Por mucho tiempo, creí que era difícil sostener relaciones de amistad; el sentimiento de no encajar parecía no desvanecerse, sin embargo, con el paso descubrí que el cariño también surge a la distancia.

En el auge del supuesto “año de lo análogo”, he visto un par de videos que celebran la amistad epistolar. Cartas hechas por mujeres que dedican minutos, elementos, e incluso horas de su tiempo para escribir versos para alguna amistad cuya presencia física no es frecuente.

Tal vez viven a kilómetros de distancia, en distintos estados o países, pero el sentimiento persiste: llevan a alguien en el pensamiento y le dedican palabras, versos e historias en forma de carta. He pensado en escribir cartas para mis amigas pero, hasta hace un tiempo, creí que no tenía la habilidad para hacerlo. Entre más lo pensaba, más me desanimaba la idea de escribir, pero entonces, me di cuenta que lo he hecho; he dedicado mis palabras a amigas que viven a la distancia.

Lo he hecho con mujeres cuya amistad no se presentó de la forma tradicional y ortodoxa, ni tampoco de la interacción personal frecuente: surgió en internet. Podría decirse que somos “amigas virtuales”, una forma de vínculo que ocurre principalmente a través de redes sociales

Si busco el término en los navegadores de internet, podría definir a una amiga virtual como una persona con la que se establece una relación de amistad a través de internet, redes sociales, chats o videojuegos, sin contacto físico ni conocimiento personal previo. Estas amistades se basan en intereses comunes, apoyo emocional y comunicación digital constante, superando barreras geográficas.

Amigas virtuales, cariño a distancia

Este término incluso tiene una fecha para celebrarse, el Día del Amigo o la Amiga Virtual, que se conmemora cada 30 de junio, junto al Día de las Redes Sociales.  Así es, mi caso, la cercanía logró atravesar la barrera de la pantalla digital.

Sin darme cuenta, había construido vínculos a distancia, los había nutrido y procurado. Todo comenzó con un gusto musical compartido y una cuenta en redes sociales dedicada exclusivamente a hablar de esta afición.  En ese espacio, en la virtualidad, encontré a otras mujeres entusiastas y pronto comenzamos a hablar; no se trataban de vínculos planeamos, sino de emoción compartida. 

Estos vínculos se transformaron en un lugar seguro para el gozo y la celebración compartida.

No estoy sola en esta experiencia. Diversas investigaciones  muestran que las redes sociales se han convertido en espacios fundamentales para la formación de nuevas amistades. Por ejemplo, estudios realizados entre adolescentes en Estados Unidos como Teens, Technology and Friendships indican que aproximadamente el 57% de las y los adolescentes han hecho amigos a través de internet. 

De acuerdo con el estudio, el 52% de las mujeres hacen amigas virtuales, y una de cada 2 lo hace a través de redes sociales, mientras que los hombres tienden a crear nuevas amistades mediante videojuegos. 

En México, la amistad virtual también se ha convertido en un pilar para la creación de nuevos vínculos amistosos. Aunque los datos son escasos, el estudio de 2013,Teens Research Unlimited, señaló que los jóvenes mexicanos tienen en promedio 10 amigos cercanos en su vida, mientras en redes sociales su red puede llegar a 200 contactos. Hoy en día, la cantidad de “amigos” o seguidores varía en redes sociales, desde quienes prefieren mantener un círculo pequeño hasta quienes sobrepasan los miles de seguidores.

El dilema con la amistad virtual

Más allá de números, estudios como The impact of online social interaction on urban community cohesion and group differences han señalado que la interacción en línea puede fortalecer el sentido de comunidad y acción comunitaria, de tal forma que se promueven relaciones enriquecedoras para las y los jóvenes.

Sin embargo, esta no es la realidad para todas las personas, y es que sostener un vínculo de amistad requiere de compromiso, cercanía y comunidad, características que no pueden florecer particularmente en entornos como el internet, a eso se le suman posibles riesgos pues, en la actualidad, la violencia digital, el grooming y las estafas abundan en redes sociales y ponen en riesgo la integridad física y emocional de las personas. 

Por ello es importante tener en cuenta que siempre hay que tener precaución. En el mismo sentido, es necesario tener precaución con las amistades con modelos de Inteligencia Artificial (IA). Artículos como Why AI Companions Are Risky, lo dicen: son muy problemáticas porque están programadas para reafirmar constantemente a la persona usuaria sin ofrecer una amistad real. 

¿Qué piensas? Te leemos.