“Las personas del campo son las que hacen el trabajo más digno, las que dan de comer a todo el mundo, sin embargo, siempre es la gente más despreciada y la más maltratada. Eso tiene que cambiar, estas personas tienen que ser respetadas y dignificadas”.
Dolores Huerta
Voy a confesar que lo primero que pensé al leer el título de la investigación de The New York Times, sobre la violencia sexual perpetrada por el líder sindical chicano César Chávez, fue: “vaya momento de mierda para sacar esto a la luz”, y es que me resulta imposible no pensar en el uso torticero que se le va a dar a esta información, porque ciertamente es tremendo que uno de los mayores líderes y referentes chicanos, resulte ser, como casi todos, un agresor. Porque “no todos los hombres, pero siempre un hombre”. Después de esa primera reacción, lo único que quise leer fue la declaración de la también líder sindical y referente chicana Dolores Huerta, con quien Chávez fundó en 1962 el sindicato de trabajadores agrícolas United Farm Workers. Sus palabras rompieron mi corazón y rompí en llanto, porque son tan genuinas y porque entiendo tanto el motivo por el que guardó silencio por más de medio siglo: “guardé este secreto durante tanto tiempo porque construir el movimiento y asegurar los derechos de los trabajadores agrícolas era la obra de mi vida. La formación de un sindicato era el único medio para lograr y garantizar esos derechos, y no iba a permitir que César ni nadie más se interpusiera en mi camino.”
¿Cómo no voy a entenderla si yo misma he guardado silencio tantas veces por el bien del colectivo, de la lucha, de la militancia? ¿Cómo no voy a entender lo que quiere decir con que no iba a permitir que nadie se interpusiera en su camino? ¿Cómo no voy a entender lo que es poner la lucha por encima de todas las cosas? Si yo misma he dicho decenas de veces que hay cosas mucho más grandes que nosotras mismas. Y una vez más constato cómo ese afán de cambiarlo todo fracasa estrepitosamente porque no hemos sido capaces de entender, ni ellos ni nosotras, el verdadero significado de que lo personal es político.
Dolores Huerta creció en el Valle de San Joaquín, Californa, una zona agrícola a la que acudían los “braceros” mexicanos para trabajar en el campo, ahí comenzó muy joven a involucrarse en la lucha por los derechos civiles de la población latina y chicana. Fue la primera líder mujer en fundar una asociación de trabajadores agrícolas, la Agricultural Workers Association, en donde también se organizaron los trabajadores filipinos.
Después de varios años, se unió a César Chávez para fundar un sindicato a nivel federal que protegiera los derechos de los trabajadores agrícolas, pero también los derechos civiles de la población latina y filipina. Dolores fue de las primeras mujeres chicanas en denunciar la triple discriminación que sufrían las mujeres atravesadas por el género, la clase y la raza en Estados Unidos. Una de las mayores victorias del sindicato fue la Huelga de la Uva de Delano, en donde Huerta tuvo un papel imprescindible en la organización de los boicots y en el sostenimiento de casi cinco años de huelga y de lucha constante. Fue entonces cuando pronunció una frase que, al día de hoy, es emblemática de la lucha social: “sí se puede”.
Hoy, mientras leía las palabras de Dolores Huerta, pensaba que sus grandes triunfos, sus conquistas sindicales, y su posterior lucha feminista y de defensa de los derechos sexuales y reproductivos, siempre estuvieron acompañados de la violencia sexual que tuvo que sufrir de parte de su compañero de militancia. Y aunque no me extraña, aunque me resulta familiar, aunque casi todas las mujeres que militamos, que somos organizadoras comunitarias, sindicalistas, hemos sufrido agresiones en nuestros espacios políticos, no puedo evitar sentir un desgarro en el pecho que estalla en mi garganta y me apretuja el cuerpo y me provoca un llanto feroz.
En su intervención La transformación del silencio en lenguaje y acción en el Panel de literatura y lesbianas de la Modern Language Association en Chicago el 28 de diciembre de 1977, Audre Lorde dijo: “tu silencio no te protegerá” -sigue- “¿cuáles son las palabras que aún no tienes? ¿Qué necesitas decir? ¿Cuáles son las tiranías que te tragas a diario y con las que intentas lidiar en silencio, hasta que te enfermen y te maten?”
No sé si estas palabras le puedan llegar de alguna forma a una de mis más grandes referentes, pero quisiera decirle que la entiendo, que la admiro, que la lucha nunca puede ser más importante que nosotras mismas, pero estaría mintiendo. El silencio nunca nos protegerá, pero entendemos por qué se guarda y por qué se rompe.
Gracias Dolores.

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