Este 19 de septiembre se cumple el primer aniversario luctuoso de la muerte de Julieta Fierro, astrónoma feminista, divulgadora científica, investigadora y tarotista ocasional, como contó en entrevista con La Cadera de Eva en 2024.
A los 77 años de edad, Julieta Fierro se despidió de la vida para inmortalizarse en las estrellas.
Julieta Fierro, la rockstar de la ciencia
Inteligente, carismática, divertida e inmensamente curiosa, Julieta Norma Fierro Gossman se convirtió en una de las exponentes de la astronomía mexicana más importantes del país.
Nació en la Ciudad de México el 24 de febrero de 1948. Tuvo una infancia difícil marcada por pesadillas y, con tan solo siete años de edad tomó la decisión personal de “no dejarse jamás ante las adversidades”.
Su madre falleció cuando el hermano más pequeño de la familia, quien tenía síndrome de Down, contaba con apenas 11 meses. Julieta, entonces, asumió un rol primordial en la crianza de su hermano, proceso en el que desarrolló de manera natural su habilidad para comunicar conceptos complejos de forma accesible. Julieta no solo fue una rockstar de la ciencia, también fue una rockstar y un ejemplo de lucha por la autonomía.

A pesar de las peticiones de su familia, Julieta se rehusó a cumplir el mandato de quedarse en el hogar cuidando a sus hermanos, por lo que decidió dejar su casa e inscribirse en la carrera de Física en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En 1974 se tituló como licenciada en Física y años más tardé obtuvo el grado de maestría en Astrofísica.
La vida profesional de Julieta, como su amor por las estrellas, estuvo marcada por la admiración: fue investigadora titular de tiempo completo en el Instituto de Astronomía de la UNAM, en donde enfocó sus estudios en la materia interestelar y el Sistema Solar y alcanzó el Nivel III en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), el rango más alto que puede recibir una persona investigadora. Todo esto reflejo de su trayectoria científica.
Lecciones feministas de Julieta Fierro
¿Qué es la ciencia sino un ámbito que también tiene repercusiones políticas? Julieta Fierro comprendía esto. Recibió múltiples condecoraciones a lo largo de su vida, publicó decenas de libros y aún así, durante los más de 50 años que Julieta dedicó a la divulgación científica fue una mujer con una voz política incontenible.
Durante su carrera, Julieta impulsó el ingreso de niñas, jóvenes y mujeres a las ciencias exactas y siempre hizo énfasis en la necesidad de incentivarlas para contrarrestar la brecha de género que impera en el ámbito, pero también defendió abiertamente los derechos reproductivos de las mujeres e incluso colaboró junto a activistas como Martha Lamas y Patricia Mercado para exigir la legalización del aborto.

Además, Julieta defendió las causas de las mujeres a lo largo de toda su vida; se manifestó de manera firme contra la violencia hacia las mujeres y abogaba por el derecho a una muerte digna.
Julieta se convirtió, para muchas personas, en el rostro de la ciencia mexicana, mas no fue sólo fue una representante simbólica, también fue la física que nos enseñó a comprender el mundo, la vocera activista por los derechos de las mujeres y la impulsora por una comunidad científica sin brechas de género que nos enseñó que, al final, “todas y todos somos polvo de estrellas”.
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