Este 6 de febrero se estrenó Opalite, el nuevo video musical de Taylor Swift, en las plataformas de streaming, Spotify y Apple Music, con un elenco que dejó a sus fans sorprendidas. 

Más allá de la emoción swiftie, la canción y el estreno del video han detonado una conversación en redes sociales. Por un lado, usuarias y usuarios sostienen que la letra reproduce mensajes racializados, a través de ciertas metáforas y, por otro lado, la jerarquización de quién puede y quién no acceder a la cultura

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¿De qué va el video de Opalite?

Este nuevo sencillo, que forma parte de su más reciente álbum, The Life of a Showgirl, cuenta la historia de una pareja que, después de decepciones amorosas, encuentra el amor romántico en el lugar más inesperado. El video sigue la premisa de la canción transportándonos a una vibra de la década de 1950, con comerciales vibrantes y coloridos que prometen “cumplir sueños”.

El video cuenta con la participación de Domhnall Gleeson, Greta Lee, Jodie Turner-Smith, Lewis Capaldi y Graham Norton, además de un cameo de Cillian Murphy. Taylor Swift ya había compartido pantalla con ellas y ellos hace cuatro meses en The Graham Norton Show, durante la promoción de su último disco, en una entrevista que hoy, las swifties ya leen como el origen directo de su nuevo proyecto.

La idea surgió cuando el actor irlandés Domhnall Gleeson confesó que uno de sus sueños era aparecer en un video de Taylor Swift. La artista tomó la declaración en serio y la convirtió en realidad, tomando ese momento para construir un video en el que hablar de relaciones no recíprocas, de intentar sostener un vínculo que ya no funciona y de finalmente encontrar a una pareja con la que realmente puedes ser tú misma…la historia de su relación con Travis Kelce. 

Pero entonces, ¿qué hay detrás de un video musical divertido?

Detrás de la magia: acusaciones de alertas raciales

Aunque Opalite se ha convertido en una de las canciones más populares entre las fans de Taylor Swift, lo cierto es que cuando se estrenó junto a The Life of a Showgirl, la canción recibió décimas de comentarios en redes sociales cuestionando la intencionalidad detrás de la letra, que aparentemente solo habla de amor romántico.

Usuarias en TikTok, entre ellas Neida Teressa, advirtieron que la canción contiene versos que pueden leerse como microagresiones raciales dirigidas a mujeres negras en Estados Unidos. La crítica se centra en que Taylor Swift no solo canta al amor, sino que revisita las relaciones pasadas de su pareja y las presenta como una carga, sugiriendo que el vínculo previo “no era bueno para él”. 

Esta lectura se intensifica con la línea: Antes era ónix, ahora es opalita, una metáfora cromática que para leas creadoras de contenido, opone lo negro a lo blanco bajo una lógica de supuesta “mejora”. De aquí que cuando se estrenó su último material discográfico, recibiera críticas por utilizar mensajes de alerta raciales y culturales, que son mensajes codificados en el discurso político o social que suenan inofensivos o neutrales para el público general, pero que transmiten un significado específico discriminatorio y perjudicial, para un grupo específico. 

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Estos mensajes están diseñados para generar ansiedad racial, étnica o cultural, a menudo en temas relacionados con la migración o la criminalidad sin recurrir al discurso de odio explícito.

El problema de la canción no radica únicamente en la metáfora en sí, sino en la carga histórica que acompaña a las asociaciones simbólicas entre lo que significa ser una mujer afroamericana y la discriminación y violencia que viven, especialmente en Estados Unidos, en un contexto donde las mujeres negras han sido sistemáticamente estigmatizadas en narrativas románticas.

La batalla por los charts

La polémica de Opalite no termina ahí. El estreno exclusivo del videoclip en Spotify y Apple Music, dejando fuera a YouTube, dejó algo en claro: hoy, a los artistas les importa priorizar el posicionamiento de sus obras en las listas de popularidad de Estados Unidos, particularmente en los charts de Billboard

Esta es una respuesta a que, a partir del 16 de enero de este año, las reproducciones y vistas de YouTube dejaron de contabilizarse para los charts de Billboard, reforzando el peso del streaming en plataformas cerradas.

Por ello se abrió una nueva discusión entre personas aficionadas: ¿quién tiene acceso real al contenido de su artista favorita y quién queda fuera? 

¿Qué piensas al respecto? ¿Las personas seguidoras de artistas deben ser críticas de su contenido? Te leemos.