La cantante estadounidense, Sabrina Carpenter, estrenó su séptimo álbum de estudio, Man's Best Friend.
El disco, compuesto por un total de 12 canciones que incluye títulos como el popular sencillo Manchild, Tears y My Man on Willpower, ya se ha convertido en un éxito en su primer día de estreno, posicionándose en las playlist más populares de Spotify.
El álbum transita entre pegajosas melodías pop y baladas de desamor, en donde el placer, la corporalidad y la agencia construyen una potente oda a la autonomía sexual.
Para celebrar el lanzamiento de esta nueva faceta musical, la cantante expresó en redes sociales que el álbum “es una verdadera fiesta para el desamor, ¡una celebración de la decepción! Es reírse de uno mismo y de las malas decisiones mientras todo se derrumba, es preguntarse cómo la lealtad y el amor siempre te llevan a ser el tercero en discordia, dicho con sarcasmo, como un auténtico veinteañero”.
A pesar de la recepción, en junio de este año, la portada de Man’s Best Friend, causó polémica en redes sociales —Sabrina Carpenter aparece de rodillas con un vestido negro, a los pies de un hombre que sostiene su cabello con la mano—, pues la acusaban de perpetuar la “mirada masculina”.
De "Short n’ Sweet" a "Man’s Best Friend"
El éxito de Sabrina Carpenter ya se veía anunciado a finales de 2023 y principios de 2024, cuando fue telonera de Taylor Swift en la gira The Eras Tour. Desde entonces, la cantante ya prepara Short n’ Sweet, su sexto álbum de estudio y con el que comenzaría a presentarse como una artista más madura y cargada de erotismo.
Su controversial performance en la canción Juno, en donde cada noche utilizaba el interludio o puente de la canción para realizar una posición sexual diferente, le valió ser el centro de la conversación sobre la hipersexualización de los cuerpos feminizados en la industria del entretenimiento, pero también en llevar una conversación urgente a la mesa: ¿expresar sexualidad abiertamente implica complacer la mirada de los hombres?
Así, Sabrina Carpenter hace una transición de lo pícaro en Short n’ Sweet, el álbum que la catapultó a la fama, a lo explícito, directo y sensual.
La polémica de "Man’s Best Friend"
El estreno de su más reciente álbum ha dividido las opiniones de sus fanáticos; por un lado están quienes expresan decepción por el contenido de las letras de las canciones, que juegan explícitamente el sexo y la sexualidad como parte central del álbum.
Las críticas señalan que la cantante había creado expectativas con la controvertida portada, ya que, según sus fanáticos, esperaban que la portada escondiera detrás un mensaje profundo, empoderador y feminista.
Otros fans señalan que las personas “no entienden las vibras” de la música de la cantante, y que “Sabrina Carpenter siempre ha sido irónica”. “Sus fans no somos gente conservadora”, se lee en redes sociales por parte de quienes celebran la sexualidad como un medio para el arte de la cantante.
Además, rescatan que si bien las letras explícitas conforman la identidad del nuevo álbum, este también tiene un toque pícaro, lleno de sintetizadores y acordes de guitarras, inspirado en la música de Dolly Parton, Donna Summer y Linda Ronstadt.
Y es que canciones como Never Getting Laid mezclan beats de synth pop, un género musical que surgió a finales de la década de 1970, caracterizado por el uso dominante de sintetizadores y ritmos bailables que fusiona la electrónica con melodías pop y a menudo melancólicas. En ella, Carpenter corea: “Te deseo una vida llena de felicidad. Y una eternidad sin acostarte con nadie”.
“Es divertido ver las quejas de la gente. Dicen ‘ella sólo canta sobre eso’ pero estas son las canciones que ellos hicieron populares. Claramente están obsesionados con el sexo, lo aman”, dijo la cantante durante una entrevista con la revista Rolling Stone al ser cuestionada sobre el uso de sugerencias sexuales y frases de doble sentido en su música, tras el lanzamiento de la portada.
Sin embargo, el discurso continúa en el aire: ¿está Sabrina Carpenter promoviendo la subordinación femenina a través de canciones explícitas, o en realidad se trata de empoderamiento femenino a través de la sexualidad en una era digital conservadora y puritana?
Aunque la conversación continúa, vale la pena cuestionar si estos estándares aplican de igual forma a mujeres racializadas que, a lo largo de la historia de la música popular, han puesto al frente de la narrativa la diversidad de cuerpos entrelazados con la sexualidad.