México da un paso hacia el avance de la promulgación de leyes en contra de la violencia feminicida a nivel federal. Este 18 de febrero, la Ley Valeria fue aprobada por unanimidad en la Cámara de Diputados, para sancionar con prisión el acoso sexual y el acecho, reconociendo por fin esta conducta como una forma grave de violencia que limita la libertad, invade la vida y pone en riesgo a las mujeres.
“Este avance no es casualidad. El acecho es una agenda que hemos impulsado, construido y acompañado desde Nosotras para Ellas, en compañía de Vale Macías, trabajando con víctimas, especialistas y autoridades para que se reconozca como delito y se garantice justicia”, comunicó la organización de acompañamiento con perspectiva de género, Nosotras para Ellas MX, a través de un comunicado en redes sociales.
Con este paso histórico, es Estado reconoce la necesidad de nombrar el acecho como una forma de prevenir la violencia feminicida pues, al invadir y limitar la privacidad de las mujeres, pone en riesgo la imperante urgencia de garantizar una vida libre de violencia.
El proceso de aprobación consistió en una serie de reformas al Código Penal Federal y a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para tipificar el acecho como delito, estableciendo penas de hasta cuatro años de prisión.
Este avance se da a 8 años de lucha, después de que iniciara el hostigamiento contra Valeria Macías, que desde 2017 fue víctima de su acechador, lo que la llevó a sufrir este tipo de violencia de manera ininterrumpida durante casi una década. La ley ya se encuentra en proceso para su votación definitiva en el Senado, así como su entrada en vigencia.
¿Qué es la Ley Valeria?
Conocida como “Ley Valeria”, esta reforma modifica el Código Penal Federal para sancionar la vigilancia y acoso reiterado, impulsada tras casos de impunidad en estados como Nuevo León. La ley ya estaba aprobada en cuatro estados del país, incluidos, Coahuila, Guanajuato, Tamaulipas y Nuevo León.
Impuesta por el caso de Valeria Macías, la ley sanciona conductas de asedio, vigilancia o contacto no consentido que afecten la vida cotidiana, considerando el acecho como una forma de violencia y prevención de feminicidios, por lo que se define esta conducta como el seguimiento, vigilancia o comunicación insistente y repetida hacia una persona sin su consentimiento.
La Ley Valeria establece penas de uno a cuatro años de cárcel y hasta 400 días de multa para quien altere la tranquilidad, seguridad o vida cotidiana de la víctima. Es importante señalar que, las penas aumentan si la víctima es menor de edad o una persona adulta mayor.
A diferencia del acoso sexual, que puede ser un acto aislado y tiene índole sexual, el acecho se castiga por su reiteración y por el patrón obsesivo de conducta, aunque no tenga una connotación sexual.
El caso detrás de la ley
El caso detrás de la Ley Valeria es el de Valeria Macías, una maestra que fue víctima de un hostigamiento sistemático durante ocho años por parte de un exalumno identificado como “David N”. La violencia comenzó en 2017 con el envío de hasta 300 correos diarios con contenido íntimo o violento, y escaló hasta llamadas a su teléfono personal y persecución física tanto en su casa como en su lugar de trabajo.
A pesar de las denuncias, las autoridades inicialmente no brindaron protección porque el acecho no estaba tipificado como delito. Valeria decidió hacer público su caso a través de un video que se viralizó en septiembre de 2021. El caso tomó un giro esperado: tras una breve detención por amenazas de muerte, una jueza liberó al agresor argumentando que el peligro de que la matara era un “riesgo que se corre”.
Este camino impulsó a Valeria a conectar con otras víctimas y especialistas, lo que la llevó a sumarse a la organización Nosotras para Ellas y colaborar estrechamente con la colectiva Repara Lumea.
Un punto distintivo de su activismo fue la cooperación con el Ministerio de Justicia de Canadá, país que sirvió de modelo para el proyecto legal debido a que ya contaba con legislación avanzada sobre el acecho.
Así, Valeria enfrentó un sistema que inicialmente no reconocía el acecho como un delito, lo que la impulsó a convertirse en activista y buscar el cambio legislativo que hoy lleva su nombre.

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