Ponerse trenzas, un moño o un lazo puede convertirse en una declaración incómoda en un mundo que vigila, juzga y castiga los cuerpos que no encajan. En ese contexto, la estética deja de ser superficial y se vuelve una forma de cuidado y resistencia.

De ahí nace Ponte Your Moños, un proyecto comunitario que surgió en Estados Unidos y transforma el arreglo personal en una respuesta colectiva frente al miedo, la exclusión y la violencia simbólica. No es moda “cute” de redes sociales: es una manera de decir aquí estamos cuando mostrarse sigue siendo un riesgo.

Te contamos cómo este movimiento convirtió el cabello, la memoria y la presencia en una herramienta política para mujeres latinas y migrantes que decidieron hacerse visibles juntas, sin pedir permiso.

¿Qué es Ponte Your Moños y cómo nace este movimiento?

Ponte Your Moños surge como una respuesta colectiva a un clima de hostilidad donde mostrarse visible puede sentirse peligroso. Es un proyecto impulsado desde la comunidad, pensado como un acto de cuidado y acompañamiento entre mujeres latinas y migrantes.

Fue fundado por Angie Portillo, creativa migrante, y Dulce Flores, estratega nacida en Estados Unidos. Desde experiencias distintas, pero atravesadas por la frontera, ambas construyeron un espacio que honra la historia, la solidaridad y la resistencia cotidiana.

El nombre —en spanglish, deliberadamente híbrido— refleja esa identidad intermedia de las chicanas que no encajan del todo en ningún molde. Ponte Your Moños significa alístate, preséntate, ocupa espacio sin pedir permiso. Lo que empezó como un gesto instintivo de protección se transformó en un movimiento donde la visibilidad dejó de ser un riesgo para convertirse en fuerza compartida.

¿Por qué la moda y el peinado también son actos políticos?

Para las mujeres latinas y migrantes, el cuerpo nunca ha sido neutral. La ropa, el cabello y la forma de presentarse han sido históricamente herramientas para juzgar, criminalizar y decidir quién pertenece y quién no.

Por eso, desde Ponte Your Moños lo dicen claro: la moda es política, porque los cuerpos chicanos han sido politizados. En ese contexto, mostrarse —con orgullo y sin disculpas— ya es una forma de resistencia.

Las trenzas y los moños no son solo estética. Son historia viva llevada en el cuerpo. Las trenzas simbolizan conexión, memoria y fortaleza; los lazos aportan una suavidad que no implica rendición. Juntos sostienen una tensión profundamente política: la de la ternura y la resiliencia coexistiendo en cuerpos que el sistema intenta invisibilizar.

El contexto migratorio que atraviesa este movimiento

Ponte Your Moños nace en un momento especialmente duro para las comunidades migrantes. Bajo las políticas impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el control migratorio se intensificó de forma drástica.

Para diciembre de 2025, más de 2.5 millones de personas consideradas extranjeras sin documentos habían salido del país, entre deportaciones y “autodeportaciones”, de acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Solo ese año se registraron 605 mil deportaciones.

En México, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, informó que entre enero y diciembre de 2025 más de 145 mil mexicanas y mexicanos fueron repatriados desde Estados Unidos. 

A esto se suma que, en los primeros nueve meses de la administración Trump, el ICE detuvo a cerca de 220 mil personas, de las cuales más de un tercio eran mexicanas, según el Proyecto de Datos de Deportación de la Universidad de California en Berkeley.

El discurso antiinmigrante también se traduce en violencia. En 2024, el FBI registró 11 mil 679 incidentes de crímenes de odio, y más de la mitad de las víctimas fueron atacadas por su raza, etnia o ascendencia.

Organizaciones civiles han advertido que estas políticas no solo criminalizan la migración, sino que alimentan la xenofobia y normalizan la deshumanización de quienes cruzan fronteras buscando sobrevivir.

El cuidado colectivo como respuesta política

Frente a este panorama, el cuidado deja de ser un gesto privado y se convierte en una agenda política. En esta columna David Arturo Sánchez Garduño recuerdan que el cuidado nos habla de interdependencia, de la urgencia de responder a la otredad con sensibilidad y acción.

Ponte Your Moños adopta esta lógica: cuidarse entre sí también es resistir. El movimiento apuesta por que la presencia sea protesta, por que la moda funcione como archivo vivo de quienes tuvieron que luchar para ser vistas.

Reivindicar sus tradiciones estéticas es negarse al silencio. Es elegir la creatividad, la comunidad y la memoria como respuesta frente a la exclusión. Porque, al final, en cada trenza y en cada moño, estas mujeres recuerdan algo esencial: sus raíces no son una debilidad, son su mayor fuerza.