¿Qué pasa cuando el cuidado se entreteje desde la comunidad y el conocimiento ancestral? A través de la coordinación del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB), “Recetario de saberes para los cuidados y el Buen Vivir” es una obra colectiva que recopila las prácticas curativas desde las memorias y saberes de mujeres de pueblos indígenas, originarios, afromexicanos y afro indígenas.
Si alguna vez te has sentido desconectada de ti misma, atraviesas un momento de tristeza, mal humor, coraje, o buscas mejorar tu relación con tu cuerpo y encontrar gentileza durante tu periodo de menstruación o menopausia, este recetario, es una alternativa que no solo protege el cuerpo a través de saberes históricamente descalificados por la académica, sino que también protege la memoria, la lengua, la identidad y el territorio.
El recetario alberga el conocimiento de 21 mujeres jóvenes de los pueblos Mazahua, Wixarita, Ayuujk, Mixe, Maya, Náhuatl, Ch’ol, Ñuu savi, Zapoteca, Tsotsil, Mixteca y del pueblo afromexicano, e integrantes del Curso de Alta Formación para el Liderazgo de Mujeres Jóvenes Indígenas y Afromexicanas (CAFOLIA), que provienen de 12 estados de México. Esta es una apuesta por la justicia epistémica, pues busca combatir el racismo institucional instaurado en la lógica eurocentrista académica y epistemológica.
“Desde el ILSB apostamos a que exista un mayor conocimiento crítico que reconozca los saberes de las mujeres indígenas y afromexicanas. Elegimos reunir estos saberes en forma de recetario debido a la necesidad de ir más allá de las formas convencionales al hablar sobre el cuidado. En este documento, las mujeres de los pueblos originarios, indígenas, afromexicanos y afro indígenas de diversos contextos comparten sus saberes y hablan desde sus cuerpos y territorios, donde los cuidados se viven como prácticas de resistencia y sanación colectiva”, aseguró Rosenda Maldonado, coordinadora del Programa de Mujeres Indígenas en el ILSB a través de un comunicado.
Cuando el cuidado se sostiene a través de la memoria
El recetario rescata el cuidado como un campo de disputa política, alejándose de la visión occidental que lo reduce a una tarea privada, emocional o supuestamente natural de las mujeres. De esta forma se denuncia que la sobrecarga de cuidados es producto de desigualdades estructurales de raza, clase y género, y se propone el cuidado como un derecho humano y una responsabilidad colectiva que involucra al Estado y a la comunidad.
Es así que, como alternativa a las prácticas contemporáneas de cuidado hegemónico, estas recetas buscan crear un puente con la naturaleza, la espiritualidad y la comunidad.

“Es un acto revolucionario que nace del amor y se multiplica en la comunidad. Para nosotras, cuidar es mantener encendida la chispa del espíritu, permitir que la vida siga latiendo con suavidad y fuerza, asegurar que ninguna se quede sola”, se lee en el recetario.
Esta es una característica fundamental para entender cómo las recetas reflejan diferentes significados de cuidar: no hay una sola forma para cuidar y sostener, no hay secuencia ni linealidad, pero sí mucho acompañamiento. Y es que el cuidado no es neutro, es también una postura política ejercida mayoritariamente por las mujeres en México.
Las cuatro dimensiones del cuidado
“Recetario de saberes para los cuidados y el Buen Vivir” es un trabajo colectivo en donde el acto de cuidar se entiende como un acto revolucionario que mantiene “encendida la chispa del espíritu” y para que ninguna mujer se quede sola. Esta reflexión colectiva, además, permitió dibujar un mapa que permitió identificar cuatro dimensiones fundamentales del acto de cuidar:
Espiritual: conexión entre cuerpo, alma y energía vital.
Relacional: el sostén mutuo, la escucha y el acompañamiento.
Política: el cuidado como un acto de resistencia y defensa de la vida.
Territorial: el vínculo indisoluble con la tierra, las plantas y los saberes que garantizan la existencia en un lugar específico.
Las mujeres detrás de la memoria
Las mujeres que comparten saberes no hablan desde lo individual, son resultado de la sabiduría colectiva heredada de sus ancestras, ancestros y comunidades. Para ellas, cada receta o palabra compartida es un “abrazo a sus ancestras”, quienes caminan a su lado cuando realizan sus prácticas de cuidado.
Por ello, desde la horizontalidad, es importante nombrar a quienes comparten dichos saberes. Aquí te enlistamos 10 recetas para el sostener el cuidado, procurar el autocuidado, y celebrar el bienestar de nuestros cuerpos:
Flor mazahua, para sanar el alma, por Dyo Ñuu.
Agua, sal y luna: alquimia de protección, por Joss Batista
Quererse y darse su tiempo para sentirse mejor (primero yo, luego los demás), por Aiwima Juana González Velazquez
Camina y conecta contigo, por Yarayda Jijón Cruz
Po’uu’nk: Reconozco los ciclos de mis lunas, por Ster Martínez
Té de hierba maestra: el llanto que calma el alma inquieta, por July Patricia Mendoza Pimentel
Jää’kyukë jëts pawënmayëmpet ja tääk amëjtë-teety amëjtë jay’ääw ja y’ayuujk, por Zahiled
¿Mirar adentro? Sentir mi identidad, por Belen Alaniz
Amor para mi cuerpa, me consiento para curarme, por Belén Del Carmen Ramírez Lezma
Baño de agua fría para cuidar y sanar el alma, por Graciela Morales García
Si deseas leer más sobre el recetario, puedes descargarlo en este link.

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