La falta de tiempo y la asignación desproporcionada del trabajo no remunerado del hogar mantienen a casi tres de cada diez mujeres en México sin generar ni gestionar ingresos propios.
Durante el panel "De la visibilidad a la acción", moderado por Luciana Wainer, Directora General de La Cadera de Eva, en el marco de la Semana del Seguro, un evento organizado por la la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) en colaboración con La Cadera de Eva, Mariana Belló, Coordinadora de Justicia de Género de Oxfam, Natalia Campos, Coordinadora de Sociedad del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y Sofía Ramírez Aguilar, Directora de México ¿Cómo vas?, advirtieron que, aunque la labor de cuidados aporta el 24% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, superando a sectores clave como las manufacturas, 28 millones de mujeres permanecen sin las posibilidades para ingresar al mercado laboral remunerado debido a estas cargas invisibilizadas.

Datos y visibilidad
"Las mujeres somos mucho más productivas cuando podemos equilibrar la vida laboral con la personal", explicó Natalia Campos durante el panel.
A pesar de que la participación de las mujeres es un factor primordial para el impulso del desarrollo económico del país, la desprotección económica presenta marcadas brechas territoriales y patrimoniales. De acuerdo con indicadores del IMCO citados durante el panel, mientras que en Baja California Sur el 17% de las mujeres carece de autonomía financiera, en Veracruz la cifra escala al 37%, al tiempo que la pobreza laboral femenina llega al 63% en Chiapas.
A esta desposesión de recursos se añade un factor importante: la vulnerabilidad patrimonial. Apenas el 16% de las mujeres en el país posee una vivienda a su nombre. Asimismo, en el ámbito corporativo persiste un techo de cristal que limita al 14% la presencia femenina en los consejos de administración de las empresas bursátiles.

El ritmo de inclusión de las mujeres en la economía formal avanza a pasos alarmantemente lentos. Cifras de México, ¿Cómo Vamos? revelan que en dos décadas la participación laboral femenina apenas creció cuatro puntos porcentuales, pasando del 41% en 2006 al 45% en 2026.
Esta exclusión sistémica compromete directamente la vejez de las mujeres: únicamente el 34.2% cuenta con ahorro para el retiro frente a casi la mitad de los varones.
Finalmente, se abordó cómo la crisis de los cuidados se profundiza por factores de clase. “El tema de los cuidados es el elefante en la mesa cuando hablamos de desigualdad, cuando hablamos de pobreza, cuando hablamos de discriminación estructural (...) es una piedra angular de la desigualdad de género, pero también por razones de clase” señaló Belló.
Desde Oxfam México se enfatizó que las mujeres en situación de mayor pobreza dedican entre 10 y 11 horas semanales más a cuidar que aquellas de los deciles de mayores ingresos, al no contar con recursos para privatizar estos servicios.
Ante el envejecimiento poblacional, la exigencia hacia el Estado trasciende la retórica política, señalan las especialistas: se requiere consolidar un Sistema Nacional de Cuidados con financiamiento garantizado, toda vez que el anexo presupuestal transversal actual representa apenas el 4% del presupuesto federal.
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