado y garantizar los derechos humanos y la justicia de género en México, por ello, el informe propone siete líneas estratégicas para transformar este desafío con perspectiva de género:
Reconocimiento institucional: incluir el climaterio en normas de salud y protocolos laborales.
Cobertura médica: garantizar acceso gratuito a tratamientos hormonales y no hormonales en IMSS, ISSSTE y otros sistemas públicos.
Políticas laborales flexibles: Implementar pausas térmicas, flexibilidad horaria y trabajo a distancia temporal.
Campañas de Información: desarrollar estrategias nacionales para desestigmatizar la menopausia.
Análisis de Retorno de Inversión (ROI): cuantificar los beneficios económicos de apoyar a las colaboradoras.
Certificación Laboral: incentivar la adopción de políticas concretas que aborden las necesidades de las personas que atraviesan la menopausia a través de iniciativas como “Lugares de Trabajo Amigables con la Menopausia”.
Salud mental y cognitiva: integrar el manejo de la ansiedad, la depresión y la "niebla mental" en los servicios de salud.
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