¿Existen indicadores en la moda que nos permiten saber si el mundo entrara en una recesión económica? Entre el office siren core, el business casual y el clean look, la moda se ha homogeneizado en una expresión que unifica las identidades de las personas. Para muchas personas en internet, esto es un claro ejemplo de que la economía mundial entrará en una etapa de recesión económica.
Y es que la creencia popular sostiene que cuando la economía es próspera, esto se ve reflejado en la industria de la moda, que usualmente promueve piezas de ropa vibrantes y opulentas. En cambio, cuando la economía de un país entra en declive, las prendas adquieren características modestas, monótonas y son pensadas en favor de una lógica de practicidad para el día a día.
Aunque no existe una definición definida y reconocida globalmente, la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos define a la recesión económica como un descanso significativo de la actividad económica que dura más de un par de meses y que se manifiesta a través de indicadores como la disminución del Producto Interno Bruto de un país (PIB) durante tres trimestres consecutivos.
La teoría de los ciclos económicos indica que existen cuatro fases en la economía: expansión, auge, recesión y depresión. La recesión es la etapa en la que, supuestamente, la moda deja de ser una herramienta de expresión personal y se convierte en un insumo de la vida diaria, que atiende a las necesidades de la cotidianidad.
Indicadores de recesión económica en la moda
Los cambios en en la moda han sido históricamente vinculados con las recesiones económicas, como ocurrió en la época de la posguerra de los años 40 y la crisis económica de 1980, considerada una de las peores crisis económicas de Estados Unidos y Latinoamérica, y es que en ambos momentos la industria de la moda adoptó siluetas menos entalladas, con prendas más estructuradas, sin tantos detalles en un tipo de estilo oversize.
El estudio The Hemline Index del economista George Taylor señaló en 1920 que existe una relación entre el largo de las faldas y la economía de Estados Unidos; entre más corta la falda, más bonanza en el sistema económico, y entre más larga, mayor crisis crisis económica.
Esta teoría ha sido criticada por teóricos que argumentan que esto no es más que una mera casualidad, ya que existen otros indicadores más certeros que pueden evidenciar una posible crisis económica como el incremento de la tasa de desempleo y la caída de inversiones.
A pesar de las críticas, lo cierto es que en la actualidad, en gran parte la moda se ha amalgamado a las tendencias ideológicas conservadoras y de derecha que imperan en el clima político contemporáneo. Ejemplo de ello es el maquillaje y prendas con las que se relaciona las mujeres del gabinete del presidente Donald Trump, o a su esposa, Melania Trump.Sería incierto afirmar que, detrás de las elecciones del vestido no hay intenciones de promover una imagen pulcra, minimalista y conservadora que refuerza los valores tradicionales.
Algunos indicadores populares de recesión económica dentro del mundo de la moda son:
Optar por bolsos grandes, con gran espacio en lugar de bolsos pequeños.
Escoger prendas holgadas, cómodas y duraderas, en vez de prendas entalladas y de cortes asimétricos.
Utilizar colores neutrales como negro, blanco, gris y marrón.
Comprar ropa en tiendas de segunda mano.
Utilizar las prendas que ya se tienen de diferentes maneras para no comprar ropa nueva.
Otro ejemplo podría ser el regreso de Lady Gaga a la música dance pop con su último álbum “Mayhem”, también es una señal de recesión económica, y es que en 2008, cuando la artista lanzó su sencillo debut “Just Dance”, Estados Unidos enfrentaba una crisis económica con el fin del gobierno de George W. Bush.
México, un país sin acceso a la moda
El sociólogo francés Gilles Lipovetky señala que si bien la moda es una herramienta de comunicación para las sociedades modernas, esta es un espacio privilegiado de la experiencia estética, ya que su ethos, tiene como objetivo el placer de ver y ser visto.
A pesar de que dentro de las comunidades de moda es posible teorizar, en mayor o menor medida, la relación que existe en la vida económica de un país y la ropa que utilizan sus ciudadanos, lo cierto es que esta es una premisa que no se ve reflejada en todos los países por igual.
“Los skinny jeans están de regreso”, anunciaban algunos comentadores de moda en internet en videos que anunciaban las tendencias más populares en 2025, sin embargo, es preciso preguntar, ¿alguna vez se fueron los skinny jeans de México? Y es que basta con mirar a las personas de tu entorno para notar que este tipo de pantalones nunca se fue.
En México la familia promedio destina alrededor de mil novecientos pesos en calzado y vestido, según datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares Estacional (ENIGHE) 2022, del Inegi, lo que representa apenas el 4.7 del gasto total trimestral.
En el seno de los hogares mexicanos, las preocupaciones no circulan alrededor de la última tendencia, sino en otros gastos en relación a la alimentación y al transporte.