La licencia menstrual busca garantizar el derecho a una menstruación digna, otorgando un permiso remunerado a mujeres y personas menstruantes para recuperarse de los malestares producto de los síntomas del periodo: cólicos severos que resulten incapacitantes o cuadros de trastornos menstruales, pues es una realidad que muchas mujeres y personas menstruantes pasan por periodos dolorosos en donde son obligadas a continuar sus actividades como si nada sucediera, afectando su salud.

Aunque poco a poco se ha comenzado a hablar del tema, en México sólo Hidalgo, Colima y Nuevo León han aprobado la licencia menstrual. En estos 3 estados, sus congresos locales aprobaron leyes que permiten a mujeres y personas menstruantes diagnosticadas con dismenorrea y endometriosis, ausentarse de su trabajo hasta dos días al mes con goce de sueldo, siempre y cuando lo justifiquen a través de un certificado médico expedido por un especialista en ginecología que acredite el padecimiento.

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¿Qué es la dismenorrea?

La Secretaría de Salud define la dismenorrea como el dolor durante la menstruación de tipo cólico en la parte baja del abdomen, siendo agudo e intermitente, presente durante al menos 3 ciclos menstruales y cuya evolución clínica varía entre 4 horas, hasta 4 días.

De acuerdo con estimaciones de la Secretaría de salud, al menos el 50% de las mujeres han presentado dismenorrea en algún momento de sus vidas, lo que les provoca dificultad en el desempeño de sus actividades diarias. Existen dos tipos de dismenorrea:

  • Primaria. Se refiere al dolor menstrual que ocurre cuando comienza el periodo menstrual y no está relacionado con algún problema específico.

  • Secundaria. Es el dolor menstrual que se desarrolla en mujeres que con anterioridad habían presentado ciclos normales y está relacionada con padecimientos como endometriosis, miomas, enfermedad inflamatoria pélvica.

Otras causas no ginecológicas pueden ser gastrointestinales, genitourinarias, musculo esqueléticas y psicológicas.

Obstáculos y tabúes

En el reportaje "Tabúes y estigmas en torno a la menstruación", te contamos sobre la discriminación e implicaciones que conlleva la aplicación de la licencia menstrual, aquí retomamos algunos de los puntos más importantes.

La experiencia de las licencias menstruales en otros países ha sido que, por lo regular, no es utilizada por el miedo de sufrir discriminación, despidos o recortes salariales, ejemplo de ello es Japón, (primer país en implementarla en 1974), en el artículo “Addressing Menstruation in the Workplace: The Menstrual Leave Debate” se documenta cómo las mujeres que utilizaron la licencia menstrual en aquel país tuvieron consecuencias negativas como discriminación y acoso por parte de las personas que las empleaban.

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La Primera Encuesta Nacional de Gestión Menstrual, realizada en 2022 por UNICEF, Essity y Menstruación Digna México, nos da mucha luz para entender porque la licencia menstrual es sólo uno de los pasos para garantizar el derecho a una menstruación digna: aunque del 88% de las tres mil personas (adolescentes, mujeres adultas y otras personas menstruantes entre 12 y 70 años) que participaron estaban de acuerdo en que se dieran permisos menstruales, el 73% dijo que no estaban de acuerdo en que se pudieran usar los cólicos como pretexto para faltar.

Esta respuesta pone foco sobre una problemática: más allá de las políticas públicas o de la legislación, falta más información y concientización sobre la menstruación, pues, aunque es un tema importante, aún se ve como vergonzoso y se estigmatiza. La educación al respecto no sólo tiene que ver con enseñar a las mujeres y personas menstruantes sobre cómo manejarla de una manera segura, también debe poner foco en desafiar las actitudes negativas que hay en torno a ella, especialmente cuando vienen de hombres o niños.