Entre los gritos de la afición mexicana, que celebran cada gol de la selección nacional, se ahogan las peticiones de madres buscadoras, las exigencias por mejores condiciones laborales, y el descontento local por una Copa del Mundo 2026 que excluye a las y los nacionales. 

La fiesta no es para todxs: para las mujeres muchas veces se convierte en el infierno, y es que, entre las demandas sociales, también se esconde una urgencia: el incremento de la trata de personas.  

En México, entre enero de 2015 y mayo de 2025, se han registrado 2,935 víctimas de trata de entre 0 y 17 años, de las cuales el 74.8% son mujeres. Entidades como la Ciudad de México, el Estado de México y Chihuahua, donde se encuentran o colindan sedes mundialistas, ya figuran entre las zonas con mayor registro de víctimas menores de edad, de acuerdo con la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM).

¿Qué sucede en el contexto mundialista? “Podrían aumentar los riesgos de explotación sexual, explotación laboral, trabajo infantil, captación de adolescentes mediante redes sociales y el reclutamiento de personas para actividades ilícitas. También es importante vigilar situaciones de explotación en sectores relacionados con el turismo, el hospedaje, el transporte y los servicios”, señala Karla Jacinto,  sobreviviente de trata de personas y activista en entrevista con La Cadera de Eva.

Mundial 2026: un espacio para la trata de personas

La historia entre la trata de personas y eventos deportivos masivos no es nueva. Aunque, como señala Jacinto en entrevista, estos eventos no aumentan la trata de manera automática, históricamente han servido como catalizadores para que las redes de explotación operen con mayor intensidad.

Un ejemplo es la Copa Mundial de Alemania 2006, cuando la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE) expresó en su momento una profunda preocupación por la posibilidad de que entre 30 mil y 60 mil mujeres y niñas fueran objeto de trata con fines de explotación sexual durante el torneo. 

En ese entonces se anticipó que la llegada de más de un millón de hombres a las 12 ciudades sede provocaría un incremento sustancial en la demanda del sector del sexo, lo que motivó campañas de organizaciones como Amnistía Internacional exigiendo “tarjeta roja” a la trata. En México, la Secretaría de Turismo (Sectur) espera la llegada de aproximadamente 5.5 millones de visitantes extranjeros y nacionales.

Otros ejemplos van desde el incremento en el volumen de anuncios de “acompañantes”, oscilando entre un 50% y un 100% por encima de los valores normales de referencia, durante los Juegos Mundiales de Birmingham 2022, hasta intentos de captación, como ocurrió en el Super Bowl 2023, cuando tratantes intentaron secuestrar a una joven con discapacidad en Canadá para explotarla durante el evento en Arizona.

En México, modalidades más identificadas incluyen la explotación sexual, el trabajo o servicios forzados, la mendicidad forzada, el matrimonio forzado, la utilización de niñas, niños y adolescentes en actividades ilícitas y diversas formas de explotación laboral, explica Jacinto, enfatizando que todas implican control, engaño y vulneración de derechos. 

En 2012 entró en vigor la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas, la cual define los tipos penales y las obligaciones de las autoridades. Sin embargo, a pesar de contar con estos protocolos, las fuentes señalan que México aún carece de una política pública preventiva integral que aborde las causas estructurales del delito. 

“México cuenta con leyes, protocolos y mecanismos de atención, pero aún existen desafíos importantes en materia de coordinación institucional, identificación temprana de víctimas, capacitación especializada y acceso a la justicia. El Mundial representa una oportunidad para fortalecer estas acciones y trabajar de manera conjunta entre gobierno, sociedad civil y sector privado”.

En México, las cifras de trata de personas revelan que las mujeres, niñas y adolescentes son las más afectadas por este delito, representando la gran mayoría de las víctimas. Sin embargo, las niñas son las personas más expuestas debido a su dependencia económica o emocional pues representan el 74.8% de los casos de menores de edad reportados a nivel nacional en el periodo 2015-2025, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), obtenidos por REDIM. 

“También están en situación de vulnerabilidad las personas migrantes, comunidades indígenas, personas desplazadas por la violencia y quienes viven en condiciones de pobreza o exclusión social. Los tratantes buscan precisamente a quienes tienen menos acceso a protección y oportunidades” añade Jacinto. “Desde mi historia personal, sé que la vulnerabilidad puede estar dentro de cualquier entorno. Muchas veces las víctimas no son captadas por desconocidos, sino por personas cercanas que identifican sus necesidades emocionales, económicas o familiares”.

Las señales para identificar la trata

Para conocer más sobre esta problemática, Karla Jacinto responde a dudas frecuentes: 

¿Cuáles son hoy las principales modalidades de trata que afectan a la población en México?

Las modalidades más identificadas incluyen la explotación sexual, el trabajo o servicios forzados, la mendicidad forzada, el matrimonio forzado, la utilización de niñas, niños y adolescentes en actividades ilícitas y diversas formas de explotación laboral. Cada una afecta de manera diferente a las víctimas, pero todas implican control, engaño y vulneración de derechos.

En este contexto, ¿cómo operan las redes de captación? ¿Qué papel desempeñan hoteles, plataformas digitales, transporte, servicios turísticos y empresas privadas en la prevención?

Actualmente, gran parte de la captación ocurre a través de redes sociales, aplicaciones de mensajería y plataformas digitales. Los tratantes ofrecen falsas oportunidades de empleo, relaciones afectivas o apoyos económicos. La prevención requiere la participación de todos. Hoteles, empresas de transporte, plataformas digitales y prestadores de servicios turísticos pueden capacitar a su personal para identificar señales de alerta y reportar situaciones sospechosas. La lucha contra la trata es una responsabilidad compartida.

Finalmente, ¿qué señales de alerta deberían conocer familias, docentes y periodistas para identificar posibles casos de captación o explotación?

Algunas señales son cambios repentinos de conducta o aislamiento, regalos costosos sin explicación, contacto frecuente con personas desconocidas por internet, promesas de empleo demasiado atractivas, viajes repentinos o sin información clara, control excesivo por parte de otra persona, abandono escolar repentino, miedo, ansiedad o cambios emocionales significativos.

“Como sobreviviente, he aprendido que la trata de personas no comienza con la explotación; comienza con una vulnerabilidad que alguien decide aprovechar. Por eso la prevención, la información y la acción colectiva son nuestras herramientas más poderosas. Si protegemos a nuestras niñas, niños y adolescentes, protegemos también su futuro”.

¿Qué piensas? Te leemos en los comentarios.