La Dra. Jayati Ghosh, académica de la Universidad de Massachusetts Amherst, es una de los referentes mundiales en materia de economía del desarrollo y políticas económicas con perspectiva de género. Su carrera de más de cuatro décadas ha puesto el foco en la desigualdad, la crítica al neoliberalismo y el trabajo de cuidados no remunerado que, en México, es realizado en un 75.1% por las mujeres. En el marco de su visita al país durante el Encuentro Nacional de Financiamiento para el Bienestar organizado por Oxfam México, la Dra. Ghosh habló con La Cadera de Eva sobre desigualdad, reforma fiscal, capitalismo e impacto diferenciado de género.
¿Hay forma de erradicar o caminar hacia la erradicación de la desigualdad dentro del modelo económico en el que vivimos?
No creo que el problema sea erradicar la desigualdad. Lo que sí sé es que ahora tenemos niveles obscenos de desigualdad. Diría que es histórico, sin precedentes, porque la desigualdad no es solo el hecho de que hay más gente que se sienten frágiles en sus vidas materiales o se sienten inseguras o gente con hambruna o que están enfrentando pobreza, sino también que tenemos la mayor concentración de riqueza y poder en la historia de la humanidad.
Nunca habíamos tenido una cantidad tan baja de personas con tanta riqueza y que tuvieran tanto control y tanto poder, incluso por encima de las normas y las regulaciones. Yo fui parte de un comité del G20 de la presidencia de Sudáfrica —presidido por Joseph Stiglitz— y a esto lo llamamos una “emergencia de desigualdad”. Lo que tenemos que hacer es erradicar esa emergencia.
Cuando unos pocos concentran mucho ¿es inevitablemente una sentencia para que muchos tengan poco?
El problema es realmente ese: la mayoría de los beneficios del crecimiento —y la desigualdad del crecimiento económico— beneficia a un grupo pequeño de personas y también permite la explotación de esta riqueza de manera privada. La riqueza privada la concentra el 1% del mundo. Digamos que son cien personas quienes están explotando esta riqueza y eso tiene que detenerse.
Esta concentración reduce la democracia, les permite determinar lo que ocurre en el ámbito político, genera esta polarización y también nos impide luchar contra el cambio climático.
Uno de los temas que usted más ha trabajado es la política de género en materia económica. En ese sentido, no podemos hablar de una igualdad en acceso al trabajo, por ejemplo, sin hablar de un sistema de cuidados. En México, precisamente, estamos en esa discusión. ¿Qué referencias internacionales tenemos sobre un sistema de cuidados que realmente de respuesta a las mujeres y a las necesidades particulares que tenemos para ingresar al mercado laboral?
Creo que primero, y más importante, es reconocer que existe. Porque hay muchos lugares en los que ni siquiera aceptan que la economía del cuidado es parte de la economía. Sin embargo, cada vez hay más países trabajando en ello. México, por ejemplo, algunos países escandinavos, algunos países de Asia que están avanzando no solo hacia reconocer el cuidado, sino a pensar en cómo distribuirlo. ¿Por qué recae solo en las mujeres o en las niñas? ¿Qué podemos hacer, entonces, para cambiarlo?
La política de los cuidados ha sido una parte crítica de la economía y sí es posible hacer un cambio. Si reconocemos que los cuidados son una necesidad esencial y crucial, no solo para la sociedad, sino para la economía y que la economía no sobreviviría ni un día sin estas tareas de cuidado, entonces podríamos valorarlo en su justa dimensión. Una vez que se valora, podremos empezar a cambiar las condiciones.
Y esto también aplica dentro de los hogares. Tenemos que insistir para que haya licencias de paternidad, no solo para las madres.
Porque todo lo que pueden hacer las mujeres, lo pueden hacer los hombres y todo lo que hacen los hombres, lo pueden hacer las mujeres también. (Dra. Jayati Ghosh)
¿Qué otros obstáculos enfrentamos las mujeres además de de la desigualdad en las en las tareas de cuidado?
¡Uf! ¿Por dónde empiezo? Diría que lo más importante es la desigualdad en los cuidados. Pero no es lo único. Normalmente, las mujeres no somos accionistas, el 90% de las riquezas del mundo son para hombres, imagínate eso. Porque somos la mitad de la población, pero las mujeres no tienen activos, entonces si quieres pedir un préstamo, no tienes las herramientas, si quieres abrir un negocio pequeño es más complicado que te den un crédito e incluso es más difícil contratar a la gente.
Las mujeres que trabajan en relación de dependencia se enfrentan al techo de cristal. Todas hemos experimentado a hombres que les dicen: "No, no puede entrar una mujer. No vamos a aceptar que una mujer nos diga qué hacer”.
Y también hay que hablar de la rigidez de las dinámicas de trabajo, porque, de nuevo, las tareas de cuidado influyen. Quiero regresar a este punto porque ,aunque se supone que está dividido entre hombres y mujeres, sabemos que si un niño se enferma y tiene que quedarse en su casa, va a ser la mujer quien va a tener que cuidarlo. O si hay algún problema en casa, la mujer es la que va para asegurarse de que todos estén bien.
Entonces, los trabajos no son suficientemente flexibles para la realidad de las mujeres. Y todo esto tiene que considerarse al analizar las condiciones laborales para que las mujeres alcancen su máximo potencial.
En México llevamos mucho tiempo discutiendo sobre una reforma fiscal progresiva pero, sin importan qué gobierno esté al frente ni de derecha ni de izquierda parece que esto vaya a concretarse. ¿Qué herramientas tenemos como ciudadanía para impulsarla?
Los impuestos también son una cuestión de géneros. Siempre se nos está diciendo que no hay dinero para que se nos atienda bien en materia de salud, para que haya buenos servicios públicos, y alguien está tomando esas decisiones. De repente, Trump dice que va a gastar miles y billones de dólares en una guerra con Irán, pero no hay dinero para el cuidado ni para la salud ni para la educación. Entonces, es una cuestión de decisiones políticas.
Creo que en México tienen muy buenas ideas, tienen esquemas excelentes, pero no pueden crecerlas ni expandirlas porque no hay suficiente gasto público. (Dra. Jayati Ghosh)
Ahora, no es que en México no tenga dinero, pero está concentrado en las manos de un grupo pequeño de personas, corporaciones y corporativos que no pagan los impuestos o que pagan una fracción de impuesto de lo que pagan el resto de los ciudadanos.
Hay que asegurar que estas personas paguen y que, luego, se use para las políticas sociales y de desarrollo. Hay dos áreas esenciales: una es la de los impuestos de los extremadamente ricos. Porque los ricos no pagan impuestos como se debe. Tienen fondos de ahorro, fideicomisos y encontraron maneras para poder evadir los impuestos. ¿Cómo lidiar con esto? Por ejemplo, con lo que Gabriel Zuckman propuso en Francia, que se tenga un impuesto pequeño del 2% del total de la riqueza de los que son muy poderosos.
Y no es para cualquier persona: no es para alguien que tenga una casa o 1 millón. Hablamos de gente que tenga, quizás, más de 20 millones o 50 millones. Pero hay un estimado para México que es que si el impuesto se enfocara en los centimillonarios, los que tienen más de 100 millones, y ellos pagaran el 2% de esa riqueza cada año, se aumentaría un 0.5% del producto interno bruto. No es tan difícil, de hecho, Colombia ya lo hizo.
Doctora, escuchándola inevitablemente pensé en cómo las crisis geopolíticas del último tiempo han concentrado el gasto de los gobiernos en el ámbito militar. Y eso implica dejar de invertir en los ejes de los cuales venimos hablando.
Absolutamente, tenemos el genocidio en Gaza, luego esta guerra innecesaria en Irán que ya ha matado a tantas personas y ha destruido tanta infraestructura.
Esto está provocando que otros gobiernos digan:"tenemos que aumentar el gasto militar". Y ¿qué implica la economía de guerra? sacrificios. Ahora, ¿a quienes se le deberían pedir esos sacrificios? a aquellos que pueden costearlo, es decir, de nuevo, a los ricos.
Que los ricos paguen la guerra. Y los ricos tienen que pagar, también, por el gasto social para sostenerse durante los periodos de guerra. (Dra. Jayati Ghosh)
Por último, quisiera preguntarle sobre México. ¿Cuáles serían las acciones urgentes a emprender en materia económica?
Tengo que empezar diciendo que, en el mundo, México ha emergido como una luz. Claro que tienen mucho que perder, tienen que lidiar con un vecino que es un bully, un personaje errático, pero el hecho de que hayan podido lidiar con esto de manera tan responsable es fuente de inspiración.
Eso es lo primero. Otra cuestión, que creo que la mayoría de la gente aprecia de México, es cómo han logrado lidiar con los aspectos de la desigualdad y pobreza, brindando apoyo a los que menos tienen y, sobre todo, a las mujeres.
Evidentemente, en México la desigualdad sigue siendo un problema clave, un problema muy grande. La cuestión de poderes sigue siendo un problema, pero creo que el pueblo mexicano tiene la habilidad y la fortaleza para movilizarse para obtener, por ejemplo, una reforma en materia impositiva para que los que son extremadamente ricos, las empresas internacionales y nacionales, paguen lo que deberían.
Pero creo que, ahora, lo que necesita México más que nunca es resiliencia.

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