En México, ser mujer y joven también es motivo de discriminación. Conocidas popularmente como “ninis”, un acrónimo de la frase “ni estudian ni trabajan”, las mujeres de entre 15 y 19 años de edad comúnmente son etiquetadas y estigmatizadas por, supuestamente, no ejercer un empleo para contribuir al crecimiento del país. 

El informe titulado “No nos llames ninis: mujeres jóvenes que cuidan”, elaborado por Oxfam México, analiza esta realidad, revelando que, en realidad, las mujeres en este rango etario sostienen una crisis de cuidados en el país mediante trabajo no remunerado

En esta nota te explicamos el fenómeno y los resultados que arrojó el informe.

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El mito de las “ninis

El término “nini” en realidad es una adaptación de la frase en inglés Not in Employment, Education, or Training, acuñado en 1999 por la Social Exclusion Unit del gobierno británico. En México y América Latina, el neologismo circulaba en la década del 2000, pero se popularizó masivamente en 2010, en el apogeo de las redes sociales, cuando comenzó a utilizarse frecuentemente en el debate público, los medios de comunicación y las instituciones gubernamentales para clasificar a las y los jóvenes que quedaban fuera del sistema educativo y laboral formal.

Sin embargo, este término esconde una realidad invisibilizada pues, como señala el informe, esta categoría surge y se utiliza con el fin de señalar que las juventudes no están cumpliendo con el mandato social de ser productivas o de ganarse el sustento mediante su “propio esfuerzo”.

Foto: Cuartoscuro
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Además, este término sugiere que se trata de una condición elegida libremente por conveniencia o falta de ganas, sin considerar las condiciones sociales y económicas a las que se enfrentan las mujeres jóvenes mexicanas. Bajo una lógica meritocrática, construye una falsa dicotomía entre quienes se esfuerzan y quienes no.

Las mujeres que cuidan en México

La realidad es que, según el informe, 8 de cada 10 personas catalogadas como “ninis” son mujeres, y el 95% de ellas se dedica de forma exclusiva a labores de cuidados y tareas del hogar sin remuneración. 

Otra cifra relevante es que a nivel nacional, 3 de cada 10 mujeres jóvenes se encuentran sin estudio ni empleo remunerado, mientras que en la Ciudad de México la proporción es de 1.5 de cada 10 jóvenes

Foto: Cuartoscuro
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En el país, los cuidados continúan al centro de la agenda política; con la reciente aprobación de la Ley del Sistema de Cuidados de la CDMX, se ha puesto bajo la lupa la necesidad de crear una estructura que garantice a las personas el derecho a cuidar, ser cuidadas y al autocuidado.

Aunque este logro es un avance histórico, demuestra que las tareas de cuidado son aportaciones importantes para la sociedad, no solo a nivel civil, también económico. El trabajo doméstico y de cuidados no remunerado representa el 23.9% del PIB nacional, superando a sectores como la industria manufacturera o el comercio, con el 20.1% y 18.7% respectivamente. 

Estas cifras permiten ver que, en el fondo, hay una crisis de cuidados que no solo es sostenida por las mujeres, sino que también desmoviliza a las jóvenes al decirles que “no hacen nada”, o que no contribuyen a la sociedad cuando, en realidad, la forjan desde los rincones más esenciales de la vida humana, anulando su capacidad de reconocerse como personas sujetas de derechos. Esto convierte a las jóvenes cuidadoras en un subsidio invisible para la economía y el Estado.

Tiempo dedicado al trabajo de cuidados: de la adolescencia a la adultez

Las mujeres que “ni estudian ni trabajan” no existen; lo que sí existen son mujeres cansadas, agotadas, que sostienen el sistema en silencio e invierten miles de horas en las tareas de cuidados y trabajo no remunerado

Según estimaciones del estudio, existen mujeres que invierten hasta dos mil setecientas horas anuales en dichas actividades, lo que significa que dedican entre 5.2 y 7.6 horas diarias al trabajo de cuidados. En la Ciudad de México, la intensidad aumenta a 8.4 horas diarias, lo que equivale a 58.5 horas semanales, superando la jornada laboral legal.

Foto: Cuartoscuro
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En México, las mujeres comienzan a cuidar desde temprana edad. Las adolescentes  de 15 a 19 años  representan una quinta parte del total de las jóvenes que cuidan y dedican 3.8 horas diarias a labores domésticas y al cuidado de hermanos, abuelos o familiares enfermos. A mayor edad, el tiempo dedicado a estas tareas escala hasta alcanzar casi 6 horas diarias.

El grupo más grande de cuidadoras no remuneradas se concentra en el rango de 25 a 29 años, integrado principalmente por mujeres que son madres, viven en pareja y tienen escolaridad básica.

Este tiempo crece cuando la maternidad o la vida en pareja redefinen el proyecto de vida de las mujeres, llegando a absorber hasta casi 7 horas en tareas de cuidados y trabajo no remunerado que, en contraste para los hombres de la misma edad, estas fases prácticamente no alteran su rutina de 1.5 horas diarias de cuidado.

El informe “No nos llames ninis: mujeres jóvenes que cuidan” nos dice algo claro: mientras que las más jóvenes actúan como un sostén intergeneracional para sus redes cercanas, al entrar en la adultez, las responsabilidades de cuidado se intensifican. Detrás del estigma, las mujeres cuidan, sostienen y movilizan el país a cambio de tiempo, sueños inconclusos y hasta pérdida de la autonomía. 

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