¿Los hombres son las principales víctimas de las “denuncias falsas”? ¿Las mujeres mienten?
El pasado 21 de julio, Alberto Jasso, profesor del Instituto de Educación Media Superior (IEMS) plantel "Carmen Serdán" en la Ciudad de México, fue hallado sin vida. Jasso decidió suicidarse después de ser denunciado por abuso sexual por una de sus alumnas, que exigía justicia.
Antes de morir, Jasso difundió un video en el que defendió su inocencia. “La decisión que tomo no es porque sea culpable, sino todo lo contrario”, dijo en el video antes de cometer el hecho.
A raíz de esto, organizaciones como Equidad y Justicia, junto con colectivos y docentes, impulsaron la propuesta de la “Ley Alberto”, una iniciativa que buscaría fortalecer la presunción de inocencia, revisar los protocolos en instituciones educativas y sancionar las denuncias falsas que causen daños a profesionales y personales.
Esta ley cuenta con el respaldo del Colectivo No Más Presos Inocentes, una organización antifeminista que opera desde 2023 y que defiende a hombres acusados de delitos de género bajo el argumento de supuestas denuncias falsas.
En entrevista con La Cadera de Eva, Itxaro Arteta, periodista de datos y fundadora de POSTDATA, sostiene que el debate actual sobre las denuncias falsas es un “pendulazo” de retroceso frente a los derechos ganados por las mujeres, impulsado por hombres que sienten que ya no se les cree de manera automática como sucedía anteriormente.
El delito de "falsedad" ya existe y la mayoría de los imputados son hombres
“En realidad en términos de datos, no existe el dato de cuántas denuncias son falsas en México y en casi ningún lugar del mundo (...) porque no se suele investigar”, explica Arteta en entrevista. Esto se debe a que las fiscalía ni abren investigaciones para determinar si la denuncia es falsa. La ausencia de cifras apunta a la falta de interés institucional por una problemática que cada vez se hace más presente en la discusión pública.
Sin embargo, basándose en el Censo Nacional de Procuración de Justicia Estatal 2025 (con datos de 2024), Arteta resalta cifras que contradicen la narrativa de que las mujeres son quienes más mienten legalmente. De las 3,324 personas identificadas por sexo e imputadas por el delito de falsedad —mentir ante una autoridad, realizar un falso testimonio en un procedimiento legal o simular pruebas materiales para inculpar a alguien—, el 58% son hombres. Es decir, 6 de cada 10 imputados son hombres.
En contraste, los delitos de abuso sexual y violación sumaron 34,836 hombres imputados, una cifra diez veces mayor que el total de personas, tanto hombres como mujeres, señaladas por falsedad.
Recordemos que, como menciona Arteta, el Código Penal Federal contempla el delito de falsedad en sus artículos 247 y 248 con sentencias de 2 a 12 años de prisión. Estas sentencias, en sus rangos máximos, pueden ser superiores a las del abuso sexual contra adultos, de 3 a 7 años, explica.
Las consecuencias de perpetuar la idea de que “las mujeres mienten”
A nivel internacional, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ha reportado que las cifras por denuncias falsas por violencia de género representan apenas el 1%. A pesar de la proporción, las repercusiones de la narrativa sobre las denuncias falsas para las mujeres son múltiples. Artete señala que, en primera instancia, las mujeres se enfrentan a un contexto de escrutinio constante que funciona como un desincentivo y miedo a denunciar.
La conversación alrededor de las denuncias falsas, percibe Arteta, está siendo utilizada como un mecanismo de control que inhibe a las víctimas reales de buscar justicia. “Es claro, porque vivimos con miedo, producto de una violencia psicológica y de saber que los hombres tienen esta impunidad, y entonces claro que te desinhibes de decir: ‘Es que si lo denuncio capaz que me va peor’.
Así se alimenta el estereotipo de “la mujer mentirosa”, que sostiene que las mujeres “siempre mienten”, a pesar de que, como señalamos anteriormente, los datos judiciales muestran que, legalmente, la mayoría de las personas imputadas por mentir ante una autoridad son hombres.
“¿Por qué no se indignan y salen a pedir reformas legales con cada abuso sexual en el país, pero sí lo hacen insultando a las mujeres y queriendo amenazarnos con un delito que ya existe?”
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