El pasado jueves 6 de mayo circuló el anuncio de la Secretaría de Educación Pública en torno al cese de actividades del ciclo escolar de educación básica un mes antes de lo previsto originalmente.
Esta noticia movilizó rápidamente las reacciones de la sociedad en diferentes ámbitos. La gran mayoría de las reacciones fue en contra del cambio.
Pensar en un Sistema Nacional de Cuidados debe contemplar el hecho de que en las políticas públicas, en todos los ámbitos de las decisiones gubernamentales, en todos los niveles, exista correspondencia entre el Estado y sus instituciones; el que las familias, principalmente las mujeres que forman parte de estas familias, sean quienes asuman y resuelvan las diferentes actividades en torno a los cuidados de infancias y adolescencias en este país ha sido uno de los principales problemas en torno a la distribución de los mismos que hemos enfrentado como sociedad.
Si bien, como el mismo secretario de Educación comentó, las escuelas no son estancias infantiles, son y deberían ser instituciones en donde se aprenden y se dan los elementos para la adquisición de conocimientos necesarios para el desarrollo de niños, niñas y adolescentes.
No obstante, la idea de establecer un Sistema Nacional de Cuidados como quedó diseñado desde el Plan Nacional de Desarrollo debería responder a decisiones consensuadas y pensadas en función del bienestar de las personas y las familias.
Decidir como secretaría autónoma e independiente de los planes nacionales de desarrollo, muestra la falta de empatía y el desconocimiento del ejercicio de toma de decisiones.
El hecho concreto de cambiar las fechas del calendario escolar, establecido desde antes del inicio del ciclo escolar en turno, por supuesto que pone en problemas a las familias y al mercado de trabajo, ya que se tiene previsto un calendario establecido con fechas concretas. El aducir que las cuestiones climáticas o un evento futbolístico (próximo a ocurrir en México y en el mundo) impacte el calendario escolar, no es más que una falta de sensibilidad, de conocimiento de cómo las familias se organizan en su vida cotidiana para que la educación básica se desarrolle adecuadamente en el país.
Las personas, las organizaciones, las dependencias que hemos trabajado los temas de cuidados en sus diferentes líneas teóricas y prácticas, así como en los territorios, hemos apostado por el diálogo y las decisiones conjuntas para apoyar a la sociedad en el tema de los cuidados. En este sentido, es indispensable la corresponsabilidad entre los diferentes agentes: Estado, mercado, comunidades, familias e instituciones para reconocer y redistribuir las tareas de cuidados que históricamente se han asignado a las familias y a las mujeres.

Por: 
