En México, solo tres  de cada 10 personas en carreras STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) son mujeres, de acuerdo con el Instituto mexicano para la Competitividad (IMCO). La cifra, lejos de ser un dato aislado, expone una desigualdad estructural que no se origina en la falta de capacidades, sino en un entramado de imposiciones políticas, sociales y culturales. 

Cada 11 de febrero, Día de la Niña y la Mujer en la Ciencia, este dato adquiere un peso simbólico: las niñas son socializadas para no estudiar una carrera STEM, para dudar de sus habilidades y optar por carreras supuestamente más “seguras”. 

Esta socialización tienen consecuencias visibles y es que, a pesar de que las niñas y los niños tienen desempeños similares durante la primaria, la tendencia se revierte pronto. La educación secundaria y de bachillerato son puntos de inflexión para que las niñas y adolescentes no elijan estudiar carreras en el área de las ciencias y tecnología

En entrevista con La Cadera de Eva, la doctora Graciela Rojas, presidenta y fundadora de Movimiento STEM, una organización sin fines de lucro dedicada a impulsar la educación en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas con una visión de cierre de brechas y resolución de retos globales, explica que la participación de las niñas y jóvenes en carreras STEM se disputa, principalmente, en la normalización de los estereotipos de género

Estereotipos y brechas de género

Hoy, la doctora Graciela Rojas lleva impulsando estos temas durante casi 26 años, sin embargo, su camino de enseñanza y de liderazgo estuvo marcado por fuertes estereotipos y brechas de género que impidieron su acceso temprano al área STEM. 

Desde muy temprana edad, la Rojas mostró una inclinación natural hacia las disciplinas lógicas, aunque inicialmente su entorno la desvió de ese camino. Ella recuerda que cuando era niña, su juego favorito reflejaba su pasión por la enseñanza y los números: “de chiquita, yo le daba clases de matemáticas a mis peluches”.

Foto: Cuartoscuro
Foto: Cuartoscuro

A pesar de que le encantaban las matemáticas y quería estudiar ingeniería, siguiendo los pasos de su padre y hermano, su padre la desanimó diciéndole: “No te la compliques tanto, mejor estudia administración de empresas”. Este es uno de los principales desafíos a los que se enfrentan las niñas: la imposición de carreras por género. 

Como reflexiona la Rojas, este tipo de discurso, que busca “facilitar” la vida de las mujeres alejándolas de retos técnicos, sigue vigente hoy en día. Esto se debe a que, de acuerdo con la especialista, las niñas se alejan de actividades consideradas para gente "muy inteligente", como las áreas STEM, entre los cinco y  seis años. 

A esto se suma que, a nivel social, explica Rojas, Movimiento STEM ha identificado que los sesgos se ven reflejados a través de los regalos (por ejemplo, dar Legos de construcción a niños y estuches de manicure a niñas) y el lenguaje, como llamar a los niños “campeones” y a las niñas “princesas”, por lo que existe una narrativa donde es “socialmente aceptado” que las mujeres sean “malas” para las matemáticas o las ciencias. 

La asimetría entre las carreras STEM

Es  importante señalar que, la brecha se agudiza dentro de las mismas áreas del STEM;  en las ramas de la ciencia que están más vinculadas a temas de cuidado, se logra mantener ese porcentaje de participación del 30% al 35%, explica la Rojas, sin embargo, aunque estas cifras son las más altas dentro del rubro, siguen siendo bajas y representan una brecha importante.

Cifras proporcionadas por Rojas sugieren que la participación de las mujeres en carreras STEM disminuye cuando se habla de los sectores de  tecnología, donde la participación apenas alcanza entre el dos  al tres por ciento.

De acuerdo con el Instituto de Estadísticas de la UNESCO, en países con economías sobresalientes, las cifras también disminuyen en otras áreas:  análisis de datos e Inteligencia Artificial (IA) con el 26% participación femenina; ingeniería con 15% y computación con 12%. 

Poca representación de mujeres en STEM

En 2024 y con tan solo 16 años de edad,  Ángela Olazarán,  estudiante de ingeniería y promotora de las carreras STEM originaria de Papantla, Veracruz, fue reconocida como la mejor estudiante del mundo tras competir entre 11 mil estudiantes por el Global Student Prize

Ángela se ha convertido en una “súper role model, a pesar de todas las condiciones que te puedas imaginar en contra”, explica  Rojas. El reconocimiento y visibilidad de mujeres en carreras STEM y en posiciones de liderazgo permite romper con la idea de que este es un espacio exclusivo para hombres, pues permite a otras mujeres a soñar diferente: a verse, reconocerse y decidir estudiar en las ciencias y tecnología

Foto: Cuartoscuro
Foto: Cuartoscuro

Tan importante es la visibilización, que la misma Graciela  Rojas recuerda que la médica, pedagoga y una de las primeras mujeres en ejercer la medicina en Italia, María Montessori fue tan significativa y determinante en su trayectoria profesional y personal. “Mi inspiración ha sido María Montessori”, dice. 

Inspirada por ese legado, Graciela Rojas decidió abandonar su carrera corporativa y estudiar para formarse como Guía Montessori y dedicarse a su verdadera vocación docente. La representación y liderazgo de mujeres en el área STEM es más que un gesto simbólico, es una deuda con las niñas que sueñan con ejercer las ciencias y tecnologías. 

¿Cómo lograr que más niñas lleguen a STEM?

Para lograr que más niñas se involucren en las áreas STEM, Graciela Rojas propone una estrategia que va desde el entorno familiar hasta políticas públicas, basada en los siguientes pilares:

  1. Visibilidad de modelos a seguir: es fundamental eliminar los falsos estereotipos, como la imagen del “científico loco”, y sustituirlos por modelos a seguir reales, así como mostrar a mujeres en puestos de liderazgo y visibilizar casos de éxito.

  2. Promover acciones afirmativas en favor de las mujeres:  no basta con promover la educación en general; se requieren crear espacios donde las niñas y jóvenes reciban acompañamiento de otras mujeres en el campo con perspectiva de género en la innovación desde la educación básica.

  3. Cambiar la narrativa: se debe fomentar una cultura donde el error sea visto como parte del aprendizaje. “Históricamente, se ha enseñado a las niñas a ser perfectas, pero para STEM se necesita que sean valientes para equivocarse, explorar y errar”, explica Rojas.  

  4.  Intervención desde la crianza: los sesgos comienzan en el hogar y deben combatirse desde edades tempranas, por lo que no se debe limitar a las niñas a juguetes de cuidado o belleza ni a acciones que perpetúen estereotipos de género

“Espero que miles de de niñas se inspiren a ser mujeres en STEM, que son la base para la inclusión. Escuchen su corazón y no renuncien a sus sueños, si tienes claro qué quieres, siempre vas a encontrar el cómo hacerlo”.