En México, las niñeces tienen derecho a gozar de una vida libre de cualquier tipo de violencia. Así lo establece la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (LGDNNA), expedida en 2014 y reformada recientemente en mayo de 2024, garantiza un total de 20 derechos fundamentales para toda la niñez y adolescencia del país, en donde se enfatiza el derecho  de acceso a una vida libre de violencia y a la integridad personal, que obliga a las autoridades a tomar medidas para prevenir, atender y sancionar casos donde los menores se vean afectados por el trabajo infantil, la trata o la coacción para participar en delitos.

Sin embargo, para miles de niñeces, la realidad es diferente. De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2022, en México del 28.4 millones de niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años, 3.7 millones (13.1 %) se encontraban en situación de trabajo infantil

El panorama no es diferente a nivel mundial. Según cifras de de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la actualidad existen 138 millones de niños y niñas en situación de trabajo infantil en todo el mundo. De esa cifra, casi 54 millones realizan trabajos considerados de riesgo.

Hoy, 12 de junio, en el marco de la conmemoración dell Día Mundial contra el Trabajo Infantil, —fecha instituida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y declarada por la ONU— recordamos la necesidad de sensibilizar a la sociedad sobre esta problemática y fomentar acciones para su erradicación.

Trabajo infantil: una herida para la sociedad

De acuerdo con la ONU, el trabajo infantil consiste en la participación de niñas y niños en labores para las cuales son demasiado jóvenes, especialmente cuando estas involucran algún grado de peligro o explotación. Esta es una violación a los derechos de las infancias, ya que pone en riesgo la salud, la seguridad y el desarrollo integral —físico, mental, social y educativo— de las y los menores de edad.

Foto: Cuartoscuro
Foto: Cuartoscuro

Este es un problema derivado de la pobreza sistémica, que obliga a las niñeces a trabajar para satisfacer necesidades básicas como la alimentación, y se origina en la carencia de sistemas educativos eficientes, la discriminación y la repartición desigual de oportunidades.

En sus formas más extremas, incluye situaciones críticas de abuso como la esclavitud, la trata de menores de edad, el trabajo forzoso, el reclutamiento para conflictos armados, la prostitución y la realización de actividades ilícitas. 

“No todo trabajo infantil constituye trata de personas, pero algunas de las peores formas de trabajo infantil sí pueden estar vinculadas con ella”, señala Karla Jacinto, sobreviviente de trata de personas para La Cadera de Eva. “Cuando existe explotación, coerción, engaño, amenazas o aprovechamiento de la vulnerabilidad de una niña, niño o adolescente, podemos estar frente a situaciones relacionadas con la trata. Por eso es fundamental proteger sus derechos y garantizar acceso a educación, seguridad y oportunidades”.

La importancia de proteger sus derechos es una urgencia, especialmente cuando, a nivel mundial, la agricultura es el sector con mayor presencia de trabajo infantil con el 61%, seguido por los servicios, 27%, —que incluye el trabajo doméstico y la venta en mercados— y la industria con el 13%, que abarca la minería y la manufactura, retomando cifras de la ONU.

México: niñeces en el trabajo

En México, el 60.2 % de las infancias que realizan activamente un trabajo son hombres, mientras que el 39.8 % son mujeres (INEGI). ¿En qué están trabajando las niñas mexicanas? Cuando se habla de tareas de cuidado y trabajos no remunerados a menudo se omite la participación de las menores de edad. No se trata solo de mujeres adultas cuidadoras, también de niñas. Los datos son claros: el 30.8 % de las niñas dedica más de 28 horas semanales a quehaceres del hogar, frente al 8.5 % de los niños en el mismo rango de tiempo. 

Foto: Cuartoscuro
Foto: Cuartoscuro

Un dato relevante es el impacto en la educación: el 21.1 % de quienes realizan quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas no asiste a la escuela.

Por otro lado, las personas de 15 a 17 años son las más afectadas, realizando el 48.9 % del trabajo, seguido por el de 10 a 14 años, con el 40.4 % y el de 5 a 9 años con 10.8 %. La gravedad es latente; en 2022, 2.1 millones de niñas y niños en trabajo infantil realizaban tareas no permitidas. 

Esta es una consecuencia directa de las desigualdades y, muchas veces, quienes se ven mayormente afectadas y afectados son las y los niños de pueblos originarios y afromexicanos, que no solo suelen realizar labores domésticas y agrícolas en sus comunidades, sino que la necesidad económica los obliga a migrar a zonas urbanas o campos agrícolas comerciales, donde son más propensos a la explotación y violaciones de sus derechos, como señaló el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI).

En este sentido, la defensa contra el trabajo infantil forzado no solo es necesaria; es urgente y requiere de la garantía de una vida libre de violencia, el acceso a la educación y el fortalecimiento de la protección social para las familias.

¿Qué piensas? Te leemos en los comentarios.