En un país donde el silencio suele ser impuesto por la violencia, hay hilos que gritan. Fabiola Rayas, cofundadora de la organización Familiares Caminando por Justicia en Michoacán, ha transformado el acto cotidiano de bordar en una poderosa herramienta de resistencia y memoria colectiva.
Su proyecto, titulado "Nombrarles a todxs", no es solo una exposición; es un archivo textil, cartográfico y fotográfico que busca rescatar del olvido a las miles de personas que faltan en los hogares mexicanos.
La magnitud de la crisis de desapariciones en México es abrumadora. Según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas (RNPDNO), el país enfrenta una cifra que supera las 132 mil personas desaparecidas y no localizadas hasta el 15 de enero de 2026.
Ante este panorama, Fabiola se planteó una pregunta desgarradora: ¿cuánto tardaría una persona en bordar los nombres de todos ellos? La respuesta fue un golpe de realidad: 370 años de vida constante dedicados a la aguja y el hilo.
Ante la imposibilidad de que una sola vida bastara, surgió la necesidad de "tejernos entre colectivos", como ella misma describe este proceso que ya suma más de una década de trabajo.
El origen: Un árbol de memoria en las huertas de Michoacán
La semilla de esta pieza se plantó en 2021, en un gesto de profundo respeto y acompañamiento. La primera acción se realizó en las huertas de aguacate de la familia Orozco Medina, en Nuevo Zirosto, Michoacán. Allí se creó un "árbol de memoria" con pendones para recordar a tres miembros de esa familia: Leonel Orozco Ortiz, Leonel Orozco Medina y Moisés Orozco Medina, desaparecidos entre 2008 y 2012 en incidentes vinculados, según denuncias, a fuerzas de seguridad locales y federales.
Amnistía Internacional ha señalado que estos casos podrían constituir desapariciones forzadas, crímenes de derecho internacional que la familia atribuye a una campaña de acoso para obligarlos a abandonar sus tierras.
Para Fabiola, empezar con ellos fue fundamental:
“Esta pieza surge justo en la necesidad de tejernos entre colectivos... se desborda ante la problemática que existe en torno a la desaparición forzada, pero también a graves violaciones a derechos humanos”
Un archivo de afectos y resistencia
Lo que comenzó con unos pocos nombres hoy es un ejército de 800 pendones terminados y un archivo que ya nombra a dos mil personas. La obra es diversa porque el dolor y la solidaridad también lo son: hay piezas bordadas, pintadas, dibujadas, en grabado o impresas. Fabiola enfatiza que la información no se extrae de bases de datos frías, sino de la voluntad de quienes buscan.
“Este archivo se construye desde la información de las familias, no se toma información de otros lugares; es un archivo construido desde los afectos”
Fabiola Rayas destaca la participación de más de 70 colectivos de todo el país, desde Tijuana hasta Yucatán, y de personas solidarias como Graciela en Toluca, quien ha bordado más de 150 pendones por su cuenta. Para las familias, este ejercicio es vital.
“Cuando alguien se acerca a acompañar o a apoyar, pues también sostiene estos procesos que son muy solitarios y que son muy muy dolorosos y desgastantes”, explica Fabiola, añadiendo que estas prácticas ayudan a sostener la “digna rabia y lucha”.
La lucha contra la indiferencia estatal
La exposición no solo enfrenta la ausencia física, sino también la indiferencia de las autoridades. Fabiola relata con tristeza cómo en Morelia, Michoacán retiraron un memorial que habían instalado con piezas bordadas y fotografías porque la ciudad se preparaba para festivales de cine y libros.
“Lo retiraron porque no quieren que las personas que visitan Michoacán se den cuenta de que hay desaparecidos... eso es muy triste” Fabiola Rayas, artivista.
De acuerdo con datos de Red Lupa, Michoacán registraba 5 mil 829 personas desaparecidas hasta mayo de 2025, con Morelia como el municipio con mayor cantidad de casos. Frente a este ocultamiento oficial, Fabiola sostiene una convicción inquebrantable: “la memoria no vende, no se compra, no se roba, se siembra y se defiende”.
Una invitación abierta
La exposición estará disponible hasta el 23 de enero, y la invitación sigue abierta para que cualquier persona o colectivo envíe sus listas de seres queridos o se sume a la labor de bordar.
Para Fabiola Rayas, el objetivo final es la no repetición y la justicia: “Esta pieza se sostiene del amor que les tenemos a nuestros desaparecidxs, a los deseos de que dejen de pasar las graves violencias irreversibles”.
A través del hilo y la aguja, "Nombrarles a todxs" se convierte en un ritual de amor que asegura que, mientras alguien pronuncie —o borde— sus nombres, ellos nunca serán olvidados.
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