A propósito del inicio de cursos en los espacios universitarios en nuestro país y en muchas partes del mundo, nos parece importante reflexionar acerca de los cuidados que tenemos en y para la comunidad universitaria.

El concepto de cuidados, dentro de la agenda feminista y de comprensión de una ética de igualdad y equidad entre las personas, nos ayuda a entender que son actividades interdependientes para el bienestar físico, emocional y espiritual.

En este sentido, nos parece relevante problematizar ¿Nos cuidamos en las universidades? ¿Cuáles son las acciones, actividades, políticas e intervenciones, que se tienen en las universidades para el cuidado de sí y en comunidad?

En principio, creemos fundamental reflexionar acerca de qué significa cuidar. Afortunadamente en nuestro país, el tema de los Cuidados ha tenido un interés efervescente. Encontramos programas, seminarios, líneas de especialización, tesistas, investigaciones en diferentes espacios universitarios que se interesan por cuestiones relacionadas con la temática, lo cual es vital para seguir profundizando en esta vertiente de investigación.

La educación superior implica instituciones educativas cuya finalidad es formar a su población; el estudiantado tiene el propósito de profesionalizarse en algún área del saber particular. En ese entorno comparten espacio diferentes personas en diversos roles, entre ellos, administrativos, directivos y de docencia, quienes acompañan al alumnado en el proceso de enseñanza-aprendizaje y en su vida cotidiana que poco se nombra.

El profesorado realiza la labor de enseñanza y acompañamiento de manera cercana y empática, cumpliendo el rol de guiar a sus estudiantes en las diferentes áreas en las que se está formando, considerando las emociones y experiencias diarias.

Por ello, se plantea la discusión de las implicaciones que existen en torno a cuidarse, esto es, en principio, que se reconozcan las necesidades de los cuidados en los espacios universitarios, que se tengan las condiciones para cuidar y que vivamos a la institución como un espacio de encuentro, de empatía, de diálogo constante y de compromiso; con el objetivo de ir más allá de la propia universidad, pues las personas no sólo somos estudiantes y/o docentes, también somos madres, padres, hermanas, abuelos, abuelos, tías, tíos, lo que nos posiciona con diferentes roles para darnos la posibilidad de co-construir sociedades cuidadoras.

REFERENCIAS

Batthyány, K. (2021). El trabajo de cuidados: Una cuestión de derechos humanos y políticas públicas. CEPAL / Fundación Friedrich Ebert.

Coordinación para la Igualdad de Género UNAM. (2024). El derecho al cuidado: una apuesta para la igualdad y el sostenimiento de la vida en los espacios universitarios. Gaceta UNAM.

Meza Navarro, P. J. (2025). ¿Quién cuida a quienes cuidan? El rol de las universidades en la construcción de una nueva lógica de cuidados. Revista Educación Superior y Sociedad (ESS), 37(1), 89–112.

ONU Mujeres. (2024). La perspectiva de género en las infraestructuras de cuidado en América Latina y el Caribe. Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres.