En la era digital actual, las influencers están transformando el panorama económico al combinar su presencia en línea con el espíritu emprendedor. La autonomía económica, definida por el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe, como la capacidad de las mujeres para acceder, generar y controlar sus propios ingresos, activos y recursos, es fundamental para su empoderamiento y para superar las desigualdades de género.

Varias influencers mexicanas han lanzado negocios exitosos en diversos sectores:

Kimberly Loaiza: conocida en el mundo del internet por hacer tutoriales, retos y mostrar su vida, no sólo ha incursionado en la música, también es fundadora de Cocktail Marketing y una tienda en Amazon. Con 83.1M en TikTok, 46.3M en YouTube, 38M en Instagram, su alcance masivo contribuye significativamente a sus ingresos.

Yuya: su transformación de beauty blogger a creadora de la línea de maquillaje Bailando Juntos y autora de libros es una historia que ha dejado a muchas personas sorprendidas pues con 24.6M en YouTube y 16.3M en Instagram, su marca personal es sinónimo de éxito en la industria de la belleza.

Domelipa: comenzó a compartir videos de baile, así como retos que se hacían populares en Tiktok a ser dueña de Domelipa Shop. Con 76.8M en TikTok, su tienda y carrera musical generan ingresos sustanciales.

Kenia Os: su carrera inició en YouTube, desde sus 15 años subía contenido de belleza, lifestyle y storytimes, esto le dio una base importante de seguidores y comenzó a incursionar en otras áreas como la música y la belleza donde fundó Kenia Os Beauty, Kenia Os Shop y La Healthy Haus. Con 23.9M en TikTok, sus múltiples negocios diversifican sus fuentes de ingresos.

Anna Sarelly: enfocada en hacer reseñas de maquillaje, tutoriales, y hablar de sus experiencias de viaje dentro de su canal de Youtube decidió incursionar en la industria cosmética con su empresa Sarelly Sarelly y Sarelly Creativo Lab. Aunque con un alcance menor en comparación con otras (2.85M en YouTube), su especialización en belleza y estilo de vida le permite monetizar su contenido de manera efectiva.

Yeri Mua: originaria del estado de Veracruz comenzó su incursión en las redes sociales haciendo tutoriales de maquillaje para después incursionar en la industria musical como cantante y colaboradora en maquillaje con Beauty Creations. Con 26M en TikTok y 12.4M en Instagram, sus colaboraciones y carrera musical impulsan sus ganancias.

El éxito de estas influencers no solo se mide en términos monetarios, sino también en su capacidad para influir en las tendencias de consumo y crear comunidades leales y es ahí donde surge el término "influpreneur”, el cual fusiona "influencer" y "entrepreneur", describiendo a los creadores digitales que aprovechan su alcance en las redes sociales para construir y promocionar sus propios negocios. 

Statista, una plataforma global de datos e inteligencia empresarial, estima que en México el gasto en publicidad de influencers alcanzará los $343.70 millones de dólares en 2025, lo que demuestra el creciente impacto de esta industria.

Ventajas de las Influpreneurs:

  • Independencia: no dependen de intermediarios ni de la publicidad tradicional.
  • Contenido orgánico: crean contenido que dirige el tráfico hacia sus productos o servicios con una inversión mínima.
  • Conexión directa: conectan con audiencias masivas y ofrecen recomendaciones auténticas, fomentando la lealtad de sus seguidores.

Barreras para la igualdad en México

Aunque el caso de estas influencers es asombroso, lo cierto es que en general, la autonomía económica de las mujeres en México se ve obstaculizada por múltiples factores interrelacionados. Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), existen varias brechas significativas que afectan la igualdad de género en el país. 

Feminización de la pobreza: el índice de pobreza es mayor para las mujeres, con un índice de 113.0 en comparación con los hombres. Esto significa que las mujeres enfrentan mayores niveles de pobreza y vulnerabilidad económica.

Desigual distribución del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado: las mujeres dedican un 24.18% de su tiempo a tareas domésticas y de cuidado no remunerado, en comparación con el 8.77% de los hombres. Esto limita su capacidad para participar plenamente en el mercado laboral y acceder a oportunidades económicas. 

Brecha de género en la tasa de desocupación: las mujeres enfrentan mayores tasas de desempleo en comparación con los hombres: un 25.1% de las mujeres de 15 años y más en México carece de ingresos propios, lo que las hace dependientes de otros para su subsistencia.

Carga de trabajo no remunerado y dependencia económica: las mujeres sin ingresos propios dedican 56.47 horas semanales al trabajo no remunerado, mientras que las mujeres con ingresos propios dedican 40.57 horas. Esto sugiere que las normas sociales y los estereotipos de género siguen influyendo en la distribución de las tareas domésticas.